Análisis:Mercado de Tierras
SD DIMENSIONS / Informaciones en español / Análisis
Publicado 18 diciembre de 1996

Posibles Interrelaciones entre el Mercado Laboral y el Mercado de Tierras en el Sector Rural: Búsqueda de Evidencia Empírica a Partir de Estudios de Caso


Extracto del documento con el mismo título elaborado por Carmen Navarro (CERDI, Francia) durante el período de práctica profesional realizado en la sede FAO de Junio a Septiembre de 1996 en Roma, Italia. Las conclusiones y puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad de la autora y no debieran ser atribuídos a las dos instituciones mencionadas. Mi más sincero agradecimiento a la Sra. Adriana Herrera (SDA/FAO), al Sr. Jorge Echenique (Agraria, Chile) y la Srita. Cécile Perret (CERDI, Francia) por su valioso apoyo para la realización de este trabajo.

Introducción

Actualmente la División de Desarrollo Rural de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) efectúa el proyecto de establecer las relaciones entre los mercados laboral, de tierras y financiero, y las incidencias de estos lazos sobre el crecimiento y desarrollo económico rural, siendo el interés fundamental el contar con herramientas para la elaboración de políticas sectoriales y regionales de desarrollo acordes a la realidad de los países a los que estarán destinadas. Conociendo las relaciones dinámicas entre los diferentes mercados, y tomando en consideración el contexto económico, político, social y cultural, podrían seguramente evitarse los efectos indeseables e inesperados de una política de desarrollo que pudieran interferir con la aplicación de los programas y de su buen desenvolvimiento.

Este estudio trata particularmente el análisis concerniente a las posibles interrelaciones entre el mercado del trabajo y el mercado de tierras en el sector rural de los países en vías de desarrollo a través de los estudios de caso de Chile y de Kenya. El objetivo del presente documento es el de intentar identificar de una forma cualitativa las posibles relaciones dinámicas de los mercados laboral y de tierras en estos dos países tratando de responder a la siguiente pregunta: ¿Existe una correlación entre las transacciones comerciales de tierras y la evolución del mercado laboral rural?

Es conveniente mencionar que, dada la inexistencia de datos pertinentes para el estudio -en especial las transacciones comerciales de tierras-, y por la relativamente poca blibliografía existente tratando el tema de las relaciones dinámicas entre estos dos mercados, este análisis no es exhaustivo y por lo tanto las conclusiones pudieran no ser contundentes.

Partiendo de la perspectiva microeconómica, la producción agrícola es función de la tierra, del trabajo, del capital fijo, de los insumos y de la tecnología. El agricultor obtiene el mayor beneficio cuando logra tener la combinación óptima de estos factores, la justa cantidad de cada uno de ellos para no caer en la subutilización. Será el ambiente macroeconómico quien dará señales al agricultor para ajustar a la alza o a la baja su cantidad de producción de acuerdo a la oferta y demanda global de sus productos. Es obvio que si decide incrementar o reducir su producción, deberá también modificar la cantidad utilizada de cada factor. Adquirirá más factores en el mercado de cada uno de estos elementos, o pondrá a disposición los subutilizados, según sus preferencias y necesidades.

Lo que no resulta tan evidente es que el agricultor pueda modificar de un día para otro la cantidad de los factores de producción. Una primera condición es que los mercados de factores existan y que funcionen adecuadamente. Una segunda condición es que el agricultor disponga de los recursos propios para adquirir factores, o en el caso más frecuente, que exista un mercado financiero eficiente que se los provea (o instituciones que cubran esta función). Los mercados no se dan por generación espontánea, su existencia y su grado de eficiencia (o de falla) dependerán del ambiente global de un país o región, entendiéndose por global las circunstancias económicas, políticas, jurídicas, culturales y sociales. Amén del lazo indisoluble con el mercado financiero, los mercados laboral y de tierras no pueden ser aislados para su análisis. Se encontró que existe una interrelación indirecta y no absoluta entre los mercados laboral y de tierras, sin embargo una rigidez extrema en el mercado del trabajo influiría de una forma importante sobre del mercado de tierras, viéndose limitadas las ventas por parte de los campesinos sin empleo fuera de su finca.

