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close this bookEstudio de caso sobre investigacion y extension campesina. Proceso endógeno y logico de investigacion campesina. Informe final. Case study on rural research and extension. The logical self-generating process of rural research. Final report. (1995)
close this folderI. COSTA RICA ASPECTOS GENERALES
View the document1.1 Datos generales
View the document1.2 Situación forestal y política estatal

1.1 Datos generales

Ubicada en el istmo centroamericano, y con una extensión de 51.100 km2, Costa Rica limita al norte con Nicaragua, al sur con Panamá, al este con el Mar Caribe y al oeste con el Océano Pacífico. El país se encuentra dividido en siete provincias: San José (donde se encuentra la capital del mismo nombre), Cartago, Heredia, Alajuela, Guanacaste, Puntarenas y Limón; las provincias a su vez están divididas en 81 cantones y éstos en 415 distritos.

Para efectos de planeamiento del desarrollo, el Ministerio de Planificación (MIDEPLAN) ha subdividido el país en seis regiones a saber: Región Central, Chorotega, Pacífico Central, Brunca, Huetar Atlántica y Huetar Norte. El caso de Hojancha, que analizamos en el presente trabajo, se ubica en la región Chorotega, mientras que el de San Miguel (Asociación San Migueleña de Conservación y Desarrollo, ASACODE), en la Huetar Atlántica.

Costa Rica posee un clima definido como tropical y subtropical húmedo, con doce zonas de vida según la clasificación de Holdridge. Para efectos prácticos, el país se puede agrupar en cuatro regiones climáticas:

I. El Pacífico Sur, que presenta un clima tropical húmedo, una precipitación anual de 3450 mm, suelos arenosos con drenaje relativamente inadecuado y con una temperatura media anual de 25 a 29 °C. Un 20% de la tierra es apta para cultivos permanentes, 8% para cultivos en limpio y la mayor parte del territorio para actividades forestales.

II. El Pacífico Norte y Centro, de clima tropical y estación seca bien definida, precipitación anual de 2100 mm y temperatura media de 25 a 26 °C. Un 11% de los suelos tienen aptitud para agricultura intensiva y en una gran parte para cultivos permanentes, pero existe un elevado factor de riesgo debido a la estación seca (falta de agua, incendios, etc.) para las actividades agrícolas y forestales. Dentro de esta región se ubica el caso de Hojancha.

III. La Región Central, de clima templado, diversa calidad de suelos entre los cuales se encuentran los suelos volcánicos que son los más fértiles del país, precipitación anual de 2400 mm, temperatura que oscila entre los 18 y los 26 °C y con una estación seca de 5 meses. La región incluye el Valle Central donde está ubicada la capital, San José, y se concentra la mayor parte de la población y la actividad económica.

IV. La Región Atlántica y Norte de clima tropical húmedo, 4100 mm anuales de precipitación y una temperatura media de 24 °C. Presenta suelos frágiles y peligro de deterioro ambiental al ser removida la cobertura vegetal. Un 10% de la tierra presenta condiciones aptas para la agricultura intensiva, un tercio tiene aptitud ganadera, otro tercio aptitud para cultivos permanentes y el resto es sólo para uso forestal. En esta última región climática se halla la comunidad de San Miguel.

En resumen, del total del país el 11,6% ha sido clasificada como apta para la agricultura intensiva, el 5% para uso agrícola menos intensivo, el 25,5% para cultivos permanentes o pasturas, el 30,1% para uso forestal y el 27,8% corresponde a áreas de protección.

Mientras el caso de Hojancha, analizado en nuestro estudio, se ubica en una zona de baja pluviosidad y bastante seca; en el sector atlántico, el pueblo de San Miguel se encuentra en una zona de alta pluviosidad, aspecto que como veremos incide fuertemente en la biodiversidad de la zona y su potencial agrícola.

Respecto a la distribución de fincas existente en el país, los datos indican que las menores de 10 ha conforman cerca de la mitad de las explotaciones con que se cuenta. De las 17.000 nuevas fincas que revela el censo de 19842 con relación al de 1973, 11.000 corresponden a predios con una superficie menor a 10 ha. Es posible que el agotamiento de la frontera agrícola, la acción del Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) en la distribución de parcelas y el asentamiento de campesinos, tanto como el apego de los campesinos al campo y la tierra expresado en invasiones de tierra a lo largo y ancho de todo el país, explique esta tendencia a mantenerse un amplio porcentaje de pequeñas fincas.

El Censo Agropecuario establece tres tipos básicos de tenencia posible que cubren el área total de explotaciones considerada en 3’070.000 ha.

i. Tierra propia y a modo de propietario. Incluye a todos los productores que poseen título de propiedad sobre la tierra, así como aquellos que hacen uso de la tierra a modo de propietario aunque no posean el título de propiedad. Corresponde al 84% del número total de fincas. Esta es la categoría más importante, correspondiendo el 87% del área cultivada del país (2,7 millones de ha) a esta modalidad.

ii. Tierras en arriendo. Personas que explotan o trabajan tierras que pertenecen a otros ya sea por alquiler, por pago fijo de dinero en efectivo, en esquilmo mediante pago en especie y gratuitamente. En 1984 ocupaban 55.300 ha en 5312 fincas, lo que representa únicamente el 1,8% del área total.

iii. Otras formas simples. Incorpora todo otro tipo de tenencia que no esté incluido en las categorías anteriores, y corresponde al 3% del área total (10.100 ha) en 662 fincas. (Fuente: Censo Nacional Agropecuario 1984)

Alrededor de tres millones de hectáreas, de un total de 5,1 millones que comprende el territorio nacional, son utilizadas para la actividad agropecuaria.

En lo que se refiere al área dedicada a las pasturas, su crecimiento fue muy elevado en las últimas tres décadas, pasando de 625 mil hectáreas a principios de los años 50 a 1,65 millones de hectáreas en la década de 1980. Las pasturas se encuentran en estrecha relación con el problema de la deforestación en el país, dado que justamente son la ganadería y la extracción de madera, las causas fundamentales de la desaparición de los bosques en las últimas tres décadas.