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close this bookDIRDN - Informa - Número 11, 1997 (DIRDN)
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La campaña en algunos países

CELEBRACIÓN DEL DÍA MUNDIAL PARA LA REDUCCIÓN DE DESASTRES

Cómo parte de la Campaña de Promoción 1997 del DIRDN, el 8 de octubre se celebrará el Día Internacional para la Reducción de Desastres Naturales. Con una serie de actividades, los socios del Decenio se preparan para divulgar al máximo los temas relacionados con los desastres ocasionados por el agua.

Panamá

Se presentará y entregará al Presidente de la República, Ernesto Pérez Balladares, el libro Protección Civil Manual para Desastres; se organizarán charlas y seminarios en las entidades públicas y empresas privadas. Asimismo, los billetes del sorteo de la Lotería Nacional de Beneficiencia, serán alusivos al Día Internacional para la Reducción de Desastres Naturales; se llevará a cabo un concurso de oratoria a nivel de Colegios del Plan Piloto de Protección Civil Escolar con el tema de la campaña y todas estas actividades tendrán difusión por los medios de comunicación.

Argentina

El Centro de Informaciones de las Naciones Unidas (CINU), se incorporó a la iniciativa que ha sido promovida por la oficina de la OPS en el país, y todas las actividades las realizarán un grupo de organizaciones en conjunto. Con el fin de lograr una mejor planificación y resultados, establecieron un periodo de conmemoraciones más amplio que abarcará desde agosto hasta diciembre.

El 4 de octubre, festejarán el "Día Interamericano del Agua", con una actividad que denominaron la "Semana del Agua" (del 3 al 10 de agosto), en la que realizarán dos Talleres para la prensa en general y especializada, uno sobre "Manejo de Información y Base de Datos" con énfasis en agua potable y los temas del Día Interamericano del Agua, y el otro con énfasis en recursos hídricos y los temas de emergencias y desastres. Además realizarán una jornada sobre "Comunicación de Riesgos".

Nicaragua

Al interno de la Dirección de Defensa Civil de Nicaragua se conformó una comisión encargada de la planificación, coordinación y ejecución de todas las actividades a desarrollar en la Jornada Conmemorativa del Día Internacional para la Reducción de Desastres Naturales.

La Jornada inició en julio de este año con la participación de todas la regiones del país e instituciones tales como: la Cruz Roja, los Bomberos, alcaldías, el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER), el Ministerio de la Construcción y Transporte (MARENA), organismos no gubernamentales y poblaciones en riesgo.

Entre otras actividades se tiene planeado divulgar la celebración en medios masivos; visitar escuelas primarias y colegios para informar acerca de medidas preventivas en caso de desastres naturales; participar en las conferencias programada en Internet alusivas al tema; realizar actividades de capacitación y varios simulacros en diferentes comunidades.

El agua: demasiada... o poca... la principal causa de los desastres naturales

Los terremotos y volcanes se sitúan entre los mayores peligros naturales. Sin embargo, si consideramos que los desastres relacionados con el agua son los que afectan más cantidad de personas y que causan más daño que cualquier otro desastre, quizás es el momento de centrar nuestra atención en las pérdidas socioeconómicas asociadas con las inundaciones y las sequías, principales desastres causados por el agua.

Este año, la Campaña Mundial para la Reducción de Desastres se centra en el impacto socioeconómico de los desastres relacionados con el apara.

Los datos son alarmantes, según el último Reporte Mundial de Desastres, de la Federación Internacional de la Cruz Roja y Media Luna Roja, en 1996 cerca de 60 millones de personas fueron afectadas por inundaciones y otras 60 millones por sequías; cantidad que supera al total de víctimas de cualquier otro desastre.

Las sequías se colocaron a la cabeza en cuanto a pérdidas humanas; cerca de 74.000 muertes fueron reportadas por esta causa. Este fenómeno tiene una mayor duración y afecta mayores áreas de extensión; mientras que en las inundaciones se puede evacuar la zona de peligro.

Los desastres son, en gran medida, problemas no resueltos del desarrollo. En el caso de aquellos causados por el agua, los patrones del desarrollo que ignoran el manejo sostenible de este recurso exponen a las comunidades a riesgos de inundaciones y sequías. Es difícil determinar cómo los humanos están alterando el ciclo hidrológico. No obstante, algunas relaciones entre el ambiente, el desarrollo y los desastres son claras.

