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close this bookBusiness Responsibility for Sustainable Development (UNRISD, 2000, 62 p.)
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Resumen

En los os a otra figura se ha unido a las agencias y actores ocupados en promover el desarrollo sostenible: los grandes consorcios empresariales. El apego creciente de sus directivos a conceptos como ciudadanempresarial o responsabilidad social de las grandes empresas, sugiere que este sector de los negocios estomenzando a reestructurar sus relaciones con el medio ambiente al igual que con la multiplicidad de los interesados que se afectan por la actividad empresarial. Esta situacivolutiva contrasta en forma marcada con la que habanteriormente, cuando se consideraba que los grandes consorcios empresariales eran culpables de una gran parte del deterioro ecolo del planeta e insensibles ante las necesidades de determinado tipo de interesados.

En este documento se ponen en tela de juicio las afirmaciones de algunos sectores empresariales en cuanto a que un n creciente de grandes compa estadoptando polcas y pricas conducentes a la promociel desarrollo sostenible, especialmente en los pas en desarrollo. Despude describir diversos casos de desarrollo institucional de los a90, en los que pareciera haberse promovido la responsabilidad empresarial a favor del medio ambiente y de lo social, en el documento se pondera la situacictual, destacando en particular la naturaleza incipiente y parcial del cambio. Se prosigue examinando la posibilidad de que haya fuerzas o condiciones adecuadas que permitan escalonar iniciativas relacionadas con la responsabilidad empresarial, y se identifican algunos de los factores motrices mimportantes que estimpulsola. La razor la cual algunos sectores del mundo de los negocios estcambiando, tiene menos que ver con la preocupacitica reciadoptada por algunos ejecutivos empresariales en lo tocante al medio ambiente y a la condiciocial del planeta, que con factores econos, polcos y estructurales. Dichos factores son: las llamadas oportunidades para “que todos ganen”, la posibilidad de tener mayor ventaja en la competencia con las demempresas, la “gestie una imagen favorable”, el poder de los grupos de presi de los consumidores, la regulaci la amenaza de regulaciy los cambios en la forma como la producci la comercializacistsiendo organizadas a nivel mundial.

Esos factores que impulsan cambios pueden alentar a las corporaciones para que sean mresponsables ante las preocupaciones ambientales y sociales. Sin embargo, se considera que probablemente ese proceso de cambio seguiriendo bastante fragmentado, propagado de modo poco uniforme desde el punto de vista de empresas, pas y sectores y, desde la perspectiva del desarrollo sostenible, sumamente contradictorio. Esta agenda bastante reducida y dispar, no refleja tan sel hecho de que el proceso de cambio sea de origen reciente; refleja tambila forma como las compa deciden responder a los impulsos de cambio econo, polco y estructural. Son respuestas que a menudo implican proyeccie la imagen empresarial, relaciones pas y ajustes relativamente menores en los sistemas y pricas de gestin vez de cambiar significativamente las repercusiones sociales y ecolas de las actividades de las empresas.

En la a secciel documento se reflexiona sobre la forma de impulsar “a fondo” y progresivamente, las tendencias relacionadas con la responsabilidad de los empresarios en torno al medio ambiente y lo social, a fin de que puedan contribuir de manera msignificativa al desarrollo sostenible. Se comienza preguntando si el enfoque dominante, actualmente en boga, centrado en la promocie “iniciativas voluntarias” y “asociaciones”, pudiera ser eficaz. Si bien, de dichos arreglos institucionales pueden derivarse beneficios importantes, puede haber tambiuna desventaja considerable que frecuentemente se ignora. Para que muchas de las iniciativas voluntarias tengan to, se requiere de un cierto marco institucional, por ejemplo, leyes bcas relacionadas con la libertad de informaci de divulgaciinstituciones fiscalizadoras y pujanza de la sociedad civil. Puede ser que esas condiciones no estpresentes en muchos pas. Adem ciertas iniciativas, tales como cos de conducta y sistemas de certificacia menudo han sido dises por actores del Norte, ya sean gobiernos, ONGs o intereses empresariales. Es muy come se margine a gobiernos y ONGs del Sur de los procesos de toma de decisiones que les afectan. Con demasiada frecuencia se pretende que las iniciativas voluntarias substituyan a la reglamentaciubernamental cuando, de hecho y en muchos casos, las diversas formas estatales de legislaci de sancionstituyen lo que motiv partida tales iniciativas, y son cruciales para su to.

Pese al atractivo obvio de las “asociaciones” por sus caractericas de pragmatismo y cooperaciue, por ejemplo, involucran a las empresas junto con las agencias de las Naciones Unidas o con las ONGs, surgen varias interrogantes sobre sus repercusiones. Lo que mpreocupa son los problemas relacionados con los criterios demasiado flexibles que a menudo utilizan las Naciones Unidas y otras organizaciones para escoger a sus socios empresariales; la forma como se acalla a las voces mcrcas en tanto que ONGs y agencias de las Naciones Unidas se acercan mal mundo de los negocios, asomo el problema del “cautiverio institucional” a medida que las empresas influyen en los procesos de adopcie decisiones pertenecientes a la esfera pa.

Tal vez la mayor preocupacin cuanto a algunas formas de iniciativas voluntarias y de asociacies que pueden debilitar los factores claves que impulsan el sentido de responsabilidad empresarial, a saber: reglamentaciubernamental, negociaciolectiva y ciertas formas de activismo de la sociedad civil. Si se examina la historia de la responsabilidad empresarial en torno al medio ambiente y lo social, asomo algunas de las reformas principales de las polcas y pricas empresariales, se advierte que uno de los factores mencionados o una combinacie los mismos han sido cruciales.

El documento termina pidiendo “un replanteamiento de la reglamentaci de la asociaci148;. Ciertas formas de “regulacionjunta” tienen la posibilidad de jugar un papel importante en esas consideraciones, por ejemplo: los llamados “acuerdos negociados” entre gobierno y empresas, y la “regulaciivil”, en la cual las ONGs, los consumidores y los sindicatos influyen considerablemente en la determinacie estares y normas que moldean las relaciones de las empresas con la sociedad y con el medio ambiente. La clave del to de la regulacionjunta no radica solamente en los aspectos “leves” como el digo y el compromiso, sino tambien los “duros” como las sanciones gubernamentales; en las leyes relativas a la libertad de informaci de su divulgacien la libertad de asociaci negociaciolectiva; junto con diversas formas de protesta de la sociedad civil.

A fin de evitar la proliferacie cos de conducta y sistemas leves de certificaci de rendicie cuentas es importante que haya algado de armonizaci de adhesi normas superiores. Ello implica que deben tomarse men cuenta los cos y marcos de referencia internacionales, los cuales toman como puntos de referencia las normas acordadas internacionalmente, normas contenidas o impltas en documentos tales como Agenda 21, las convenciones sobre derechos humanos y las de la OIT. Debertener tambiun papel mdestacado la “verificaciuta” de los cos de conducta, de los sistemas de gestimbiental de las empresas y de la asociaciaciones Unidas-sector empresarial. Empero, se requiere dar mayor atenci la condiciocial y de legimitidad de los verificadores. Replantear las asociaciones en general no simplica atender las preocupaciones mencionadas anteriormente, sino tambireconocer la necesidad de forjar una movilizacifuerte de la sociedad civil para el cambio, fortaleciendo los vulos entre ecologistas, grupos de consumidores, ONGs con intereses sociales y sindicatos.

Peter Utting es coordinador de proyecto en UNRISD.