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close this bookGuía de Protección Ambiental Tomo III: Catálogo de Estándares Ambientales (GTZ/BMZ, 1996, 663 pages)
close this folder4. Estándares de calidad ambiental
View the document4.1 Calidad del aire
View the document4.2 Situación climática
Open this folder and view contents4.3 Situación de ruido
Open this folder and view contents4.4 Oferta hídrica
Open this folder and view contents4.5 Calidad del agua
View the document4.6 Calidad del suelo
View the document4.7 Áreas aptas para la explotación agropecuaria y forestal
View the document4.8 Condiciones de los biotopos (funciones especiales de los biotopos)
View the document4.9 Calidad de los alimentos

4.8 Condiciones de los biotopos (funciones especiales de los biotopos)

Este capítulo contiene aspectos referidos a biotopos que no han sido contemplados en los parámetros de calidad ambiental anteriores. La vegetación y la fauna constituyen, según su composición y densidad, una asociación (biocenosis) nacida de la interacción de importantes factores ecológicos individuales, que se ha desarrollado a lo largo de un período prolongado y que ocupa un hábitat cuyos límites están más o menos claramente delimitados (biotopo). Un ecosistema consta de una cantidad indeterminada de biotopos, entre los que existe una cierta interrelación e interdependencia.

Las condiciones para que un biotopo pueda designarse como "intacto" surgen de las demandas que las comunidades vivas plantean al medio ambiente y que necesitan para la conservación de las especies. Sus factores determinantes son, fundamentalmente:

- superficie mínima para el biotopo (área mínima),
- relación o interrelación de las áreas,
- diversidad de especies y estructura (para neutralizar influencias perturbadoras),
- ausencia de perturbaciones activas.

En los últimos años, los estudios científicos han permitido reconocer cadenas de impactos en ecosistemas, la dimensión de las modificaciones generadas por influencias externas y las demandas de especies individuales a su biotopo (especialmente las de ciertas especies fundamentales, como por ejemplo, animales de gran tamaño,  aves, especies protegidas), lo que ha permitido definir "estándares ambientales" referidos a áreas específicas. Básicamente se puede determinar que cada especie (se trate de flora o de fauna) es parte de un biotopo y que en él juega un rol irremplazable. Extraer o alejar a un elemento del biotopo significa no sólo modificar, es decir, perturbar su composición sino también su funcionamiento. Aunque no existen estándares, en un sentido estricto, basados en las condiciones que deben darse en un biotopo a los efectos de preservar su fauna y flora, éstas pueden deducirse para regiones específicas, a partir de las características de los biotopos típicos de la región. No obstante, se está estudiando actualmente un enfoque diferente: el estudio  del circuito de la materia y de la  energía en el biotopo a los efectos de hallar un sustituto significativo. Además de declarar a ciertas regiones "zona protegida" a nivel nacional, puede recurrirse como primer indicador para evaluar si una zona merece ser protegida, a datos sobre la ocurrencia (potencial) de especies protegidas (por ej.: especies en vías de extinción). Cabe mencionar especialmente en este contexto el convenio de Washington sobre comercialización internacional de especies en vías de extinción (remítase el lector a la sección "Derecho Ambiental Internacional" o a la Ley federal alemana sobre conservación de especies ("Bundesartenschutzverordnung in Deutschland"). Las llamadas "listas rojas" solamente se fundamentan en los criterios "especies amenazadas" y "especies raras", pero convendría incorporar también criterios como por ejemplo, utilidad e importancia para el equilibrio natural o también conservación de la diversidad y unicidad de la naturaleza y del paisaje. En general se puede afirmar, que las medidas para proteger a los biotopos deben concretarse tomando como base los requerimientos particulares de las especies, en acuerdos referidos a regiones determinadas.