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close this bookDIRDN - Informa - Número 02, Julio - Setiembre de 1993 (DIRDN)
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Contribuciones al día

COSTA RICA

ENTREVISTA AL PROFESOR MANUEL RAMÍREZ ROJAS

Consultor Educación O.F.D.A.- Compañeros de las Américas

¿Qué se logra con los Programas de Educación Escolar para casos de emergencia o desastre?

Que niños y jóvenes estudiantes adquieran los conocimientos y la formación integral necesarios para saber actuar antes, durante y después de una emergencia o desastre.

¿Cuales son las condiciones básicas que se requieren para establecer un Programa Escolar para Desastres en un país?

a - Debe existir voluntad política de parte de las instituciones nacionales que tienen que ver con el asunto, principalmente, de parte del Ministerio de Educación y el organismo nacional encargado de las emergencias.

Por ejemplo en Costa Rica, en el año 1987 comenzó el programa por iniciativa del Ministro de Educación de entonces y de la Comisión Nacional de Emergencia. Esto facilitó, grandemente, el logro de los objetivos propuestos en su primera etapa.

En otros países, la iniciativa ha nacido de una institución del Estado, o como en el caso de Honduras, de una ONG, Compañeros de las Américas.

b - Es necesario que se logre concretar una experiencia piloto que permita aprender de ella y entusiasmar a las autoridades, maestros y alumnos.

En Nicaragua, por ejemplo, el Programa se inició con un Plan Piloto en cuatro centros educativos de la capital y Granada.

c - Debe integrarse un equipo interinstitucional de apoyo al Programa. Honduras ofrece un excelente ejemplo al constituir un Comité integrado por representantes de más de seis instituciones del Estado, organismos autónomos y ONGs que coordina y patrocina el Programa.

d - Es necesario, además, motivar al Magisterio Nacional. El Maestro es quien decide, en última instancia, qué enseña y cómo lo enseña. Dichosamente, en los países de América

Latina, el maestro ha sido, gracias a su contribución, el pilar de los Programas que se ejecutan en la actualidad.

No solamente están formando a los niños en el tema sino, como en el caso de Guatemala, estánä colaborando en la capacitación de sus colegas.

e - Se debe incluir la temática de emergencias en los programas de estudios escolares. Esto es posible sin necesidad de aumentar las horas de trabajo en el aula ni de crear una materia nueva. Costa Rica, Elä Salvador y Nicaragua ofrecen buenos ejemplos de cómo lograrlo.

¿Demandan mucha inversión en tiempo y dinero estos Programas?

Desde el punto de vista más amplio, no se puede considerar como caro cualquier exfuerzo que conlleve a salvar la vida de los niños. Pero, concretamente, este Programa no requiere de grandes inversiones de tiempo y dinero, porque se desarrolla integrado al proceso educativo, es consustancial al que hacer diario de la escuela.

¿Qué mensaje de daría usted a las autoridades nacionales, a los maestros y a los padres de familia, a producto de su experiencia en la promoción y asesoría de estos Programas en el Continente?

Que no hay mejor inversión que educar a los niños y los jóvenes en el campo de las emergencias.

Los logros se observan a corto plazo. Un padre de familia en Cuenca Ecuador, nos mostraba orgulloso, cómo su hijo de 8 años le había enseñado la manera de protegerse en caso de un terremoto.

Que no existe otro medio, como la educación a niños y jóvenes, para que un país pueda alcanzar, en poco tiempo, niveles significativos de seguridad. Dichosamente, esto se comprende cada vez más enä Latinoamérica.

COLOMBIA

LA PREVENCIÓN COMIENZA EN EL COLEGIO

Juan Carlos Orrego - Dirección Nacional para la Prevención y Atención de Desastres

"Era importante para nosotros saber que los montes Urales dividen Asia de Europa, pero hubiera resultado mucho más valioso saber que el nevado sobre cuyas laderas vivíamos era un volcán, el cual hacía 140 años había arrasado nuestra ciudad por primera vez, y que corríamos igual peligro". (Testimonio sobreviviente tragedia Volcán del Ruiz, 1985)

Desde la creación del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres de Colombia, en 1986, se ha tenido como uno de los ejes fundamentales de trabajo la tarea de incorporar la prevención de desastres en la cultura.

La preocupación por la transformación cultural y social hacia la prevención de desastres en Colombia, ha sido considerada como la llave de entrada para la modificación de patrones políticos y administrativos, así como de las actitudes cotidianas de la población para reducir o manejar sus niveles de riesgo.

Para incorporar la prevención en la cultura se han iniciado varios programas de educación, capacitación e información pública.

En el área de educación se cuenta con dos programas básicos: el Plan Escolar para la Prevención de Desastres y la adecuación curricular.

El Plan Escolar busca que cada uno de los 50 mil establecimientos educativos del país conozcan las amenazas a las cuales están expuestos, realicen una identificación de recursos con los que cuentan para atender una emergencia; lo que puede incluir ejercicios de preparación, tales como simulacros. Con la participación de toda la comunidad escolar en la elaboración del Plan, se busca obtener una experiencia pedagógica - práctica que se proyecte al hogar de cada uno de los siete millones de jóvenes y niños colombianos que constituyen la población escolar.

Igualmente importante y como estrategia complementaria al Plan Escolar, está la adecuación de los currículos académicos, consistente en incorporar en las cátedras o materias actuales de la educación primaria y secundaria el conocimiento del medio ambiente y la prevención de desastres.

Los orígenes del Plan Escolar para la Prevención de Desastres datan del año de 1989, fecha en la que se hace un acopio del conocimiento que tenían las entidades de socorro y de una experiencia similar que se adelantaba en Costa Rica.

Actualmente una Comisión Nacional integrada por 11 instituciones es la encargada de liderar este programa, la cual está conformada fundamentalmente por la Dirección Nacional para la Prevención y Atención de Desastres, el Ministerio de Educación e instituciones operativas y técnicas en el tema.

El Plan Escolar se ha adelantado con el propósito nacional de descentralizar administrativamente el país. Por esta razón, cada uno de los 32 Comités Regionales para la Prevención de Desastres tiene la responsabilidad de la administración del plan escolar en su jurisdicción.

Dos publicaciones son de gran ayuda para que cada colegio elabore su plan: la cartilla Guía para la realización del Plan Escolar y un Manual de Consulta "Cómo vivir aquí". Varias campañas publicitarias se han puesto en marcha con el fin de estimular la participación de los jóvenes, así como de los padres de familia, quienes se han constituido en uno de los grupos más interesados en la seguridad de los establecimientos educativos.

Visto desde otra perspectiva, el Plan Escolar, ha servido como estrategia de vinculación y participación institucional que ha redundado en beneficio de la organización que opera en Colombia para la prevención y atención de desastres.

En el recorrido de esta experiencia en prevención de desastres se han puesto de manifiesto algunas dificultades; vale resaltar, por ejemplo, la aterradora precariedad y vulnerabilidad física de un gran número de establecimientos educativos, sumada a una tendencia popularizada de hacer al Estado el responsable financiero de su mejoramiento. El panorama del Plan Escolar en Colombia resulta positivo, no propiamente por haber concluido esta tarea, sino por haberla iniciado y por el deseo de proseguir cuidadosamente en ella.