
| Eliminación de Grandes Cantidades de Plaguicidas en Desuso en los Países en Desarrollo - Colección FAO: Eliminación de Plaguicidas - 4 (1996) |
| Capítulo 4: Eliminación |
Quema al aire libre
La quema de plaguicidas al aire libre es altamente desaconsejable. No se deben quemar nunca sustancias químicas, incluidos plaguicidas, en hogueras al aire libre. La temperatura de estas hogueras (de 500 a 700 °C) es demasiado baja para que se destruyan por completo los plaguicidas y puede ocasionar una emisión de vapores tóxicos perjudiciales para los seres humanos, el ganado, los cultivos y el medio ambiente. El humo puede arrastrar cantidades considerables del producto parcialmente quemadas, las cuales pueden ser muy tóxicas y contaminar gravemente la zona.
Enterramiento, eliminación en vertedero
La eliminación en vertedero suele consistir en la eliminación de desechos domésticos no tóxicos en hoyos excavados en el suelo, ya sean basureros al aire libre, fosas sanitarias, canteras o explotaciones mineras. Si no tienen un fondo revestido de plástico y una gruesa capa de arcilla no son adecuados para eliminar sustancias tóxicas, incluidas las existencias de plaguicidas no deseadas. En ciertas circunstancias, los vertederos provistos de un revestimiento apropiado pueden utilizarse para eliminar cenizas y escoria de incineradores, formulaciones en polvo solidificadas con un bajo contenido de ingrediente activo y suelo contaminado (véase supra).
Muchos países que habían enterrado plaguicidas están sufriendo ahora una grave contaminación ambiental y se enfrentan con unos gastos enormes para recuperar los plaguicidas y mitigar los daños causados al ambiente y a la salud pública.
Descarga en la red de alcantarillado
Los plaguicidas influyen en la calidad del agua y son tóxicos para los ecosistemas acuáticos. Pueden hacer que el agua de las fuentes utilizadas para el abastecimiento no sea potable. Los peces son muy sensibles a muchos plaguicidas relativamente inocuos para los seres humanos. Por consiguiente, no se debe descargar nunca plaguicidas en aguas superficiales o acequias. Ni siquiera es aceptable la descarga indirecta a través de una instalación de tratamiento de efluentes, ya que la mayoría de los plaguicidas son tóxicos para los microbios que intervienen en la degradación de las aguas residuales.
Evaporación solar
Para favorecer la evaporación solar, los productos se colocan en estanques poco profundos protegidos de la lluvia pero expuestos al viento y al sol. El lugar donde están emplazados los estanques debe vallarse totalmente para impedir la entrada de personas no autorizadas o de ganado. Este método se utiliza para concentrar agua contaminada, como por ejemplo la procedente del lavado de bidones. En ciertas condiciones, la evaporación solar puede ser una solución para pequeñas cantidades de materiales volátiles y relativamente no tóxicos, pero libera vapor en la atmósfera. El método de la evaporación solar no debe emplearse para grandes cantidades de plaguicidas, dados los riesgos que entraña para la salud humana y el medio ambiente.
Aplicación a la superficie del suelo o a tierras de cultivo
La flora microbiana natural biodegrada los compuestos orgánicos que se depositan sobre la superficie del suelo o se introducen en él. Este método no es adecuado para la eliminación de grandes cantidades de plaguicidas, ya que los seres humanos o los animales podrían entrar en contacto con ellos, y los productos descompuestos podrían pasar a las aguas superficiales y subterráneas.
Inyección profunda
Se inyectan desechos líquidos peligrosos a gran profundidad, por medio de tubos, en formaciones como por ejemplo arenisca, caliza y esquisto, de donde no puede escapar el material inyectado. Este método es costoso y requiere técnicos altamente especializados y equipo ultramoderno. No es adecuado para eliminar plaguicidas a causa de los riesgos ambientales y de la falta de control.
Otros métodos
Se han elaborado o se están elaborando varios métodos para extraer concentraciones bajas de plaguicidas del agua o del suelo, o para destruirlas. Entre esos métodos se incluyen la adsorción en carbón activado, el intercambio de iones, la radiación ultravioleta, la ozonización, la radiación ultravioleta y la oxidación con ozono y/o peróxido de hidrógeno, el flujo solar concentrado, el tratamiento químico de deshalogenación, los sistemas de lecho fluidizado y el tratamiento biológico y mediante biorreactores.
Estos métodos no son adecuados para eliminar plaguicidas primarios, aunque puede que alguno de ellos ofrezca a la larga una solución para las formulaciones con un contenido de ingrediente activo muy bajo.