Además, siendo la tierra y el trabajo -entre otros- factores de la producción, y ésta a su vez regida por los cambios en la demanda, la reasignación de factores para la nueva producción dependerá de la disponibilidad de éstos en los mercados, y de la cantidad de factores subutilizados poseídos anteriormente a la compra de tierra, razones por las cuales la compra de tierras no implica necesariamente creación de empleos en los sectores agrícola y agroindustrial.

Tanto o más importante, el ambiente global -no sólo del país, sino de cada una de sus regiones- será el determinante del camino que pueda tomar esta interrelación, jugando las tradiciones y la cultura un papel preponderante. A manera de ejemplo:

Un agricultor endeudado en Kenya que no cuenta con un trabajo fuera de su finca para pagar su crédito dificilmente venderá su tierra. El chileno, bajo las mismas circunstancias, seguramente la venderá. ¿Por qué esta actitud opuesta? Entre otras razones, porque el campesino chileno sufrirá un embargo sin que nadie se interponga y seguramente el mercado laboral podrá ofrecerle un empleo. Al kenyano le será dificil encontrar un empleo convirtiéndose su tierra en su único sustento, además de que no teme al embargo, pues sabe que su comunidad/clan disuadirá mediante el « repudio » al acreedor y al potencial nuevo comprador.

Coyunturas económicas, leyes y tradiciones se conjugan repercutiendo de una forma diferente sobre los resultados económicos. Es aquí en donde radica la importancia capital de identificar los factores que intervienen en la toma de decisiones de los actores económicos de un país, ya estos factores serán determinantes para el éxito de programas de reforma agraria y de desarrollo económico en general.

Estudios de caso - resumen comparativo

En los dos estudios de caso analizados encontramos que casi contemporáneamente Chile y Kenya partieron de una base similar en lo que respecta a una reforma en la tenencia de la tierra; ambos países se preocuparon por entregar en propiedad privada una parte de las tierras agrícolas a los campesinos, entre otros fines, para crear un ambiente legal para el libre comercio de tierras. Sin embargo, los resultados obtenidos en cada país han sido considerablemente diferentes.

La presión demógrafica rural es por sí sola un factor importante, en Chile el 16% de la población es rural (30% en 1963, año de inicio de las reformas), en promedio cada campesino posee 2.38 has de tierra arable (1.60 has en 1965), y el 30% de esta tierra cuenta con irrigación. En Kenya el 72% de la población es rural (90% en 1963, año de la independencia), en promedio cada campesino posee 0.11 has de tierra arable (0.18 has en 1965), y el 3% de esta tierra cuenta con irrigación. El análisis de estos datos, aún superficial, sugiere que las circunstancias existentes al inicio de las reformas en la tenencia de la tierra influirán de una forma relevante en el éxito a alcanzar por éstas.

Si a esto añadimos las circunstancias económicas prevalecientes en cada país, las políticas económicas seguidas por cada uno de los gobiernos frente a los choques internos y externos, y el contexto socio-cultural de la población, no sera de extrañarse el encontrar que este contexto global habrá tenido un rol determinante en la evolución de los mercados en su conjunto en las últimas décadas.

Haciendo un balance general podríamos decir que en Chile los actores económicos respondieron a las incitaciones del mercado durante las últimas tres décadas, aunque no sin tropiezos debidos a las crisis económicas internas y externas de años setentas y ochentas, y a los eventos sociales y políticos internos de los sesentas y setentas.

