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Género, políticas y planificación

 

Recopilación de datos, investigación y análisis

Debido a que los ingresos en efectivo de las mujeres no son suficientes para adquirir la cantidad adecuada de alimentos y otros suministros de primera necesidad, ellas deben trabajar más horas en los campos vecinos para producirlos. Esta labor, y los bienes que resultan, sustituyen los ingresos monetarios y son esenciales para la supervivencia. Sin embargo, en un mundo donde el valor económico viene calculado sólo en términos monetarios, el trabajo de las mujeres no es considerado como económicamente productivo porque no existe un intercambio de dinero. Es por eso que, no obstante las mujeres desempeñen una gran parte del trabajo en las economías de subsistencia, muchas veces vienen vistas como improductivas. Por consiguiente, un enorme porcentaje de la productividad real de todo el mundo queda subvalorada, y el aporte esencial que las mujeres brindan al bienestar de las familias y de las naciones no viene reconocido.

El desafío de la planificación y de la política económica y agrícola es mejorar la productividad y la producción; y al mismo tiempo mantener la base de recursos naturales disponibles, salvaguardar e incrementar los ingresos rurales, generar empleo, y garantizar el estado de nutrición y la seguridad alimentaria de hogares e individuos. Sin embargo, en muchas partes del mundo, las políticas agrícolas se han traducido en el aumento de la pobreza en las áreas rurales, obligando a las familias campesinas a complementar sus ingresos con la migración de miembros de familia, y/o a tratar de aumentar la producción cultivando tierras dejadas en barbecho o tierras marginales, y sustituyendo los cultivos alimentarios por cultivos comerciales.

Si bien, tanto las mujeres como los hombres son afectados por los cambios económicos en general, y particularmente por los de la agricultura, éstos tienen un impacto diferenciado en mujeres y hombres ya que ambos tienen roles y necesidades diversas, y tropiezan con limitaciones diferentes al tratar de dar respuesta a tales cambios. Aunque las mujeres juegan un papel central en la economía, su presencia en la producción agrícola es poco visible, y por tal motivo es ignorada en los análisis económicos y en la formulación de políticas. Esto constituye un obstáculo a la promoción del desarrollo sostenible que responda a las diferenciaciones de género.

Una de las mayores limitaciones para incorporar los temas de género en las políticas de desarrollo económico y agrícola, y en la planificación, ha sido la falta de información y datos exhaustivos, confiables e imparciales sobre la naturaleza y el papel del aporte de la mujer a la producción agrícola de alimentos. Los datos sobre las mujeres son considerados poco relevantes en la formulación de políticas, y, en los países en desarrollo, las fuentes confiables de datos - sobre todo en el sector agrícola - son por lo general escasas. Para sintetizar, las dificultades en la recopilación de datos en las áreas rurales en general, y en el sector informal en particular, comportan parcialidades de género que marcan todas las etapas, desde el diseño hasta las entrevistas de campo y el análisis. La partecipación de las mujeres en la fuerza del trabajo tiende a ser fluida, estacional y variable. Como resultado, los conceptos y definiciones relacionados con el trabajo de la mujer y las relaciones domesticas contribuyen a su invisibilidad permanente. A ésto se suma que, a nivel internacional y nacional, se ha dado más atención a las actividades económicas que aquellas no económicas, poniendo más énfasis en la producción de estadísticas relacionadas al mercado y a las transacciones monetarias, las cuales excluyen la mayor parte del trabajo que desempeñan las mujeres en las áreas rurales

Los datos desglosados por sexo, no pueden explicar por sí solos los procesos que determinan los impactos diferenciados de las políticas en mujeres y hombres. Por consiguiente, para la formulación de políticas adecuadas, tales datos deben estar acompañados por el marco analítico indispensable para comprender las relaciones de género. Por ejemplo, la mayor parte de las políticas de ajuste estructural y de las reformas orientadas al comercio abogan una redistribución de recursos del sector no comercial al sector comercial, a través de incentivos de precio para el comercio de mercancías. Más aún, la carga de trabajo que enfrentan las mujeres a causa de sus funciones reproductivas y domésticas, sumada a la discriminación social, hace que las mujeres se comporten de manera no prevista en la mayor parte de los planes de desarrollo.

