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close this bookGuía de Protección Ambiental Tomo III: Catálogo de Estándares Ambientales (GTZ/BMZ, 1996, 663 pages)
close this folder3. Estándares para intervenciones ambientales
close this folder3.1  Efluentes líquidos/ aguas residuales
View the document3.1.1 Generalidades
View the document3.1.2 Actividades en los proyectos

3.1.1 Generalidades

Se designa con el nombre de efluentes líquidos/aguas residuales a las aguas que ingresan a la red cloacal, ya se trate de aguas cuyas características han sido modificadas como consecuencia de su uso domiciliario o industrial, o del agua de lluvia que escurre por superficies consolidadas o pavimentadas. Además, también se denomina "aguas residuales" a las aguas contaminadas por haber sido usadas en actividades agropecuarias y al agua que escurre de áreas de disposición de residuos sólidos.

La toxicidad de las aguas residuales está determinada por las propiedades que (individualmente y en conjunto) pueden modificar la calidad de un cuerpo de agua. Para ello se considera:

- el contenido de determinadas sustancias en el agua (concentración)
- la cantidad de tóxicos vertidos durante un período determinado (carga de contaminantes)
- ciertas propiedades y efectos de las aguas residuales (por ejemplo, consumo de oxígeno)

El vertido de aguas residuales en cuerpos de agua superficiales puede afectar la calidad de estos, es decir, puede contaminar o producir otras modificaciones negativas de las propiedades físicas, químicas y biológicas de sus aguas. Los estándares para efluentes líquidos sirven para el monitoreo de las aguas residuales en las bocas de descarga y tienen por objeto no sólo conservar la calidad del agua para diferentes usos sino también proteger la vida en el medio acuático.

Los estándares existentes que se refieren a sustancias contenidas en las aguas residuales, rigen para:

- efluentes vertidos en redes cloacales, previo paso por instalaciones de clarificación y/o
- efluentes vertidos en cuerpos de agua o en redes cloacales, sin haber pasado por instalaciones de clarificación.

Los estándares para efluentes tienen por objeto, básicamente, lograr que se efectúe el tratamiento previo de las aguas residuales o minimizar su carga de tóxicos antes de que ingresen a los cuerpos de agua.

Las reglamentaciones sobre vertido de aguas residuales, que en general están establecidas en las leyes nacionales para la protección del agua, se apoyan en criterios o condiciones mínimas que deben satisfacer las aguas residuales para su vertido en cuerpos de agua superficiales. Como regla general se exige un tratamiento previo cuando las aguas residuales no tratadas superan con frecuencia y substancialmente un valor de control determinado en la boca de descarga.

A esto se contrapone la limitada exigibilidad y factibilidad de implementar medidas para clarificar los efluentes industriales y las aguas residuales domésticas considerando, por ejemplo, el grado de utilización de las instalaciones de clarificación instaladas, la distancia de conexión con las mismas, la frecuencia de muestreo, etc.

Las reglamentaciones que rigen la composición de las  aguas residuales exigen que no se excedan las concentraciones máximas (mg/l, µg/m3, mmol/m3). En los países industrializados, la definición de estándares se basa en las "reglas de la práctica ingenieril generalmente reconocidas", que se apoyan en determinados procedimientos de clarificación de las aguas residuales y no en las condiciones locales imperantes, es decir, volumen de aguas residuales producidas o capacidad de autodepuración del cuerpo de agua receptor.

Los estándares para efluentes pueden verse modificadas por:

- la finalidad para la cual se usa predominantemente el cuerpo de agua en cuestión,
- la relación volumétrica entre el caudal vertido y caudal del cuerpo de agua receptor,
- las ordenanzas emanadas de las autoridades locales.

Con los procedimientos de medición para determinar los caudales de las aguas residuales y sus contenidos, se registran las sustancias que afectan la calidad de las aguas, ya sea por el volumen de carga de contaminantes o por su toxicidad específica. Además de limitar la suma total de sustancias a través de parámetros acumulativos (sustancias degradables, DBO5 o demanda biológica de oxígeno, DQO o demanda química de oxígeno, toxicidad para peces), también deben registrarse separadamente aquellas sustancias o grupos de sustancias especialmente tóxicas (como, por ejemplo, metales disueltos, compuestos orgánicos halogenados, compuestos fosforados o compuestos del estaño,  sustancias carcinógenas, etc.). Fundamentalmente, debe hacerse una clara distinción entre los estándares cualitativos generales (prohibiciones o limitaciones para el vertido) y los estándares referidos a parámetros.