Declaración ante la Conferencia Internacional sobre Nutrición 1
1 Traducción del original en
francés países que participan en la Conferencia
Edouard Saouma
Director General de la Organización de las Naciones Unidas para
la Agricultura y la Alimentación
La FAO vive hoy uno de los grandes momentos de su historia Es
para nosotros un gran honor poder acoger en nuestra Organización a la Primera
Conferencia Mundial dedicada a la nutrición. Este acto corona todos los
esfuerzos del pasado y constituye - estoy seguro de ello - la primicia de
futuros compromisos de una importancia crucial para la humanidad en su conjunto.
Compartimos esta tarea y este honor con la Organización Mundial
de la Salud (OMS) y nos sentimos felices y orgullosos de que la comunidad
internacional haya confiado a nuestras dos instituciones hermanas el cuidado de
organizar Juntas esta reunión. Se nos ha permitido así dar forma al gran sueño
que en 1935 Stanley Bruce proponía a la Sociedad de Naciones «establecer
una relación entre la salud y la agricultura» Mucho me complace por lo
tanto la presencia, Junto a mí, de mi colega el Dr. Nakajima, Director General
de la OMS.
Ha sido, no obstante, todo el sistema de las Naciones Unidas el
que ha conferido su mandato a esta Conferencia La Organización de las Naciones
Unidas, por supuesto, pero también el Banco Mundial, el Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y
otras muchas organizaciones. De hecho, la idea de esta asamblea surgió en un
comité interinstitucional. Los miembros de dicho comité aportaron una valiosa
contribución a la preparación de esta reunión y a la elaboración de la
Declaración Mundial sobre la Nutrición y del Plan de Acción que les han sido
presentados. Estos textos, que esperamos reciban de ustedes una excelente
acogida, representan la reflexión de toda la familia de las Naciones Unidas, y
es mi deber rendirle homenaje cuando están a punto de iniciarse nuestros
trabajos.
Por otra parte, la decisión de celebrar esta asamblea ha sido
madurada y adoptada por los propios Estados Miembros, razón por la cual me
complace acoger y saludar calurosamente a las delegaciones de todos los países
que participan en la Conferencia.
Por su propia concepción, la Conferencia exigía igualmente la
participación activa de las organizaciones no gubernamentales, y compruebo con
alegría la presencia de muchas de ellas, cuyas aportaciones no dejarán de
enriquecer nuestros debates. Doy a todas ellas una cordial bienvenida.
IMPORTANCIA DE LA NUTRICION
Por primera vez, en una reunión internacional se va a examinar
este tema que no puede dejar indiferente a nadie, ya que se trata de la
supervivencia misma de la humanidad. Se sabe desde siempre que la nutrición
condiciona la salud de las personas así como su desarrollo físico y mental y,
por ende, su capacidad de aprender, trabajar y desempeñar la función que les
corresponde en la sociedad. Se trata de una necesidad real que es a la vez el
primero de los derechos humanos el derecho a una alimentación adecuada tanto en
calidad como en cantidad. A fuer de evidente, este derecho sólo aparece de
manera incidental en los grandes textos donde se enuncian los derechos humanos
Sucede a veces, sin embargo, que las verdades más evidentes deben ser claramente
proclamadas, razón por la cual conviene hacer referencia a la Declaración de
Barcelona, aprobada en mayo de 1992 y que, al reafirmar solemnemente ante el
mundo el derecho de los seres humanos a una parte justa de alimentos, ha
precisado su naturaleza y su importancia.
Mi predecesor en el cargo, el Sr. B.R. Sen, expresó la idea con
una fórmula contundente «El hambre de un hombre», decía, «es el
hambre de todos los hombres». La consecuencia evidente es que, cuando los
seres humanos tienen hambre, el deber de todos y cada uno de nosotros es acudir
en su ayuda.
AYUDA ALIMENTARIA
Cuando se habla de ayuda se piensa en la ayuda humanitaria, en
los envíos de medicamentos, de personal y de material médico, pero también, y
tal vez sobre todo, en la ayuda alimentaria. En un determinado momento pudo
creerse que los envíos de, productos alimenticios estaban destinados únicamente,
o casi únicamente, a los países en desarrollo. Sin embargo, la ayuda alimentaria
no ha dejado de desempeñar un papel fundamental incluso en los países más
avanzados: los cupones de alimentos, en algunos lugares, los comedores para
pobres, en otros, son programas que siguen siendo indispensables en muchos
países para socorrer a decenas de millones de personas que viven al límite de la
supervivencia.
