
| III. EL CASO DE ASACODE |
La lógica que prima en el proceso de innovación de ASACODE se halla articulada a una estructura simbólica, en la cual el tomar en sus manos las riendas del destino, su propio desarrollo, es fundamental. Si no se entiende esto, no se entiende la lógica de la innovación.
La innovación madre se relaciona, entonces, con un cambio en los patrones culturales de uso de los recursos naturales que les permite a los campesinos insertarse en un proceso de desarrollo con personalidad propia, facilitado por las filosofías de desarrollo participativo no centralizador, de algunas de las instituciones con que se relacionan. Este cambio de patrones de uso de los recursos naturales nace a partir del surgimiento de una nueva simbólica, que supone una conceptualización del árbol (vivo o muerto), del bosque y de la variabilidad biológica que los rodea.
Cada uno de los experimentos que realizan los campesinos son comprensibles, legibles, únicamente a la luz de una visión en donde estos esfuerzos, actitudes, comportamientos, etc., cobran sentido. El motor de la experimentación lo constituye esta visión de salir adelante en una perspectiva de conservación y no de destrucción. A partir de esto, la lógica de innovación del campesino se enmarca en una búsqueda de alternativas para hacer posible la satisfacción de sus necesidades básicas o de subsistencia, y de otras necesidades que ellos consideran importantes.
En este caso, el primer factor importante para la construcción de su modelo de vida y de desarrollo, estriba en la cohesión del grupo fundador, que permitió definir algo más que unos simples objetivos de trabajo: un ideal de vida. El manejo e industrialización del bosque cobran sentido al interior de este marco valórico. De este modo, tanto las relaciones de parentesco entre muchos de los integrantes de la organización, como los valores espirituales de varios de sus líderes, han constituido el sustrato básico que alimenta la filosofía de vida y cohesiona la organización.
Es entonces dentro de este universo simbólico donde un modelo de manejo e industrialización campesino del bosque adquiere sentido. Señalaremos, entonces, algunos aspectos puntuales que brinden mayor claridad sobre nuestra afirmación:
i. El campesino trata de acoplar el saber técnico a sus propias ideas y a lo que ellos saben hacer.ii. La utilización del búfalo tiene sentido si se piensa en que se quiere sacar lo necesario para vivir sin destruir. Ahora bien, si se pensara y se funcionara con una mentalidad de acumulación, lógicamente lo que se puede sacar con un búfalo resulta totalmente insuficiente. El búfalo supone, a la vez, una opción para abrir posibilidades de trabajo a nivel de la comunidad. Si se contratan madereros, ellos traen su propio personal, sus instrumentos de trabajo, etc., y no se abren posibilidades de trabajo para nadie.
iii. No se compra motosierra ni tractor porque el fin no es eliminar los bosques, sino colaborar con los agricultores que tengan interés en manejar las áreas de bosque, la compra de algunos árboles, etc. La idea es que el campesino, si necesita dinero, pueda vender un árbol o dos, pero que mantenga el bosque. Esto es posible solamente con una organización de este tipo, puesto que evidentemente a un maderero en esa escala no le interesa trabajar.
iv. El árbol y el bosque pasan a ser algo con valor (recursos). Se supera con esto la vieja visión en donde los árboles en una finca eran poco menos que un estorbo.v. Lo que brinda la organización es confianza y fe en el modo de vida asociados. Por ejemplo, en el caso del búfalo los campesinos podrían sentirse un poco mal de lo que pueden pensar otros de ellos, que los vean como brutos, etc., por usar cosas tan atrasadas. Esta presión social se ejerce tanto por los vecinos como en general por el conjunto de la sociedad. La ideología ligada a la modernización vuelve estos intentos, estos usos, una cosa del pasado y son objeto de burla (todo el mundo quiere tener un tractorcito, después un tractor más grande, una herramienta sencilla, luego otra más grande, y así sucesivamente...)
Esta presión la resiente el campesino individual de manera muy fuerte. Un campesino pequeño, aun en el caso que pudiera, lo pensaría 10 veces antes de comprarse el búfalo, simplemente por el que dirán los vecinos y la presión social en general.
Lo que brinda la organización es, entonces, una cierta fortaleza para decir no, de manera unida. En el fondo los campesinos tienen un modelo propio, a partir del cual van tomando decisiones: el búfalo, cierto tipo de relaciones con los agentes externos, el aserradero, el proyecto de fenología, el área de conservación, trabajo con especies nativas, etc. La visión de desarrollo sostenible que han logrado ir elaborando poco a poco con dificultades, tropiezos, etc., es consistente porque se sustenta tanto en una reflexión como en una práctica, lo suficientemente coherente, armoniosa, como para darle al grupo una fortaleza interna e identidad que se expresa en el plano personal de sus integrantes.
Cuando el dirigente principal de la organización, ante un ofrecimiento de una ONG, responde yo me quedo con la bicicleta, porque para mí la moto no es una necesidad básica, da cuenta de una entereza que no proviene solamente de sus características personales, sino de una fortaleza y un sentido de la vida de carácter comunitario. Esta fortaleza interna les permite no sólo resistir los embates del sistema como tal, sino también valorar con orgullo el proyecto del cual son actores.