Una limitación fundamental que encuentran las mujeres campesinas es su falta de acceso a los recursos (tales como tierra, trabajo, crédito y maquinarias) requeridos para pasar de la producción de subsistencia a la producción comercial. Tal cambio también supone el acceso a insumos comerciales, como son los fertilizantes y las semillas, y a servicios como el riego, la capacitación y la extensión; pero en la mayor parte de las sociedades el acceso a tales recursos y servicios se da a través de los hombres.

En las sociedades donde las mujeres tienen la obligación de trabajar en los cultivos comerciales controlados por los hombres - además de trabajar en los cultivos alimentarios domésticos - un crecimiento de la producción de cultivos para el mercado puede traducirse en un aumento de trabajo inaceptable para de las mujeres, incrementando su agotamiento y restándoles tiempo y energía para otras tareas. Cuanto más tiempo las mujeres empleen trabajando en los terrenos de sus cónyuges, menos tiempo pueden dedicar a los cultivos para alimentar a sus familias o para vender en el mercado. Como resultado de ésto, sus ingresos personales - una fuente importante de respeto comunitario, subsistencia doméstica e independencia económica - disminuyen, y se acrecienta aún más su labor en actividades por las cuales no reciben retribuciones.

La voluntad de las mujeres de cambiar hacia los cultivos comerciales más remunerativos dependerá de cuánto ellas se beneficien directamente del incremento de ingreso; ya sea porque controlan directamente los ingresos de las ventas de sus propios cultivos, o porque tienen una participación significativa en la toma de decisiones familiares. Si los cultivos comerciales no procuran entradas y/o alimentos que estén bajo el control directo de las mujeres, no será posible reemplazar el trabajo de los cultivos de subsistencia con el trabajo en los cultivos comerciales, aún cuando éstos sean más rentables.

El nivel de respuesta del trabajo femenino a las tendencias del mercado puede comportar otros efectos imprevistos para la familia. Aunque la cantidad de trabajo requerido para el mantenimiento del hogar es enorme, por lo general no es tomado en cuenta por las políticas macro-económicas y agrícolas. El trabajo doméstico requiere un gran consumo de recursos e incluye tareas como el cuidado de los hijos, la recolección de leña y agua, la elaboración de alimentos y preparación de comidas, la limpieza y el cuidado de miembros enfermos de la familia, y de los ancianos. De tal modo, si una mujer verdaderamente decide un cambio hacia la producción de cultivos comerciales, dada la escasa disponibilidad de tecnologías que ahorran trabajo, su capacidad de sostener este doble peso seguramente llegará al límite, y no le será posible seguir trabajando, o bien la seguridad alimentaria y el bienestar del hogar se verán afectados.

Esto demuestra la razón por la cual existe una necesidad evidente de adoptar una visión integral de los sistemas de producción agrícola, y de ofrecer a los políticos y planificadores un marco de trabajo adecuado para una mejor comprensión de las dinámicas que operan a nivel doméstico y comunitario. En el pasado, el impacto diferenciado que tenían las distintas políticas y programas en los hombres y las mujeres, no venía tomado suficientemente en cuenta antes de formularlos. El complementar las estadísticas formales con investigaciones y análisis socioeconómicos debería contribuir a evitar tales errores.