Particularmente:

  1. el decrecimiento en la tasa de aumento de la población rural
  2. la reforma agraria iniciada en 1963 y concluída a mediados de los setentas para crear un ambiente legal para el libre comercio de tierras (56,000 familias campesinas beneficiadas)
  3. las políticas de fomento a las exportaciones aprovechando la ventaja comparativa del territorio sureño y fértil del país pudiendo exportar sus productos agrícolas a los mercados del norte cuando éstos se encuentran en invierno,
  4. las políticas de sustitución a las importaciones, y
  5. la aplicación de un modelo económico neoliberal a partir de 1973 disminuyendo considerablemente la intervención del estado en la economía,

fueron desde el punto de vista económico el detonador del aumento de la demanda agrícola, dando así un impulso positivo a las transacciones de tierras y a la evolución del mercado laboral rural, y del crecimiento económico del sector agropecuario en general (salvo una contracción en 1982-1983, el crecimiento del sector ha sido positivo entre 1973 y1993, con tasas del 1.8% hasta 6.2%).

El hecho de que los mercados tanto de factores para la producción como los de bienes y servicios funcionaran con una flexibilidad relativamente dinámica, dió la oportunidad para que los agricultores y empresarios encontraran el camino despejado para, desde el enfoque microeconómico, buscar maximizar su satisfacción. El campesino que tuvo la voluntad y/o la necesidad de vender su tierra por no contar con los recusos financieros para trabajarla o conservarla pudo encontrar un comprador, y en general pudo ser absorbido por el mercado de trabajo, ya fuera en el mismo sector rural (no necesariamente en la agricultura) o emigrando al sector urbano.

Por otra parte, hubo personas que vieron en el mercado de productos agrícolas la oportunidad del beneficio económico, con una mentalidad empresarial, y con disponibilidad de capital (ya fuera propio o mediante las instituciones de crédito), y con relativamente fácil acceso a los factores de producción.

Existía tierra de buena calidad en venta y había mano de obra barata disponible (en un principio probablemente los mismos campesinos que vendieron su tierra). Puesto que la mayor incitación para el agricultor era la de participar en los mercados de exportación e interno, y no la de producir cultivos de subsistencia, éste debió mejorar su productividad para obtener la competitividad, haciendo uso de más y mejores insumos (fertilizantes, semillas mejoradas...), y aplicando nuevas tecnologías (maquinaria, irrigación....). Dicho de otra manera, el agricultor ajustó la cantidad de cada factor de producción en busca de la optimización. Podría decirse que el sector agrícola chileno en general logró la optimización en la reasignación de factores porque la flexibilidad de los mercados (tierra, insumos, laboral y financiero) así lo permitió.

Este auge del sector agrícola fué en parte también posible (además del factor demográfico, de la reforma agraria y de las políticas comerciales explicadas anteriormente) debido a las políticas internas en cuanto a la tenencia de la tierra seguidas por el Gobierno Militar instaurado en 1973, quien fomentó un régimen de estado de derecho tal, que la propiedad privada era respetada a nivel jurídico, cultural y social, por una parte dando seguramente confianza a los agricultores para invertir, y por otra pudiendo ofrecer su propiedad en garantía para la obtención de créditos. Por la misma validez de la propiedad ante el sistema jurídico, si el campesino no podía hacer frente a sus deudas, estuvo obligado a vender su tierra para evitar el embargo, permitiendo que alguien con más capacidad financiera y/o profesional pudiera optimizar este recurso. Globalmente el producto agrícola mejoró, aún si para el campesino representó un hecho doloroso el tener que vender su tierra. Los resultados en Kenya no han sido tan alentadores, comparándolos con el desenvolvimiento de los mercados chilenos.

