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Terremoto en México Organización
Septiembre 19 y 20, 1985 Panamericana de la Salud

Programa de Preparativos para Situaciones de Emergencia y Coordinación del Socorro en Casos de Desastre

La realización ha sido posible gracias al apoyo financiero de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (CIDA) y la Oficina de Asistencia al Exterior en Casos de Desastre de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (OFDA/AID).

Crónicas de desastres #3, Terremoto en México, es una publicación del Programa de Preparativos para Situaciones de Emergencia y Coordinación del Socorro en Casos de Desastre de la Organización Panamericana de la Salud, Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud. El reportaje de acontecimientos, actividades y programas no implica aprobación por la OPS/OMS ni representa, necesariamente, la política de la Organización.

Prólogo

El presente trabajo representa una síntesis de los estudios que presentaron diversos autores al Programa de Preparativos para Situaciones de Emergencia y Coordinación del Socorro en Casos de Desastre de la Organización Panamericana de la Salud. La mayoría de ellos participaron en las actividades sanitarias que se realizaron en México, D.F. con posterioridad al terremoto que azotó a esa ciudad el 19 de septiembre de 1985. Representa un esfuerzo de la Organización para ordenar el abundante material técnico y científico que se produjo como respuesta del sector salud. La OPS/OMS espera que esta publicación sea de alguna utilidad para las personas que trabajaron en el sector y para otras instituciones que participan en situaciones de desastres. La recopilación de la información técnica para el trabajo presente fue realizada por el Dr. Ney Guzmán. También contribuyeron a la etapa inicial de la preparación de este reporte el Dr. José Luis Zeballos y el Dr . Jean-Luc Poncelet.

Fotografías:

Julio Vizcarra/OPS


José Luis Zeballos/OPS

(...)

Díaz de la Garza, Juan Antonio; Rubio Loyola, Juan Eduardo; Jerezano de la Rosa, Olga E.; Escobar Rodríguez, Martha Rebeca y Hernández Juárez, Rebeca. El terremoto y la infraestructura hospitalaria. Secretaría de Salud. Subsecretaría de Servicios de Salud. Dirección general de medicina preventiva. Dirección de prevención contra accidentes y atención de la salud en casos de desastre. México, D.F., 1987.

Estrada Vásquez, Mario y Bribiesca Yáñez, Rodolfo. Experiencias del dispositivo operativo implementado por el Instituto de Salud, Estado de México en el terremoto de 1985. Instituto de Salud del Estado de México. Toluca, Estado de México, abril de 1987.

Frausto Pérez, Guadalupe et al. Conducta de la familia en relación a la utilización de sobres de rehidratación oral y pastillas de cloro de UNICEF en una zona de desastre en el D.F. Escuela de Salud Pública de México. Programa de Especialización de Enfermería en Salud Pública. México, D.F., 1985.

Jerezano de la Rosa, Olga E.; Díaz de la Garza, Juan Antonio; Ortiz Salgado, Carmen; Morales Valentino, Elena Patricia. Repercusiones del sismo en el campo de la salud. Secretaria de Salud. Subsecretaria de Servicios de Salud. Dirección general de medicina preventiva. Dirección de prevención contra accidentes y atención de la salud en casos de desastre. México, D.F. mayo, 1987.

Medina González, Alfredo; Ortiz Salgado, María del Carmen y Luna Sánchez, Lucía G. Consideraciones geológicas de la República Mexicana y el terremoto del 19 de septiembre de 1985. Secretaría de Salud, Subsecretaria de Servicios de Salud. Dirección de prevención contra accidentes y atención de la salud en casos de desastre. México, D.F. 1987.

Pacheco Regís, Carlos; Padilla Galindo, Paula; López Gibson, Eduardo; Sánchez Baez, José Juan y Gómez Espinosa, María. Desastre sísmico y crisis psicológica modelo de intervención preventiva, desarrollado por el IMSS.

IMSS Subdirección general médica. Coordinación de Psiquiatría y Salud Mental México, D.F., mayo de 1987.

Rojas Enríquez, Carlos A. El terremoto de 1985 en el Hospital Juárez de la Ciudad de México. Secretaria de Salud. Subsecretaria de Servicios de Salud. Hospital Juárez II. México, D.F., mayo de 1987.