En áreas urbanas, por ejemplo, el uso de concreto ha variado la capacidad de la tierra de absorber agua, facilitando inundaciones relámpago. Menos sistemas apropiados de drenaje y zonas verdes, más calles pavimentadas y una planificación inadecuada de las ciudades, es lo que las hace más vulnerables a las inundaciones.

De igual modo, el mal manejo de la tierra hace que las sequías y la desertificación vayan en aumento. La causa principal de la desertificación es el exceso de terrenos dedicados al pastoreo, junto con la deforestación, el sobrecultivo y el pobre drenaje en los sistemas de irrigación; todo lo cual degrada también la calidad del apara, ya que estos procesos aceleran la erosión y reducen la reserva de agua. Según el Reporte de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas (1996), la desertificación afecta a un cuarto de la tierra del planeta (3.6 billones de hectáreas), y esto cuesta cerca de $42 billones por año debido a la pérdida de productividad. Más de un 80% de las tierras áridas están en Africa (37%), Asia (33%) y Australia (14%).

En este contexto y considerando además que la demanda mundial de agua está creciendo con rapidez, las escasas fuentes de agua que tenemos deberían ser utilizadas de manera más eficiente. Actualmente, 20% de los 5.700 millones de habitantes del mundo carecen de suministro confiable de apara. En ciudades de países en desarrollo, solo cerca del 5% del desperdicio industrial y humano es tratado, los conductos de agua son viejos y no reciben mantenimiento y cerca del 50% del agua se desperdicia mediante fugas. Aún en países desarrollados, 25% del apara se pierde del mismo modo.


Los suelos de las regiones tropicales no siempre son aptos para absorber grandes cantidades de agua, debido a la erosión causada por multiples factores.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial Meteorológica y la UNESCO, menos del 1% del agua en el mundo es utilizable y dos terceras partes del suministro es desperdiciado.

Desgraciadamente, los desastres no conocen fronteras. Las cuencas hídricas atraviesan por lo general varios países, por eso, la cantidad de agua que se extrae de un río, la canalización y el tratamiento de los deshechos deberían ser problemas de orden regional y no local. Existen también fenómenos climáticos importantes, como el del Niño y el calentamiento planetario, que tienen repercusiones internacionales obvias. Por esta razón, la cooperación regional es quizás el factor más importante para reducir el impacto de los desastres causados por el apara. Si esto no ocurre posiblemente la consecuencia sería un aumento en las inundaciones y sequías.

Entre 1992 y 1997, de acuerdo con la Oficina de Asistencia en Casos de Desastres en el Exterior (OFDA/AID) ocurrieron ochenta desastres de gran magnitud en América Latina y el Caribe, asociados con fenómenos naturales o fenómenos producto de la alteración del medio ambiente natural. De estos, la gran mayoría fueron inundaciones o huracanes. El desastre que provocó mayor desgracia humana fue el huracán Gordon en Haití (1994), donde murieron más de mil personas, 87 mil quedaron sin vivienda y 1.5 millones resultaron afectados en algún grado.

En total, durante ese período, los grandes sucesos registrados cobraron la vida de cinco mil personas y afectaron a más de seis millones. En cuanto a los desastres hidrometeorológicos, se estima que el número de víctimas no fue mayor porque éstos azotaron principalmente zonas con bajos niveles de población y a aquellos países con mejor preparación para enfrentar este tipo de fenómenos. La ausencia de muertos por el huracán Lili, en Cuba (1996), por ejemplo, es una muestra de la eficacia de la preparación en este país, donde se evacuaron con anticipación cientos de miles de personas y cabezas de ganado. A diferencia, existen otros casos, como el impacto indirecto (lluvias) del huracán Gordon en Haití, donde la mortalidad se asocia con la ineficiencia en los sistemas locales de alerta y evacuación. Sin embargo, la tendencia generalizada es que los sistemas de monitoreo y alerta temprana son cada vez más eficientes a nivel local, lo que indica la disminución de muertos por estos fenómenos, como el caso de las inundaciones en la costa Atlántica de Costa Rica de 1997.


El trabajo preventivo de todos los miembros de la comunidad, puede salvar muchas vidas humanas y evitar grandes pérdidas materiales.

Dentro de las causas de muerte, el problema de los deslizamientos, avalanchas o derrumbos asumió una importancia destacada durante este período. Generalmente asociados con condiciones extremas hidrometeorológicas y la sobresaturación de los suelos, muchos de estos fenómenos se agravan por el mal manejo ambiental y la deforestación de muchas zonas de alta densidad poblacional (rural y urbana).