Por una parte el diferente nivel de desarrollo del país ha tenido un importante papel; infraestructura menos desarrollada, menor nivel de escolarización, sistemas de comercialización limitados, comercio exterior dependiente principalmente del café y del té, y una economía básicamente agrícola. Por otra parte la alta presión demográfica rural y la persistencia del régimen tradicional de la tenencia de la tierra han contrarrestado, aunque no totalmente, los esfuerzos del gobierno kenyano para el fomento del libre mercado de tierras. Con la independencia del país las transacciones comerciales de bienes y productos comenzaron a hacerse frecuentes, más no sucedió lo mismo con el mercado de factores de producción, sobre todo en lo que concierne a la tierra, que para los nativos tiene un valor que va más allá del económico (hogar de los ancestros). Las tradiciones culturales para la valorización, asignación, transferencia y utilización de predios (con el principio tácito o explícito de la propiedad colectiva) se contraponen con la concepción occidental sobre la tenencia de la tierra, regida por la noción comercial de la propiedad privada que otorga plenamente al propietario los derechos de uso, rentabilización y transferencia de la tierra, concepción impuesta a la cultura africana con las reformas de la década de los cincuentas, aún bajo la autoridad colonial. Esta contradicción en cuanto a la propiedad de la tierra ha interferido con el desarrollo del libre mercado de tierras en Kenya, sin que por esto se pretenda decir que éste es inexistente. Tomando en consideración el profundo arraigo del régimen tradicional a lo largo del Africa Subsahariana, aunque con una velocidad moderada, el mercado de tierras de Kenya evoluciona; no es posible - y podría no ser lo más conveniente- cambiar radicalmente la cultura de un pueblo en pocas décadas.

Se estima que menos del 20% de la tierra es propiedad privada, y sólo el 4% está en manos de los campesinos, quienes se dedican mayoritariamente al cultivo de subsistencia y trabajan en general en su propia granja, y no cuentan con recursos para adquirir los factores que pudieran optimizar su producción. La tierra para cultivos es limitada, los insumos generalmente importados, y por lo tanto caros, y pagar empleados externos también les resultaría oneroso. Esta serie de restricciones pudieran limitar la respuesta a una incitación favorable en la demanda de productos agrícolas

El hecho de que, exceptuando las grandes plantaciones dedicadas a la exportación, el agricultor en general dé prioridad a los cultivos de subsistencia, resume en alguna forma tanto el mecanismo macro y microeconómico del país, como la rigidez existente en los mercados.

Al no haber una demanda interna creciente de productos agrícolas de alta rentabilidad, ni el fomento de canales de comercialización para la exportación de productos no tan competidos en el ambiente internacional (café y té), el agricultor no se siente alentado a convertirse en empresario e invertir en el campo, sólo lo justo para mantener su estatus de vida, puesto que no encontrará mercados -ni interno ni para la exportación- para sus productos. Además, dentro del contexto de la rigidez del mercado de factores de producción, si no cuenta con recursos propios, el mercado de créditos - no muy desarrollado por cierto- difícilmente podrá proporcionárselos; su mayor patrimonio que es la tierra, o no es considerada cómo garantía para un préstamo, o no puede en algunos casos venderla o rentarla , todo esto por la vigencia del régimen tradicional de la tenencia de la tierra.

Otra de las razones importantes por la que el campesino no vende su tierra ante el escaso beneficio económico que la agricultura le proporciona, es que el mercado de trabajo no puede ofrecerle un empleo remunerado (se estima que el 10% del empleo agrícola proviene de trabajadores externos a la familia), no estando dispuesto a deshacerse de su propiedad que, dada la rigidez del mercado laboral, pasa a ser su única fuente ya no de ocupación e ingreso, sino de subsistencia.

De las transacciones comerciales de tierra que se han llevado a cabo, algunas de ellas habrían sido hechas con fines especulativos, o por gente del medio urbano para casas secundarias. Parecería evidente que los mercados de factores se contraen aún más si las tierras permanecen ociosas.