Sabido, Raúl Cícero; Padua Gabriell, Antonio; Rodríguez Martínez, Héctor; Toledo, Bibiana y Yáñez Villar, Alvaro. "Efectos del terremoto del 19 de septiembre de 1985 en el Hospital General de la Ciudad de México, algunas consideraciones." Salud Pública Mexicana 28: 521-526, 1986.

Vina Sánchez, Ramón. Daños producidos por los sismos del mes de septiembre de 1985, en el sistema hidráulico del Distrito Federal. Departamento del Distrito Federal. Dirección general de construcción y operación hidráulica. Secretaria general de obras. Dirección de operación. México, D.F., mayo de 1987.

Zeballos, José Luis. Aspectos de salud en el terremoto de México (19 de septiembre de 1985). Informe-crónica. Programa de la OPS de preparativos para situaciones de emergencia y coordinación del socorro en casos de desastre, OPS/OMS, Washington, D.C., octubre 1985.

Zeballos, José Luis. Emergency medical response during the Mexico earthquake. 2nd International Earthquake Conference, Los Angeles, California, 1987. Programa de la OPS de preparativos para situaciones de emergencia y coordinación del socorro en casos de desastre, OPS/OMS, Washington, D.C.

1. Antecedentes

Reseña histórica. Según un documento histérico de 1325 D.C., la antigua ciudad azteca de Tenochtitlán fue fundada en un islote del lago Texcoco (1). La zona lacustre contaba con una extensión de 1.575 km² (de los cuales quedan todavía 13 km² en el Distrito Federal), y estaba salpicada por numerosas islillas flotantes, conformadas por raíces y lianas llamadas chinanpas (2). Los mexicas utilizaron las chinanpas para expandirse, rellenando estas jalas y haciendo puentes entre una y otra, para ello realizaban prácticas de drenaje y desecación, y así, lograron ampliar los asentamientos y construir su imperio.

El imperio azteca fue destruido por los conquistadores y en sus ruinas Hernán Cortez fundó la Ciudad de México en 1522. Las obras de desecación del Valle de México se reinciaron durante la colonia, debido a las grandes inundaciones que ocurrieron en 1606. En enero de 1637 un terremoto, al parecer de gran intensidad, destruyó las obras de desagüe del lago. Es la primera cita histórica sobre el pasado sísmico de la ciudad (3).

Origen de los sismos. México es uno de los países del mundo con mayor actividad sísmica. Se registran más de 90 sismos por año con una magnitud superior a cuatro grados en la escala de Richter (4). Las reparticiones geopolíticas con mayor riesgo sísmico son: Jalisco, Colima, Michoncán, Guerrero, Puebla, Oaxaca y el Distrito Federal. La energía sísmica que se libera es principalmente de origen tectónico, y se produce por la subducción de la Placa de Cocos en la plataforma continental de Norteamérica (5).

(...)

(introductory text...)


Figura 2. Epicentro y área de influencia de la onda sísmica

Arteaga, Uruapán, Lázaro Cárdenas Ixtapa Zihuatanejo y Gómez Furias. Sin embargo, la mayor devastación, por la magnitud y características de los daños, tuvo lugar en el Distrito Federal, especialmente en las Delegaciones de Cuauhtemoc y Venustiano Carranza, dos de las áreas más densamente pobladas de la Ciudad de México (9, 10).

En las áreas centrales de la ciudad las ondas sísmicas tuvieron una aceleración cuatro voces mayor que las registradas en áreas periféricas (8). La estructura del subsuelo en esta parte de la ciudad, ubicada en la antigua área lacustre y constituida por depósitos de arcilla blanda de alta compresibilidad, y la composición topográfica y geológica perimetral determinaron una compactación diferencial de los sedimentos y licuefacción produciendo un sinnúmero de ondas que fueron activadas por la resonancia de las ondas sísmicas atrapadas en el Valle de México. El daño mayor ocurrió en esta área, al norte del Distrito Federal, precisamente localizada sobre la antigua zona lacustre donde estaba la vieja ciudad azteca de Tenochtitlan (11, 12 y figura 3) posición..