Los cambios de políticas globales y sectoriales adecuadamente planeados, tienen la capacidad de estimular el crecimiento económico, dando a las mujeres rurales la oportunidad de mejorar su participación en la producción, procesamiento y comercialización referida a las actividades agrícolas e industriales en el área rural. Existen ejemplos de países que han experimentado un aumento de la ocupación en la agricultura y manufactura orientadas a la exportación, como también una redistribución del ingreso real de las áreas urbanas a las rurales. La habilidad de las mujeres para aprovechar estas oportunidades dependerá de su acceso y control sobre los recursos laborales y de capital, así como sobre el crédito, la extensión, la capacitación y el comercio. Por lo tanto, para asegurar ese acceso y control es necesaria la formulación de políticas globales y sectoriales eficaces.

Legislación

A pesar de numerosos convenios legales internacionales y de acuerdos para asegurar la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, en todas las esferas de la actividad, existen numerosos obstáculos legales que limitan la plena participación de las mujeres en el desarrollo rural, y que no les permiten beneficiarse de ello. Las principales barreras legales que enfrentan las mujeres, las cuales a menudo están interrelacionadas y tienden a reforzarse entre sí, son las siguientes:

  • Derechos tradicionales de la mujer sobre la propiedad y uso de tierras. Muchas leyes consuetudinarias, religiosas y civiles, limitan el acceso de las mujeres a la tierra y a otros bienes de capital que generan ingresos. Por ejemplo, muchas veces las mujeres tienen menos derechos que los hombres en relación a la propiedad de la tierra o del ganado, y las leyes de herencia con frecuencia excluyen a las mujeres o les proporcionan una menor cantidad de propiedad heredada, en comparación a los hombres. A las mujeres casadas, frecuentemente, se les niega la capacidad legal de poseer o administrar la propiedad, o de participar en asuntos comerciales bajo su propio nombre. Como resultado, las mujeres no pueden obtener tierras a través de contratos de arrendamiento o de compra.

  • Reforma agraria y programas de asentamiento. En el diseño y ejecución de la reforma agraria y de los programas de asentamiento, el concepto de "jefe de hogar" es utilizado con frecuencia como la base para la distribución de la tierra. Estos programas otorgan al padre o marido el derecho a la tierra; y por consiguiente ignoran la existencia de hogares encabezados por mujeres, los derechos de las mujeres casadas sobre los títulos de copropiedad y la crucial contribución económica de éstas al hogar. Tales programas de asentamiento pueden también llegar a reemplazar sistemas tradicionales de uso y tenencia de la tierra donde los derechos de las mujeres están basados en el derecho consuetudinario y en las costumbres locales.

  • Leyes que afectan el acceso de las mujeres al crédito y a préstamos. Muchos obstáculos legales continúan a limitar la independencia económica de las mujeres rurales y por lo tanto su acceso al crédito. En muchos casos, las instituciones de préstamo tanto públicas como privadas hacen discriminaciones en base al estado civil y al sexo de los solicitantes. Además, a menudo, las mujeres no tienen las tierras bajo su nombre para presentarlas como garantía, y/o no pueden subscribir un contrato sin la autorización masculina.

  • Los derechos legales de las mujeres como socias plenas en movimientos cooperativos y organizaciones colectivas. Los reglamentos y estatutos de las cooperativas a menudo consienten el ingreso solo a propietarios y/o jefes de familia, eliminando así, en el desarrollo a nivel de base, una fuente importante de crédito y participación para las mujeres rurales.

  • Salarios discriminatorios. Las trabajadoras agrícolas a menudo carecen de recursos legales que aseguren salarios mínimos o que prohiban la discriminación salarial.
Dada la condición jurídica de inferioridad en la que se encuentran las mujeres rurales, la falta de conciencia a nivel gubernamental y comunitario de sus derechos, y las dificultades para impulsar una legislación progresista; existe la necesidad de hacer crecer la conciencia sobre los derechos jurídicos de las mujeres rurales, de mejorar la identificación y resolución de los problemas legales que afectan a las mujeres en el desarrollo agrícola y rural, así como de decretar leyes que eliminen las barreras y propicien el progreso de la mujer.