Conclusiones

Amén del lazo indisoluble con el mercado financiero, los mercados laboral y de tierras no pueden ser aislados para su análisis. Se encontró que existe una interrelación indirecta y no absoluta entre los mercados de trabajo y de tierras, sin embargo una rigidez extrema en el mercado laboral tendría un alto impacto sobre del mercado de tierras; ante la imposibilidad de obtener otra fuente de ingreso, los campesinos sin un empleo fuera de su granja dificilmente venderán su tierra.

El factor cultural juega de igual manera un papel determinante. Un título de propiedad pudiera no significar poseer todos los derechos sobre la tierra -particularmente la transferencia- si las tradiciones de la comunidad no reconocen la validez jurídica que el título representa.

En cuanto a la compra de tierras, ésta no implica necesariamente generación de empleos agrícolas, máxime cuando se adquieren tierras con fines especulativos, para residencias secundarias o con fines turísticos.

Si la adqusición tiene objetivos de producción agrícola, el lazo no es automático. Por una parte la tierra y el trabajo son 2 de los 5 factores de la producción, y ésta a su vez es regida por los cambios en la demanda.

Aún con un impulso positivo en la demanda agrícola, si el agricultor no puede proveerse de los factores que le hacen falta para incrementar y optimizar su producción, en el mejor de los casos buscará sustituírlos con otros, rompiendo con el equilibrio que las técnicas de producción agrícola dictan, entre ellas la proporción eficaz de tierra y mano de obra. Un caso extremo sería el que, dado un alto nivel de rigidez en la economía, el campesino no pudiera responder a una incitación positiva de la demanda.

Concretamente, para alcanzar el éxito de una política de fomento al libre comercio de tierras, parecería indispensable tomar acciones contemporáneamente para que el campesino tenga acceso a los mercados de insumos, laboral y de créditos, creando así las condiciones favorables para el desarrollo del sector rural. Las circunstancias económicas, políticas, jurídicas, sociales y culturales -no sólo del país, sino de cada una de sus regiones- serán el determinante del camino que pueda tomar la interrelación entre el mercado de tierras y el mercado de trabajo. Cada programa de desarrollo que contemple una dinámica entre estos dos mercados debiera considerar estas circunstancias particulares a fin de obtener los resultados óptimos, pues como lo sugieren nuestros dos estudios de caso, la misma política pudiese provocar reacciones divergentes, en función del contexto global del país.


Referencias

Carter M. and K. Wiebe. "Acces to Capital and Its Impact on Agrarian Structure and Productivity in Kenya". "American Journal of Agricultural Economics". Vol. 72, No. 5, 1990, pp 1146-1150.

Carter M., K. Wiebe and B. Blarel. "Tenure Security for Whom? Differential Effects of Land Policy in Kenya" in "Searching for Land Tenure Security in Africa"/ Edited by J. Bruce and E. Mighot-Adholla. Kendall/Hunt Publishing Co. Iowa, U. S. A.1994

Coeymans J. y Mundlak Y. "Sectoral Growth in Chile: 1962-82", IFPRI Research Reports, Washington, 1993

Collier P. "Contractual Constraints on Labour Exchange in Rural Kenya". International Labour Review, Vol. 128, No. 6. ILO, 1989.

Collier P. and Lal. "Poverty and Growth in Kenya". World Bank Staff Working Paper No. 389. Washington. 1980.

De Janvry, A. Fafchamps, and E. Sadoulet, "Peasant Household Behaviour with Missing Markets: Some Paradoxes Explained". Econ. Journal., No. 101, November 1991. pp 1400-1417.

Echenique J. "Mercado de Tierras en Chile"  Estudio Realizado para la FAO Abril de 1994.

Echenique J. y N. Rolando. "Tierras de Parceleros ¿Dónde Están?". Agraria. Chile, 1991.

Evans, H.E., "A Virtuous Circle Model of Rural-Urban Development: Evidence from a Kenyan Small Town and Its Hinterland". "Journal of Development Studies", Vol. 28, No. 4 1992 pp. 640-667.