Figura 3. Mapa del Distrito Federal que muestra la Zona I, principalmente montañosa; la Zona II que corresponde la antigua ribera del lago y la Zona III que corresponde al antiguo lago donde los efectos del sismo fueron más graves

(...)


Figura 4. Crecimiento demográfico en el Distrito Federal, 1960


Figura 5. Crecimiento demográfico en el Distrito Federal, 1980 (Fuente: Impacto No. 1857, septiembre, 1985.)

Algunas se alejaron hasta 15 grados de sus ejes verticales. Según algunos observadores, la torre de ginecobstetricia y la residencia de médicos del Hospital General giraron 20 a 25 grados en dirección suroeste. Los movimientos oscilatorios de desplazamiento y la trepidación provocaron el colapso de edificaciones, especialmente de las que tenían entre 5 a 21 pisos.

Muchas de las edificaciones habían resistido el terremoto de 1957 y otras eran estructuras nuevas, acogidas a las normas de construcción antisísmica.

En un informe provisional del 2 de octubre, es decir, dos semanas después del sismo, la Comisión Metropolitana de Emergencia del D.F. señaló que 2.831 edificaciones habían sufrido daños estructurales de algún tipo; 880 (31%) habían quedado en ruinas; 370 (13%) eran potencialmente habitables, previas reparaciones mayores; y 1.581 (56%) eran recuperables con reparaciones menores (13).


Figura 6. Distrito Federal, delegaciones políticas

(...)

Cuadro 2. Número de cadáveres rescatados por sitio y tipo de edificaciones colapsadas, México, D.F., 1985

Sitio y tipo

Defunciones


No.

%

Edificio Nuevo León

321

7,7

Hospital General

295

7,1

Hospital Juárez

561

13,5

Multifamiliar Juárez

205

4,9

Conalep en Humboldt y Juárez

119

2,9

Hotel Principado

118

2,8

Hotel Regís Centro

74

1,9

Paraguay 36

50

1,2

Av. Universidad 13

47

1,2

Ahorro Postal 14

44

1,1

Lázaro Cárdenas

44

1,1

Calle de Querétaro 179

37

0,9

Orizaba 174

35

0,8

Liverpool 24

34

0,8

Chilpancingo 116

35

0,8

Eligio Ancona No. 19 y No. 85

33

0,7

Hotel Romana

30

0, 7

Héroes 214

29

0,7

Insurgentes Sur 189

29

0,7

Milla

27

0,6

Centro Médico Nacional

10

0,2

Muertos en distintas Inst. de Salud

241

5,8

Muertos otros lugares

1.742

41,9

Total

4.160

100,0

Fuente: Adaptado de Informes de la Procuraduría General de Justicia y Dirección General de Epidemiología S.S.A. Los informes preliminares fueron actualizados con las referencias (23 y 24).

En el cuadro 4 se muestra la suerte de las personas que se encontraban en los Hospitales General de México y Benito Juárez.

En la unidad de ginecobstetricia del Hospital General se encontraban en la misma en el momento del colapso 385 personas adultas (incluyendo 10 médicos) y 157 recién nacidos. De los adultos fallecieron 155 (incluyendo los 10 médicos), se rescataron 129 y desaparecieron 47. De los recién nacidos fallecieron 94 y se rescataron 63. En el bloque de residencias médicas del mismo hospital se encontraban 86 médicos residentes, de los cuales fallecieron 46 y se rescataron vivos 40.

Cuadro 3. Distribución de la mortalidad por edad real y aparente, México, D.F., 1985 (cadáveres rescatados en edificaciones colapsadas)ª

Grupos de edad

Defunciones

%

1

173

4,8

1 - 4

143

4,0

5 - 14

287

8,0

15 - 24

770

21,5

25 - 44

1.293

36,1

45 - 64

519

14,5

65 y más

226

6,3

IGNORADO

168

4,7

TOTAL

3.579

100,00

Fuente: Dirección General de Averiguaciones Previas/Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.
aDatos preliminares (hasta el día 29 de octubre. 1985)

Cuadro 4. Personas fallecidas y rescatadas con vida después del colapso de los Hospitales General y Juárez, Ciudad de México D.F., 1985

Características

Hospitales colapsados


General

Juárez


No.