La explosión de necesidades
Por desgracia estamos asistiendo hoy día a una verdadera
explosión de necesidades, que confiere al problema una dimensión universal. Las
catástrofes naturales, las guerras civiles y el hundimiento de las estructuras
políticas y económicas se están conjugando entre sí para reducir al hambre a
poblaciones enteras y arrojar a millones de refugiados por los caminos del
éxodo. Son ya innumerables los focos de las conflagraciones. En Africa se
multiplican: Etiopía, Somalia, Sudán pero también Angola, Mozambique, Liberia y
tanto otros lugares. Las tragedias que asolan el continente asiático han llegado
a las antiguas Repúblicas Soviéticas. Las tensiones y choques que sufre el
Cercano Oriente están reduciendo a centenares de miles de hombres, mujeres y
niños a la miseria, al vagabundeo y al hambre, y aun cuando en estos momentos se
hable menos de América Latina, la malnutrición sigue causando allí estragos
terribles. En la propia Europa están reapareciendo diseminados focos de
indigencia, y desde la que fue Yugoslavia nos llegan imágenes insufribles de una
barbarie que se creía abolida para siempre: niños mutilados y hambrientos, y
cuerpos consumidos de prisioneros que no son más que espectros ambulantes.
El deber de la ingerencia
Tales situaciones nos acosan con violencia y comprometen
profundamente nuestra responsabilidad individual y colectiva. Se nos impone un
verdadero deber de ingerencia al que no podemos sustraernos sin hacernos
culpables de no prestar ayuda a personas y a pueblos en peligro.
Los riesgos de la ayuda alimentaria
Como toda empresa humana, la ayuda alimentaria no es perfecta y
está amenazada por graves peligros: riesgo de discriminaciones basadas en
motivos políticos o de otra índole; efecto negativo sobre la producción local;
perturbación profunda de los hábitos alimentarios, y creación de una situación
de dependencia que tiende a perpetuarse. Es necesario ser conscientes de estos
peligros y tratar de evitarlos, lo cual no disminuye en nada la necesidad o el
valor de la ayuda alimentaria.
Nutrición y pobreza
Si bien es el espíritu de solidaridad quien nos dicta la
obligación moral de dispensar una ayuda de este tipo, son siempre situaciones de
pobreza de personas o pueblos las que la hacen necesaria. Ya en 1943 los padres
fundadores de la FAO afirmaban que «la causa principal del hambre y de la
mala nutrición es la pobreza».
Por ello, para promover eficazmente una buena nutrición es
necesario emprender una lucha encarnizada a todos los niveles contra la pobreza
de las personas y de los países. En el plano nacional, esto supone una política
dinámica en materia de empleo, vivienda, educación, equipamientos colectivos,
servicios sanitarios y sociales, etc. En el plano internacional, los países
pobres deben obtener precios remuneradores por los productos que exportan para
que puedan librarse de la carga de la deuda y comprar los bienes de consumo y de
equipo que necesitan. Los países cuyos recursos no les permiten avanzar con la
suficiente rapidez por esta vía deben recibir la ayuda necesaria para estar en
condiciones de conseguirlo.
LA INDUSTRIA AGROALIMENTARIA
Cada uno de los participantes en este esfuerzo común cumple una
función insustituible. Aquí me limitaré a evocar brevemente la que corresponde a
la gran industria agroalimentaria. Esta industria está concentrada en gran
medida en manos de poderosas multinacionales, las cuales elaboran la mayor parte
de los alimentos que se consumen en los países del Norte y exportan al Sur,
junto con alimentos de primera necesidad, ciertos productos refinados y
costosos. Su capacidad de producción y de penetración entraña por tanto riesgos
y exige una acción vigilante de protección de los consumidores. La OMS y la FAO
se esfuerzan por lograr este objetivo, especialmente elaborando y promulgando un
conjunto de reglas y normas agrupadas bajo el nombre de Codex Alimentarius, cuya
finalidad es proteger eficazmente la salud de los consumidores.
