
| Ingeniería económica aplicada a la industria pesquera (1998) |
| INTRODUCCION |
El análisis de la microeconomía depende de los modelos (y/o ideologías) y en consecuencia, está determinado por las limitaciones propias de los modelos o porque las condiciones de aplicación de los referidos modelos no coinciden con la situación dada. Las políticas específicas pueden diferir aún en los países que adoptan el mismo sistema político general y afectar los análisis económicos de diferentes formas (por ej., qué método de depreciación es permitido, o qué impuestos se aplican). Un profundo estudio de todas las posibilidades queda fuera del propósito de este manual, aunque se analizan algunos aspectos.
Como el pescado es un recurso natural y las pesquerías están estrechamente ligadas con el medio ambiente, los lectores podrían esperar un tratamiento microeconómico alternativo. Los autores coinciden con el punto de vista de Pearce y Turner (1990) respecto a que algunos aspectos, si bien no todos, relativos a los recursos naturales y del medio ambiente pueden ser tratados y analizados empleando la metodología convencional, en lugar de desarrollar una microeconomía alternativa. Este procedimiento tiene la ventaja, al menos inicialmente, que los resultados serán mejor comprendidos por los funcionarios públicos y la industria. Probablemente en el futuro cercano, la mayoría de las consideraciones de la calidad de vida y del medio ambiente podrían ser incorporadas al análisis microeconómico como costos de no conformidad; es decir, aquellos costos que surgen porque no se alcanza una condición específica de materia prima, producto o proceso. Se discuten algunos ejemplos de esta posible metodología en el Capítulo 8.
Desde un punto de vista estrictamente económico, no existe un desarrollo conceptual o teórico (por ej., un teorema de existencia) que pueda asegurar que cualquier economía que se desenvuelva será ecológicamente sustentable. El único modo de estar seguros de su sustentabilidad es lograr que los modelos económicos posean condiciones de sustentabilidad construídas dentro de ellos (Pearce y Turner, 1990).
Cuando se discute acerca de las pesquerías, es muy fácil caer en la oposición: práctica versus teoría. Como Gordon Eddie escribió (1983), refiriéndose a los objetivos controvertidos en la captura: Subrayando tales situaciones está el hecho incómodo que, donde la pesca se efectúa con miras a la ganancia en vez de tener como finalidad el alimento, los objetivos de los pescadores no son necesariamente los mismos que los objetivos de aquéllos que administran las pesquerías en términos de biomasa, rendimiento y captura, al menos en el corto plazo.
Sin desmerecer la importancia del conocimiento práctico, está claro que en gran cantidad de pesquerías no es suficiente mantener el emprendimiento sobre una base sustentable en el corto plazo. La principal razón es que el mediano y largo plazo están más cerca de lo que solían estar, como puede ser visto en el breve relato histórico presentado en la sección 1.1. Sin embargo, como Dale y Plunkett (1992) comentan, respecto a las mejoras propuestas en la calidad presentadas sin una clara referencia de su eficacia económica en el corto plazo, las mismas corren el riesgo de ser tomadas como un acto ciego de fe, y opuestas a la mentalidad corriente de los hombres de negocios y administradores occidentales.
Los autores se dan cuenta que la metodología convencional utilizada puede dar la falsa impresión que los cambios en la industria pesquera suceden gradualmente y sin sobresaltos. Es decir en una forma que puede ser revertida por una administración adecuada, si se prueba que es incorrecta. Desafortunadamente, esto no siempre ocurre así, como puede ser observado en el reciente colapso de cultivo de camarones en China o en la sobrepesca en los Grand Banks. El destino de la pesca está ligado a un recurso biológico, a la preferencia del consumidor, y los cambios de las variables productivas (por ej., desembarques, beneficio) pueden cambiar gradualmente frente a una variable de control (por ej., esfuerzo pesquero), pero sólo hasta un punto. Una vez que este punto ha sido alcanzado, los cambios de las variables productivas son completamente desproporcionados o insensibles a los cambios en la variable de control. Esta situación, relativamente común en el mundo físico y biológico, podría ser interpretada a través del modelo (o teoría) de catástrofe (ver por ej., Woodcock and Davies, 1982), y parece ser aplicable al análisis cualitativo de los colapsos de stocks de pescado, tanto silvestre como de acuicultura, como así también para analizar los cambios en el mercado pesquero, debido a la falta detectada en la seguridad y calidad de los productos. De todas formas los autores han evitado, tanto como fue posible, las puras consideraciones teóricas sobre este tema.
El espacio dedicado a las técnicas de optimización (Capítulo 6) puede parecer relativamente limitado. La importancia de las técnicas de optimización está creciendo, y serán herramientas esenciales en el futuro cercano para la mayoría de las industrias pesqueras, pero los autores consideraron que una descripción detallada de las técnicas, desarrollo de ejemplos y modelos numéricos (la optimización depende de la formulación de una función objetivo) excedería el propósito de este manual. En las universidades norteamericanas, la optimización es un tema usualmente dictado en un curso por separado.
Finalmente, debe aceptarse que operar una actividad comercial significa asumir riesgos, dado que la incertidumbre no puede ser evitada. El manual puede ayudar a reducir el número de incertidumbres, particularmente aquéllas que pueden ser abordadas de un modo racional. Desafortunadamente, no existe un libro que pueda explicar cómo eliminar todas las incertidumbres, o cómo convertirse con seguridad en un empresario exitoso.