
| Eliminación de Grandes Cantidades de Plaguicidas en Desuso en los Países en Desarrollo - Colección FAO: Eliminación de Plaguicidas - 4 (1996) |
| Capítulo 4: Eliminación |
En los países en desarrollo, la reutilización de envases de plaguicidas para almacenar agua, alimentos y combustible representa un problema importante. El alto costo de los bidones nuevos de acero o de plástico hace que los envases usados de plaguicidas sean artículos valiosos. Sin embargo, en la mayoría de los casos es imposible descontaminar por completo los envases usados de plaguicidas. Por mucho que se laven, las paredes internas del envase seguirán soltando residuos que podrán contaminar todo lo que se introduzca en él. Por ello es importante tomar las medidas oportunas para que todos los envases usados de plaguicidas se destruyan, eliminen o reciclen con objeto de impedir su utilización con fines no autorizados.
En las limpiezas en gran escala, puede que sea conveniente procurarse un equipo especial para el tratamiento de los envases vacíos, como por ejemplo una trituradora, una prensa y/o una máquina para enjuagar o lavar bidones mediante descarga previa de agua. Este equipo es relativamente fácil de transportar y necesita una cantidad limitada de energía.
Las opciones disponibles para la eliminación de envases usados son la incineración, el reciclado o el vertedero. Los envases sólo deberán ser reciclados o eliminados en vertederos después de haber sido enjuagados tres veces y prensados. Sólo deben eliminarse en vertederos designados para ese fin y controlados por el gobierno. El triple enjuagado deberá ser realizado exclusivamente por expertos que sepan qué líquido ha de utilizarse y cómo se han de manejar los productos resultantes del enjuagado.
Reciclado
En los grandes almacenes de plaguicidas, se puede conservar cierto número de bidones de acero vacíos que estén todavía en buenas condiciones, como piezas de repuesto para reenvasar el mismo producto procedente de bidones que pierden o están deteriorados, o para envasar material de control de derrames contaminado después de una operación de limpieza. No es necesario limpiar los bidones que se conserven con este fin, pero deberán almacenarse en lugar seguro para evitar su robo.
Si es posible devolver los envases al proveedor, ésta será la opción preferible. Se podría examinar la posibilidad de negociar un acuerdo (por ejemplo, como parte de la orden de compra) por el cual el proveedor conviniera en recuperar los envases vacíos una vez que el producto se hubiese utilizado.
Los bidones viejos y deteriorados, al igual que los sobrantes, pueden utilizarse como materia prima en un una fundición de acero. Antes de enviarlos a la fundición, es necesario enjuagarlos, agujerearlos o prensarlos. En ocasiones es posible venderlos a la fundición de acero, ya que un bidón vacío de acero de 200 litros representa unos 25 kg de chatarra de buena calidad.
Los bidones vacíos que están aún en buen estado pueden venderse a una empresa de reacondicionamiento de bidones. Sin embargo, ésta deberá aceptar y garantizar previamente que los bidones se recuperarán solo para usos no alimentarios. Será necesario comprobar y vigilar las operaciones de la empresa de reacondicionamiento y pedirle un certificado de eliminación.
Incineración
En principio, todos los tipos habituales de envases contaminados pueden destruirse sin riesgo en un incinerador en gran escala para desechos peligrosos.
Las normas internacionales sobre el transporte de materiales peligrosos son aplicables cuando los envases vacíos se exportan para ser destruidos. De acuerdo con estas normas, se considera que los envases vacíos contaminados y no enjuagados son productos peligrosos de la misma categoría que sus contenidos originales. Esto significa que es necesario limpiar o envasar los envases vacíos de plaguicidas antes de proceder a su transporte internacional. Los envases pueden introducirse en su forma original dentro de otros mayores o envasarse una vez cortados o triturados. No es necesario envasarlos si han sido limpiados a fondo (triple enjuagado). El inconveniente del envasado es que requiere nuevos materiales de envasado, mientras que como resultado del enjuagado se producen nuevos desechos.
Puede que sea posible incinerar pequeñas cantidades de sacos, cajas, cestas, etc. contaminados en un incinerador en pequeña escala. Los envases han de ser cortados o triturados primero y sólo deben incinerarse en instalaciones equipadas con depuradores.
Vertederos
Los sacos y cajas pueden cortarse y almacenarse en sacos de plástico antes de ser eliminados en un vertedero sanitario designado para ese fin y controlado por el gobierno. Los envases vacíos de plástico y acero han de ser vaciados totalmente, sometidos a un triple enjuagado con agua o disolvente y agujereados, prensados o triturados antes de enviarlos al vertedero. Es necesario drenar, recoger y almacenar por separado los productos resultantes del enjuagado en envases apropiados y etiquetados claramente. Estos productos deberán manejarse de la misma manera que el plaguicida. En caso de que el plaguicida fuera todavía utilizable, los productos resultantes del enjuagado podrán aplicarse junto con el producto.
Almacenamiento temporal de envases vacíos en espera de su eliminación
Todos los envases vacíos que se almacenan temporalmente en espera de su eliminación habrán de ser limpiados e inutilizados triturándolos o agujereándolos. Los sacos y cajas pueden ser cortados y envasados en sacos de plástico.