Por su parte, las sequías tienden a tener un impacto más lento en las condiciones de salud debido al efecto que muestran en la oferta alimentaria de las poblaciones afectadas y en la disponibilidad de agua potable. La sequía que afectó Perú en 1992, con grandes pérdidas agrícolas, estimadas en 300 millones de dólares, afectó a más de un millón de personas; mientras que en Bolivia, la sequía de 1994 afectó seriamente a 50 mil pobladores de la ciudad de Potosí.

El fenómeno de la sequía urbana se perfila como un problema futuro de importante dimensión debido al agotamiento y contaminación de acuíferos y fuentes superficiales de apara que abastecen a grandes concentraciones de población.

Todo lo anterior sugiere la necesidad de una cuidadosa atención a la concientización, sistemas de monitoreo y alerta temprana, medidas de mitigación y los preparativos ante este tipo de situaciones.

Regresa "El Niño"


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Cuando los pescadores peruanos, a principios de este año, comenzaron a observar camarones y langostas en sus aparas, sabían que estaban en problemas; empezaba a subir la temperatura del mar y los meros y merluzas partían hacia el sur en busca de aparas más frías; se encontraban en las "fases iniciales" de un nuevo evento de El Niño.

Efectivamente, a partir de febrero del presente año, a lo largo de la costa del Perú y Ecuador, la temperatura superficial del mar ha mostrado un calentamiento irregular lo que significa el lar; lo que significa el regreso del "Fenómeno de El Niño", como popularmente se le conoce a ese calentamiento anómalo de las corrientes oceánicas en la costa occidental de Suramérica y que altera el clima en todo el mundo, produciendo efectos directos en la salud, la economía y el medio ambiente.

A principios de siglo, se descubrió que cuando la presión atmosférica en el Océano Pacífico aumenta, en el Océano Indico tiende a descender (desde Africa hasta Australia) y viceversa, a esta alteración de la presión se le denominó Oscilación del Sur. Posteriormente, en 1969, esta oscilación se relacionó con el calentamiento de las aguas superficiales, ligándose estos dos fenómenos a una serie de anomalías.

Estas manifestaciones se deben a las múltiples y complejas interrelaciones que ocurren entre el oceáno y la atmósfera, y a esta interrelación se e conoce como ENOS (o ENSO en inglés), término compuesto por El Niño Oscilación del Sur. La combinación de ambos disturbios se presenta en intervalos de dos a siete años y con una duración promedio de 18 meses.

En síntesis, lo que ocurre es un calentamiento anormal de las aguas superficiales en todo el Pacífico Tropical Oriental, de tal manera que se da una gran acumulación de calor en los estratos menos profundos del mar. Este fenómeno se presenta con mayor frecuencia durante la época de Navidad, de ahí su nombre: El Niño.

Lo contrario a un evento tipo Niño, es un enfriamiento de las aguas más allá de lo normal, lo que se denomina como Niña 0 fase fría del ENOS.

Efectos iniciales del fenómeno

Durante los primeros meses de este año, se han percibido ya consecuencias negativas a raíz del ENOS, lo que nos hace preveer las dimensiones que este problema puede acarrear de no tomarse las medidas preventivas necesarias.

En Perú, por ejemplo, la pesca de anchoa, base de la enorme industria de harina de pescado, se ha ido a pique e inclusive muchas fábricas han tenido que cerrar, los textileros están sufriendo porque en medio del invierno hace tanto calor que la gente no compra ropa de clima frío.

El Presidente de Perú, Alberto Fujimori, anunció que destinará US $19 millones en fondos de emergencia para enfrentar los efectos de El Niño; si este dinero se utiliza rápidamente para limpiar y reparar el sistema de drenaje de la región y fortalecer los sistemas de transporte y comunicaciones, El Niño podría ser de una gran ayuda para esta zona árida.

En Chile, se han producido aguaceros torrenciales que provocaron el cierre de los puertos y pasos de montaña, la muerte de 18 personas y pérdidas valoradas en millones de dólares.

En Centroamérica, el advenimiento del fenómeno ENOS produce zozobra porque ocasiona lluvias tempestuosas en algunas zonas, sequía en otras y un calentamiento de las aparas del Océano Pacífico.