Evans, H. E., and P. Ngau, "Rural-Urban Relations, Household Income Diversification and Agricultural Productivity". "Development and Change", Vol. 22 (1991), pp. 519-545.

FAO, "Reforme Agraire et Ajustement Structurel en Afrique Subsaharienne: Controverses et Orientations", Rome, 1993.

Freeman D. and Norcliffe. "Rural Entreprise in Kenya". The University of Chicago. Department of Geography Research Paper No. 214. U. S. A. 1995

Gómez S. y Echenique J. "Nuevos Empresarios y Empresas Agrícolas en Chile". Flacso. Chile, 1986.

Jazairy I., M. Alamgir y T. Panuccio. "The State of World Rural Poverty. An Inquiry into Its Causes and Consequences". IT Publication for IFAD, London. 1992.

Kay C. "The Agrarian Policy of the Alwyn Goverment: Continuity or Change?" in "Change in the Chilean Contryside: from Pinochet to Alwyn and Beyond".. Edited by D. Hojman. Proceedings of the 46th International Congress of Americanists,. Amsterdam, Holland. 1993 pp 19-39

Hazell, P.B.R., C. Ramasamy, and V. Rajagopalan, "An analysis of the Growth Linkage Effects of Agricultural Growth on the Regional Economy" in "The Green Revolution Reconsidered: The Impact of the High-Yielding Rice Varieties in South India". Edited by P.B.R. Hazell, and C. Ramasamy (eds.), Baltimore and London: John Hopkins University Press,1991.

Lambert S, et A. Sindzingre, "Droits de Proprieté et Modes d'Accès à la Terre en Afrique". dans "Land Reform. Land Settlement and Cooperatives", FAO, Rome, 1995.

Mighot-Adholla E., F. Place and W.Oluoluch-Kosura. "Security of Tenure and Land Productivity in Kenya" in "Searching for Land Tenure Security in Africa" Edited by J. Bruce and E. Mighot-Adholla. Kendall/Hunt Publishing Co. Iowa, U. S. A.1994.

Milne W. and M. Neitz. KENYA in "Labor Markets in an Era of adjustement". Vol 2, Case Studies» edited by S. Horton, R. Kanbur and D. Mazumdar. EDI Development Studies. Washington, 1994.

Muñoz J.. "Rural Land Markets in Latin America: Evidence from Four Case Studies (Bolivia, Chile, Honduras and Paraguay)" A Study for the World Bank, Washington, 1993

Navarro C. "Le Freinage des Migrations du Secteur Rural vers le Secteur Urbain au Mexique: Modalités et Limites", étude non publiée, CERDI, Clermont-Ferrand, 1996.

Odhiambo M. O. "Addressing Natural Resource Conflicts through Community Forestry: The Case of Eastern Africa". CEPLA, Kenya, 1996.

Reardon T, E. Crawford, and V. Kelly, "Links Between Nonfarm Income and Farm Investment in African Households: Adding the Capital Market Perspective". "American Journal of Agricultural Economics", Vol. 76, No. 5, December; pp 1172-1176, 1994.

Reardon, T., and K. Stamoulis, "Promoting Linkages between the Farm Sector and the Off-Farm Sector in Areas with Dynamic Agriculture or High Potential: Implications for Policy and Programs". A Proposal for a FAO Project , ESAE/FAO, Rome 1996.

Riveros L. "Chile" in "Labor Markets in an Era of adjustement". Vol 2, Case Studies. Edited by S. Horton, R. Kanbur and D. Mazumdar. EDI Development Studies. Washington, 1994.

Sadoulet E. and A. de Janvr. "Quantitative Development Policy Analysis", The John Hopkins University Press, Baltimore, 1995.

Thiesenhusen W. "Land Reform in Latin America: Lessons for the Present". Prepared for FAO Conference, Sao Paulo (Campinas), Brazil, June, 1995.


Informaciones en español: Página principal | Análisis | Recursos | Reacciones