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close this bookGuía de Protección Ambiental Tomo III: Catálogo de Estándares Ambientales (GTZ/BMZ, 1996, 663 pages)
close this folder4. Estándares de calidad ambiental
close this folder4.3 Situación de ruido
View the document4.3.1 Generalidades
View the document4.3.2 Aspectos referidos específicamente al receptor

4.3.1 Generalidades

La situación de  ruido se define fundamentalmente como inmisión sonora, entendiéndose por esto la incidencia de sonidos en una región o en un punto de una región.

Los factores que se aplican para evaluar la situación de ruido son, fundamentalmente, las siguientes:

- magnitud del nivel sonoro continuo (medido o calculado como nivel medio durante un cierto tiempo, por ejemplo durante el día o durante la noche),
- altura y cantidad de niveles pico,
- frecuencia de los ruidos,
- intervalos entre emisiones sonoras,
- tipo y cantidad de fuentes o focos sonoros.

Como magnitud para registrar la inmisión de sonidos, se utiliza en general el nivel de presión acústica ponderada y como unidad de medida, el decibel (dB). La presión acústica ponderada se basa en la sensibilidad auditiva del ser humano.

Para poder evaluar adecuadamente las variadas fuentes de ruido y debido a razones legales y técnicas de medición, en los estándares de inmisión para determinadas zonas se suele distinguir entre instalaciones individuales o tipos de aparato (equipo), y entre las siguientes fuentes de ruido:

- industria;
- tránsito: tránsito de vehículos, ferroviario, fluvio-marítimo, aéreo;
- otras instalaciones (por ejemplo: instalaciones recreativas, deportivas, militares, etc.).

El efecto del  ruido sobre el ser humano depende de la constitución física y psíquica real del individuo así como de la actividad que desarrolla (necesidad de concentración, informaciones acústicas y períodos de regeneración) y se manifiesta en forma evidente a través de reacciones físicas y psíquicas.

Cuando se evalúa el grado de molestia que ocasionan los ruidos, se debe tener en cuenta también la aceptación social y cultural de determinados eventos sonoros que es, hasta cierto punto, independiente de magnitud del nivel de los sonidos.

A los efectos de evaluar una situación de ruido real o la que puede resultar como consecuencia de un proyecto o de una obra de construcción, es necesario definir la inmisión sonora.

Para ello se han desarrollado técnicas e medición y de cálculo (por ejemplo, en la República Federal de Alemania, las normas RLS 90, DIN 18005, Ruido 03,04), que permiten calcular los niveles medios de ruido a una distancia determinada de una carretera o bien desde el borde de un área específica, en base a datos específicos sobre dimensiones del área en cuestión, tipo de industria, composición y densidad del tránsito, frecuencia de paso de los trenes, velocidad, condiciones del trazado de vías y rutas, etc.

Con el objeto de evitar que los vecinos se vean excesivamente expuestos al ruido del tráfico aéreo e implementar medidas tendientes a reducir los ruidos, se crearon en Alemania zonas de protección sonora alrededor de aeródromos y aeropuertos, de acuerdo con la Ley sobre ruido de la  aeronavegación (Fluglärmgesetz). Estas zonas rodean áreas donde se superan determinados niveles de ruido (equivalentes a un nivel sonoro permanente) de acuerdo con cálculos realizados teniendo en cuenta la composición del tráfico aéreo, el movimiento de las aeronaves por las calles de carreteo y la ubicación de las pistas de despegue y aterrizaje.

Los estándares de inmisión, es decir, los valores límite para la inmisión, se aplican ya sea en forma general o a zonas pertenecientes a determinadas categorías, para las que se fijan distintos niveles límite según su sensibilidad al  ruido. En Alemania, estas categorías constituyen la base del reglamento de edificación (Baunutzungsverordnung) y se permiten determinados niveles de inmisión de ruido considerados aceptables según el tipo de área.

Al definir los valores sobre los cuales se basan los criterios y reglamentos, se consideraron no sólo las relaciones empíricamente determinadas entre nivel sonoro y molestia, sino también las posibilidades de su observancia en el marco de la planificación edilicia y del tráfico vial locales.