Además, se prevea que el exceso de calor producirá un debilitamiento de los fenómenos oceanográficos en los Golfos de Panamá y Papagayo, así como en el área ocupada por el Domo Térmico de Costa Rica. En épocas normales, estas áreas tienen un alto potencial pesquero, además afecta los arrecifes coralinos y la biodiversidad que los caracteriza.

En Costa Rica, en el período de El Niño, el impacto de las lluvias se verá incrementado por la existencia de situaciones aún no resueltas, producto de eventos hidrometeorológicos y sísmicos precedentes, como por ejemplo: en el caso de las obras de protección civil, los diques y en el de las obras de infraestructura vial, las carreteras y puentes cuyo nivel de deterioro o su limitado mantenimiento por la falta de presupuesto, las han hecho suceptibles al impacto de los eventos climáticos referidos.

A lo anterior se le suma el impacto que las lluvias tendrán en otros sectores de la actividad regional, tales como la agricultura y la salud, cuya solución ha estado referida, en estricto sentido, al impacto de las inundaciones y su solución inmediata y no como el problema de largo plazo que el ENOS representa.

Por otro lado, la situación de déficits hídricos tiene consecuencias dramáticamente distintas, la falta de agua provoca, entre otros aspectos: alteraciones en la distribución, abundancia y ciclo biológico de algunas especies marinas muy importantes que disminuyen el potencial pesquero del país; pérdida de la capacidad de generación eléctrica; muerte y aborto de crías en el ganado vacuno ante la falta de pastos; incendio de pastos y áreas protegidas; muerte de animales y otras formas de vida silvestre; disminución de la actividad comercial y turística; actividad migratoria de los pobladores donde se reduce la actividad productiva, en busca de empleo.

Las cosechas de azúcar en El Salvador han sido severamente afectadas, la sociedad exportadora pronostica pérdidas por más del 12%. El Banco Central de Nicaragua informó que la irregularidad de las lluvias y las sequías ha reducido las cosechas en 40%.

Los análisis que ha hecho el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), en Costa Rica, lograron tipificar los efectos del fenómeno: la principal característica climática es una distribución irregular de la lluvia, tanto espacial como temporalmente; tienden a ser de carácter corto y violento; la temporada de huracanes suele ser poco activa, aún así se ha observado que en épocas de Niño, en el Caribe se presentan, en promedio, dos tormentas tropicales o huracanes, los cuales podrían ocasionar lluvias en el Pacífico.

Regionalmente se observa la persistencia de vientos alisios con moderada intensidad lo que favorece las lluvias en el Caribe de Centroamérica.

Acciones que se están tomando en la región

La mayoría de los pronósticos señalan que el fenómeno seguirá fortaleciéndose, pasará por su máxima intensidad hacia fines de 1997 y se prolongará en su fase de debilita miento en los primeros meses de 1998.


La pesca es una de las actividades afectadas por El Niño ya que el cambio de temperaturas de las aguas, afecta a muchas especies de peces.

Países como Perú, Ecuador y Chile están tomando acciones importantes para enfrentar las inundaciones y sequías esperadas debido a El Niño. Se han realizado inversiones nacionales significativas para obras públicas y entrenamientos. Tanto Ecuador como Perú han integrado comités de alto nivel con varios miembros del Gobierno para coordinar la implementación de la mitigación y preparación de actividades requeridas.

Muchas de las organizaciones regionales e internacionales en el área están apoyando estos esfuerzos. El Gobierno de Perú, principalmente el Instituto de Defensa Civil y el Ministerio de Salud están organizando un seminario - taller para setiembre sobre "Mitigación y Preparación para Reducir el Impacto de El Niño", con el respaldo de la

Organización Panamericana de la Salud. Participantes de áreas tales como defensa civil, salud y agricultura, entre otras, representarán a Perú, Chile, Ecuador, Bolivia, Colombia y Venezuela. La Cruz Roja y ONG's están trabajando en entrenamientos comunitarios y seminarios específicamente para enfrentar las inundaciones y sequías.

Acciones conjuntas así como el intercambio de información técnica y científica sobre el impacto de "el Niño" son logros que se esperan alcanzar en el marco de trabajo de la Comisión de Buena Vecindad Ecuador-Perú, reactivada recientemente por los Presidentes Alarcón y Fujimori, durante la reunión que mantuvieron hace pocos días en Bolivia, con motivo de la transmisión de mando del Presidente Banzer.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) destinó US$ 500.000 para el financiamiento de proyectos de mitigación y preparativos con el fin de enfrentar el fenómeno de El Niño (ENOS) 1997 en Ecuador y Perú. Estos dos proyectos fueron formulados con el apoyo del Asesor Técnico de Mitigación de Desastres del Departamento de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (UNDHA) con sede en Quito, Ecuador.


