A MANERA DE CONCLUSIONES
El taller fue muy rico en intercambio de experiencias y
reflexiones sobre la educación ambiental formal y no formal, en diferentes
contextos socioculturales y enfocado desde varias formas de entrada y diversos
grupos beneficiarios. Sin embargo, es posible y necesario extraer algunas
conclusiones generales que ayuden a definir los puntos de encuentro para futuras
acciones y para conocer donde nos quedamos en esta ocasión. Podemos señalar
algunas de ellas:
1. Es importante levantar un inventario de los
proyectos, experiencias e instituciones en el campo de la educación ambiental
que se están ejecutando, formales y no formales, sobre educación ambiental y no
solo forestal.
2. Hay que buscar una propuesta validada sobre educación
ambiental en el medio rural que pueda servir a todos los países tropicales,
utilizando los elementos comunes y problemas afines, que ayude a un trabajo
intenso en las comunidades y a optimizar esfuerzos institucionales.
3. Definir espacios viables y prácticos que permitan que las
distintas experiencias en marcha puedan consolidar su trabajo.
4. Definir mecanismos que permitan que lo aprendido en el Taller
beneficie a la gente, a los profesores y a aquellos que tienen la práctica
directa y el compromiso social con su comunidad. Hay que rescatar y saber
incluir la experiencia realizada principalmente por los profesores, grupo
sumamente postergado, potenciando su labor y sus iniciativas.
5. Iniciar un sistema de información a manera de red o sistema
de enlace entre instituciones y organizaciones para favorecer el intercambio de
materiales y de experiencias ya existentes.
6. Se debe definir claramente la amplitud del público
beneficiario: profesores, alumnos, padres de familia, autoridades locales,
técnicos de campo, definiendo los roles semejantes y complementarios que cada
cual cumple o puede cumplir.
7. Buscar recursos tanto internos (en cada país), como externos
para facilitar la realización de las acciones programadas en educación
ambiental.
8. Aprovechar de las ventajas de FAO para facilitar a nivel
latinoamericano la ejecución de las acciones señaladas a corto y largo plazo, en
forma tal que contribuya al fortalecimiento de los espacios
existentes.