Sin embargo, no deja de ser cierto que esta industria cumple un
cometido primordial en lo que respecta a la alimentación de la humanidad y que
sería a la vez injusto y peligroso condenarla en bloque, Estoy convencido, por
el contrario, de que si se entabla con ella un dialogo constructivo, en el que
deberán participar consumidores, médicos y nutricionistas junto a representantes
de los poderes públicos y de las organizaciones internacionales, se obtendrán
resultados positivos.
LAS ACTIVIDADES DE LA FAO
En cuanto a la FAO, su función con respecto a la nutrición se
ejerce de múltiples modos y en los ámbitos más diversos. La Dirección de
Política Alimentaria y Nutrición lleva a cabo actividades específicas en
diversos sectores: planificación y evaluación, programas de nutrición, calidad
de los alimentos y protección de los consumidores, además de la labor realizada
conjuntamente con la OMS en relación con las normas alimentarias.
Pero de hecho todas nuestras actividades tienden directa o
indirectamente al progreso de la nutrición, Para actuar con conocimiento de
causa, nos hemos propuesto evaluar el problema. Hemos creado un sistema de
información para seguir de cerca la evolución del sector alimentario y agrícola
de cada país. De este modo podemos prever la aparición de insuficiencias o
situaciones de crisis y alertar oportunamente a la comunidad internacional y a
los donantes. Publicamos asimismo el informe El estado mundial de la
agricultura y la alimentación, y cada seis años una encuesta mundial sobre
la alimentación.
Producción vegetal, animal, forestal y pesquera; protección del
medio ambiente para las generaciones futuras; mejora de la distribución y de los
intercambios comerciales; desarrollo rural en todas sus formas: todos nuestros
programas concurren a una misma finalidad, que es hacer de la seguridad
alimentaria una realidad, tanto en la actualidad como en el futuro, cuando la
población mundial haya aumentado en otros 3000 millones de habitantes en el
plazo de apenas una generación. Esto constituye para nosotros una obligación
imperiosa, que encontró su expresión más elevada en el Pacto Mundial de
Seguridad Alimentaria aprobado por la Conferencia de la FAO en noviembre de 1985
y todavía de palpitante actualidad.
CONCLUSION
Es pues la preocupación constante por mejorar la nutrición de la
población mundial lo que da su unidad y su fuerza de cohesión a nuestras
actividades, Por amplias y ambiciosas que éstas puedan ser, no somos los únicos
que actuamos en este sector complejo y con numerosas ramificaciones. El problema
rebasa los límites de nuestra competencia, e incluso dentro de estos límites
nuestros recursos son demasiado modestos para que podamos atender a todas las
necesidades. Por ello hemos aunado desde hace tiempo nuestros esfuerzos con los
de otras organizaciones del sistema de la Naciones Unidas, y en particular de la
OMS, con el fin de beneficiarnos del efecto sinérgico y atacar a la malnutrición
desde el frente más amplio posible.
¿Qué debemos esperar de esta reunión, de este hervidero de
ideas, de propuestas, de resoluciones provenientes de dirigentes políticos, de
representantes del mundo de las asociaciones y del sector privado? Se trata nada
menos que de cambiar nuestra concepción de las relaciones humanas. Porque no hay
que olvidar que si una buena nutrición es esencial para el completo desarrollo
de la persona, tiene por fuerza una importancia primordial en las relaciones
entre los hombres. Por consiguiente se puede ver en ella, con razón, uno de los
fundamentos de la comunidad y solidaridad humanas. A pesar de su importancia,
sabemos muy bien que para alcanzarla no basta con la Declaración Mundial sobre
la Nutrición y el Plan de Acción. La gran transformación que está llamada a
realizar nuestra Conferencia es la transformación de los corazones, de las
conciencias y de las voluntades. Ella sola dará sentido y vida a los textos que
ustedes adopten.
No pedimos la creación de un fondo especial o de organismos
nuevos. Queremos despertar por doquier un sentimiento de responsabilidad
individual y colectiva, queremos que todos comprendan la importancia de las
consideraciones nutricionales en todas las decisiones políticas, económicas y
sociales, en la lucha contra la pobreza, en la instauración de un nuevo orden
económico mundial.
La Conferencia Internacional sobre Nutrición nos ofrece una
oportunidad extraordinaria para facilitar, hoy y mañana, el acceso de todas las
personas a la plena realización de su condición humana. Ojalá sepamos aprovechar
esta oportunidad. Esto es algo que nos concierne a todos, de lo que todos somos
responsables.