Estrategias y acciones de la FAO

La FAO trabaja para incorporar sistemáticamente el género en el diseño de la investigación agrícola y económica, y en la asistencia en el diseño y análisis de políticas. Además analizará el impacto diferenciado que tienen las políticas nacionales y las reformas de mercado, en las mujeres y hombres. La FAO proveerá asistencia para el mejoramiento de los programas nacionales de recopilación de datos, incrementará los datos estadísticos sobre la mujer en los sectores agrícolas y rurales, incluyendo censos y sondeos. También fomentará un entorno legal que favorezca el avance de la condición jurídica y económica de la mujer.

Recopilación de datos, investigación y análisis

  • Incluir en la publicación de la FAO "Methodological Analysis of the 1990 Round of the World Agricultural Censuses (1986-1995)", un capítulo sobre datos desglosados por sexo en los sectores rurales y agrícolas, con el objeto de brindar a los Gobiernos, consejos y pautas sobre la recopilación, difusión y uso de esos datos para la "Ronda 2000 del Censo Agrícola Mundial (1996-2005)".

  • Diseñar un programa de capacitación, y entrenar a los estadísticos agrícolas, sobre los mecanismos para incorporar el género en los programas nacionales de recopilación de datos.

  • Incorporar indicadores de género en la "Base de Datos sobre Desarrollo y Pobreza Rural".

  • Desarrollar estudios que analicen los impactos diferenciados por género sobre ajuste, transición y desarrollo económico; sobre agricultura sostenible y administración de recursos naturales; y sobre la economía de la pobreza.

  • Desarrollar los lineamientos para la incorporación de temas de género dentro de los proyectos, programas y análisis de políticas, así como la formulación de actividades.

  • Incorporar las consideraciones de género en las actividades de asistencia sobre políticas que refuerzan la participación del sector público y privado en el desarrollo agrícola, así como en los mecanismos institucionales para facilitar las reformas económicas y de mercado.

  • Desarrollar materiales de capacitación sobre cómo incorporar temas de género en políticas y análisis sectoriales, en la planificación de proyectos de inversión y desarrollo descentralizado.

  • Desarrollar estudios sobre el análisis de género en los de sistemas agrícolas.

  • Revisar los manuales y las guías existentes para incorporar las cuestiones de género, incluyendo el "Farming Systems Research Manual" y el "Participatory Approaches to the Intensification of Farming Systems".

  • Desarrollar metodologías para evaluar el impacto que tienen los cambios en el comercio internacional, sobre los grupos vulnerables de la población rural, mujeres incluidas.

  • Incorporar aspectos de género en la formulación de proyectos de asistencia sobre productos básicos y hacer esfuerzos especiales para incluir grupos de mujeres en la execución de proyectos.

  • Incluir los temas de género en la política comercial de los programas de capacitación de instructores, con la finalidad de reforzar la capacidad de las instituciones nacionales y organizaciones en tratar esos temas.

  • Realizar estudios y lineamientos para el diseño de métodos de desarrollo rural, que incorporen la problemática de género, y que sean participativos, equitativos y favorables al ambiente.

  • Realizar estudios, investigaciones y análisis sobre estrategias de combate a la pobreza y generación de empleo, dirigidas a grupos rurales marginados como los pastores, la poblaciones indígenas y los campesinos sin tierras, mujeres incluidas.

Legislación

  • Preparar estudios nacionales sobre la condición legal de la mujer (incluyendo su acceso a los recursos naturales, su ingreso en organizaciones y cooperativas, y su acceso al crédito), con la finalidad de proveer lineamientos para orientar mejor los proyectos o enmiendas de leyes.

  • Incorporar el tema de género en los estudios de registro de tierras y del mercado de tierras.

  • Hacer esfuerzos para fomentar campañas de alfabetización, con la asistencia de ONG o con instituciones nacionales, que informen a las mujeres rurales sobre los nuevos códigos de familia o la legislación.


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