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close this bookEl Personal Local de Salud y la Comunidad Frente a los Desastres Naturales (WHO)
View the document(introductory text...)
View the documentNota de agradecimiento
View the documentIntroducción: Función activa de la comunidad y de su personal de salud
View the documentPrimera parte: El impacto
close this folderCapítulo 1. Intervención de la comunidad en las acciones de salvamento
View the documentMiedo
View the documentPánico
View the documentAcciones de salvamento
View the documentAcogida en el CSH
close this folderCapítulo 2. Las tareas del PLS
View the documentOrganización del CSH para las situaciones de urgencia
View the documentClasificación
View the documentAtención de urgencia
View the documentSegunda parte: Después del desastre
close this folderCapítulo 3. La acción de la comunidad
View the documentComité de coordinación
View the documentEvaluación de las necesidades
View the documentAyuda exterior
View the documentCoordinación de los grupos exteriores
View the documentGrupos de familias
View the documentRefugios provisionales y saneamiento
View the documentDesplazados
View the documentVigilancia alimentaria
View the documentDistribución de alimentos
View the documentQué hacer con los muertos
View the documentQué hacer con los animales afectados
View the documentDesarrollo después del desastre
close this folderCapítulo 4. La acción del PLS
View the documentProblemas de salud después del desastre y organización del PLS
View the documentVigilancia del estado de salud de la comunidad
View the documentVacunaciones
View the documentNutrición
View the documentEducación sanitaria y saneamiento
View the documentSalud mental
View the documentGrupos vulnerables
View the documentInformes periódicos del PLS
View the documentTercera parte: Prevenir y atenuar las consecuencias de los desastres
close this folderCapítulo 5. La acción de la comunidad
View the documentAnálisis de la experiencia anterior
View the documentInformación sobre los desastres
View the documentAlgunos datos sobre los desastres naturales
View the documentConocimiento de los riesgos y de los recursos
View the documentEvacuación de la población
View the documentHermanamientos
View the documentPrácticas y actividades de preparación de la comunidad
View the documentEducación de base
close this folderCapítulo 6. La acción del PLS
View the documentCualidades profesionales del PLS indispensables en caso de desastre
View the documentMejoramiento de determinadas aptitudes profesionales del PLS
View the documentPreparación del CSH
View the documentFormación de los voluntarios de salud
View the documentActividades de preparación destinadas a la población
View the documentAnexo 1. Enfermedades que se deben vigilar en situación de refugio provisional
View the documentAnexo 2. Modelo de la ficha que han de utilizar los responsables de los grupos de familias para el parte médico en colaboración con el PLS
View the documentAnexo 3. Nutrición
View the documentAnexo 4. Qué hacer cuando la tierra tiembla
View the documentAnexo 5. Escala sísmica de Mercalli 1
View the documentAnexo 6. Mapas comunitarios de riesgos
View the documentAnexo 7. Signos de peligro en los edificios dañados por un desastre
View the documentAnexo 8. Mapas de recursos
View the documentAnexo 9. Material médico del PLS para casos de desastre
View the documentAnexo 10. Cuestionarios de autoevaluación para casos de desastre
View the documentAnexo 11. La Liga de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (LSCR)
View the documentAnexo 12. Pequeña biblioteca del PLS 1

Salud mental

Las reacciones psicológicas observadas en la mayoría de los desastres pueden clasificarse en tres tipos.

En los primeros minutos que siguen al impacto son raras las reacciones de pánico, que sólo se producen cuando una multitud se ve sorprendida en un lugar cerrado (cine, lugar de culto, etc.). En algunos casos el miedo va acompañado de una reacción de estupor.


Figura

La gente queda paralizada y desorientada, fenómeno que en general dura muy poco tiempo.

En las horas que siguen al impacto se observa, en la mayoría de los casos, una reacción psicológica caracterizada por una gran actividad, por la busca de contacto con los demás y la participación espontánea en los trabajos de socorro. Se allanan los obstáculos burocráticos y políticos y desaparecen también repentinamente las barreras y las defensas psicológicas que caracterizan el comportamiento de las personas reservadas, tímidas. En su lugar se observan de pronto comportamientos caracterizados por la espontaneidad, la solidaridad, el desbordamiento afectivo. Es posible que la claridad de los objetivos elementales en su afán de supervivencia acerque afectivamente a los individuos. Sea cual fuere la razón de esta reacción psicológica positiva, el PLS (que, como es lógico, también la siente) debe conocerla y considerarla como el recurso más valioso para hacer frente a la situación.

Durante los días que siguen, en algunos casos se van implantando progresivamente comportamientos menos activos. Disminuye el estado de excitación y en su lugar puede aparecer cierto desasosiego, que se va transformando en una actitud parecida a una ligera depresión: falta de confianza, cansancio, tristeza, pasividad. Progresivamente, las relaciones se van haciendo duras, competitivas y a veces incluso despiadadas, mientras que reaparecen las barreras, la compartimentación y los conflictos de la vida social ordinaria. Las reacciones de decepción o depresión pueden verse acentuadas por la sospecha de que existen preferencias o privilegios en la distribución de los suministros de socorro. Frente a esta situación, el PLS debe tratar de mantener y estimular todas las iniciativas comunitarias.

Numerosas experiencias realizadas después de una catástrofe, ya sea por el PLS o por voluntarios, ponen de manifiesto que la acción comunitaria influye en el estado psicológico de la población y constituye un medio eficaz de prevenir y combatir el desasosiego y la depresión por reacción. Para el PLS, de hecho, la actividad en pro de la salud mental de la comunidad coincide en gran parte con la capacidad para alentar y favorecer la asociación de diversos grupos a proyectos que persiguen objetivos concretos. Se trata de una capacidad de animación social, indispensable por lo demás para el buen éxito de todo programa de educación sanitaria.

Por lo que se refiere a los trastornos psicológicos, la depresión sigue siendo un riesgo importante que es preciso prevenir. En cambio, no parece que los trastornos mentales preexistentes se agraven de manera especial. Pueden producirse incluso mejorías espontáneas. En cualquier caso, hay que tratar la exclusión o el internamiento de los enfermos mentales y de los discapacitados: el ambiente de solidaridad y el entramado de intensas relaciones afectivas existentes después de un desastre pueden permitir más fácilmente su integración en la comunidad y ser una verdadera psicoterapia.

En muchos casos se señalan insomnios, enuresis en los niños, fenómenos de ansiedad o psicosomáticos (palpitaciones, sudores, ahogos, falsos vértigos, etc.), que a menudo acompañan a las depresiones ligeras. Un fenómeno muy frecuente merece ser citado: durante las semanas, y a veces meses, que siguen a un seísmo particularmente fuerte y que ha provocado grandes daños, se pueden observar inestabilidades y vacilaciones análogas a las que sufren los traumatizados craneales y que, en general, desaparecen espontáneamente al cabo de unos meses.