Los Andes Amazónicos, de topografía abrupta, cubierta y tupida
por una vegetación de floresta tropical, se extiende desde los
3700 metros de altitud hasta casi los 500 metros sobre el
nivel del mar.
Esta zona alberga testimonios arqueológicos portentosos. tal como Kuélap en el departamento peruano de Amazonas. Las ruinas de Kuélap fueron ignoradas hasta 1843, en que Juan Crisóstomo Nieto, juez de Chachapoyas, las visitó por vez primera. Desde entonces esta monumental huella de la presencia del hombre en un sector de la Amazonia, mereció la atención de estudiosos como Charles Wiener (1884) y Louis Langlois (1938).
Actualmente, Federico Kauffmann Doig, Director del Instituto de Arqueología Amazonica, ha presentado al Instituto Nacional de Cultura del Perú un Plan Maestro, que permitirá una prolija investigación, trabajos de conservación y la puesta en valor del monumento con fines turísticos.
Las ruinas de Kuélap están constituidas por una plataforma orientada de Sur a Norte, que se extiende longitudinalmente por casi 600 metros, coronando la cresta de una roca calcárea. Sus paredes de piedra labrada, alcanzan 19 metros de alto y enchapan el relleno que conforma la plataforma. Son 400 las estructuras cilíndricas en dos andenes, destacándose El Tintero, La Atalaya y El Castillo.
Es innegable que Kuélap desempeñó un papel preponderante en la cultura Chachapoyas, en el transcurso del primer milenio y medio de nuestra era. Es importante señalar que fue el centro de la hasta ahora no bien definida cultura Chachapoyas, que surgió con la ocupación de los cordilleranos que penetraron en los Andes Amazónicos, ávidos de ampliar su frontera agrícola. Así llegaron hasta la Costa del Pacífico cultígenos amazónicos como la yuca (Manihot esculenta), el maní (Arachis hypogaea) y otras plantas alimenticias amazónicas.
III Reunión de Grupo de Trabajo Ad Hoc sobre la Secretaría Permanente del TCA. Del 31 de julio al 1 de agosto, Brasilia.