El fenómeno de El Niño puede provocar lluvias torrenciales' que producen inundaciones y otros peligros a la población.

Las principales acciones contempladas dentro de dichos proyectos son las siguientes:

- Elaboración de mapas de amenaza por los efectos del ENOS.

- Preparación de recomendaciones sobre medidas de mitigación a ejecutarse en zonas altamente vulnerables.

- Desarrollo de campañas de educación y concientización pública.

- Fortalecimiento de la capacidad de los Sistemas Nacionales de Defensa Civil para la mitigación de desastres y preparativos para emergencias.

- Merajoramiento de las redes de monitoreo hidrometeorológico e implementación de sistemas de alerta temprana frente a inundaciones.

- Elaboración de recomendaciones y sistemas de toma de decisión para el aprovechamiento del ENOS en la agricultura, pesca y otras actividades productivas.

En Costa Rica el Instituto Costarricense de Pesca (INCOPESCA) está coordinando acciones con el sector científico costarricense, por medio de un Comité Asesor Técnico sobre "el Niño", con representantes del Laboratorio de Oceanografía de la Universidad Nacional y la Universidad de Costa Rica, con el fin de prepararse y evaluar conjuntamente con el sector pesquero, las posibles consecuencias y alteraciones ante la llegada del fenómeno El Niño.

De hecho debido a que los efectos del fenómeno empiezan ya a sentirse en la zona norte del país, y por las consecuencias que los días de sequía puedan ocasionar en la agricultura, las autoridades realizan una serie de recomendaciones preventivas a los campesinos de la zona. Paralelas a las medidas que adopten los agricultores el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) iniciará un plan para identificar las zonas agrícolas de mayor riesgo; se a abrirá un inventario de los cultivos vulnerables y de la ganadería en amenaza. Además, se evalúan opciones para mitigar los estragos del ENOS como reservar agua en estanques y otros sitios para abastecerse en caso de escasez, y descartar del hato ganadero aquellos animales que no estén dando una respuesta satisfactoria, animales con problemas de reproducción o de engorde. Otra posibilidad que se está valorando es la de sembrar caña forrajera que permita tener una fuente energética para alimentar al ganado en los meses difíciles.

Nueva conferencia en Internet

Desde mediados de setiembre y hasta mediados de octubre del presente año, quienes estén interesados en los desastres relacionados con el agua (inundaciones o sequías) pueden enviar sus contribuciones y participar en la próxima conferencia en internet que el DIRDN está organizando.

La conferencia forma parte de la Campaña Mundial para la Reducción de Desastres que este año gira alrededor del lema "El agua: demasiada... o poca...la causa principal de los desastres naturales".

Usted puede enviar su contribución relacionada al tema. de una a tres páginas, con una perspectiva institucional y geográfica. También puede agregar comentarios o nuevos casos como parte del debate. El fin de la conferencia es desarrollar una cultura de; prevención, por lo que se solicita a los interesados que compartan, sobre todo, acciones recientes exitosas en la mitigación del impacto de los desastres derivados del agua. Un servicio conexo permitirá a los participantes presentar anuncios sobre actividades, proyectos o iniciativas.

Entre los participantes están especialistas prominentes e instituciones claves involucradas en la definición de políticas. Por ello la conferencia es una herramienta útil para establecer nuevos contactos, ya que une a una gran variedad de profesionales de los países industrializados y de los países en desarrollo, cada cual con su propia perspectiva.

La Secretaría del DIRDN organiza esta actividad conjuntamente con Quipunet. una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es fomentar la educación por medio de internet.

Si desea integrarse a la conferencia recuerde que la misma será gratuita y en idioma inglés, aunque contará con algunas presentaciones en Español. Se realizará en internet por medio del correo Electrónico y páginas en la World Wide Web, de mediados de setiembre a mediados de octubre.

Si desea inscribirse o tener más información comuníquese con la Secretaria del DIRDN mediante la siguiente dirección del correo idndr@dha.unicc.org, al fax (41-22)733-X695 o al teléfono (4122)798-6894. En América Latina puede contactar a la Oficina Regional del DIRDN (hmolin@undpcos.nu.or.cr), fax (506)257-2139 o teléfono (506)257-2139 .

También puede accesar la página Web de Quinpunet en http://www.quipu.net/