%

No.

%

Fallecidas

295

62,6

561

76,0


Pacientes

85

18,0




Recién nacidos

94

20,0

295

40,0


Médicos

56

11,9

44

6,0


Enfermeras

37

7, 9




Personal administrativo

4

0,8

222

30,0


Personal intendencia

16

3,4




Visitantes

3

0,6



Rescatadas con vida

129

27,4

179

24,0


Adultos

26

5,5

171

23,5


Recién nacidos

63

13,4

4

0,5


Médicos

40

8,5

4

0,5

Desaparecidas

47

10,0



TOTAL

471

100,0

740

100,0

Fuente: Referencias (23 y 24).

(...)

Cuadro 6. Población atendida en los servicios médicos del Departamento del Distrito Federal en los primeros 5 días posteriores al sismo de 19 de septiembre de 1985, según tipo y topografía de la lesión

Lesión/topografía

Cabeza y cuello

Columna vertibral

Miembro superior

Miembro inferior

Tronco

Otras

Suma de registrados (%)

Sin especificar

Total (%)

Contusión

21

4

24

37

20

-

106

(25)

50

156

(18)

Herida

39

2

28

16

5

-

90

(21)

5

95

(11)

Fractura

13

1

34

41

15

-

104

(24)

116

220

(25)

Quemadura

-

1

-

1

1

-

3

(1)

1

4

()

Intoxicación

-

-

-

-

-


15

(4)

-

15

(2)

Trauma psicológico

-

-

-

-

-


109

(25)

-

109

(13)

Suma de registrados (%)

73 (17)

8 (2)

86 (20)

95 (22)

41 (10)

124 (29)

427

(100)

-

-


Sin especificar


16

-

1

4

13

-


237

271

(31)

TOTAL

89 (10)

8 (1)

87 (10)

99 (12)

54 (6)

124 (14)

-


409 (47)

870

(100)

x² = 33.62 significante p .0005 (aplicable para datos de lesiones físicas)

Fuente: Dirección General de Servicios Médicos del Departamento del Distrito Federal, Informe de la población atendida en los servicios médicos del Departamento del D.F. dentro de los 5 primeros días posteriores al sismo del 19 de septiembre de 1985. Noviembre 1 985.

Cuadro 7. Trauma en relación a la morbilidad por segmento anatómico; Hospital de la Cruz Roja, México, D.F., 19 septiembre, 1985


Cabeza y cara

Cuello y tronco

Extremidades superiores

Extremidades inferiores

Otras

Total

Trauma con fractura

2

5

7

15

-

29 ( 20,1)

Herida

4

2

5

4

-

15 ( 10,4)

Contusiones

1

12

7

12

-



policontusiones

-

-

-

-

38



sencillas

-

-

-

-

4

74 ( 51,4)

Trauma intracraneal

14

-

-

-

-

14 ( 9,7)

Complicaciones







por trauma








politrauma

-

-

-

-

4



otros

-

-

-

-

1

7 (4,9)

Esguince

-

1

-

3

-

4 (2,8)

Crush síndrome

-

-

-

-

1

1 (0,7)

TOTAL

21

21

20

34

48

114 (100,0)

Afortunadamente, pocas horas después del impacto se había establecido ya una red oficial e informal de rescate y grupos de socorro en los puntos de desastre, y a nivel institucional se habían organizado equipos de triase y de atención de emergencias que hacían frente a la situación adecuadamente.

En la unidad de ginecobstetricia y las residencias médicas del Hospital General, la mayoría de los sobrevivientes se rescataron en las primeras 48 horas. Entre los adultos, se rescataron dos médicos en los días quinto y séptimo después del desastre, y entre los recién nacidos, uno se rescató al séptimo día, que murió de hemorragia pulmonar, y otro al noveno día que sobrevivió (22).


Cuando se prepara para un desastre, debe tratarse por todos los medios de entrenar equipos locales que puedan dirigir y participar en las actividades de búsqueda y rescate. La acción de la Cruz Roja mexicana fue fundamental al efectuar las primeras actividades de rescate en el lagar de los hechos.

En el Hospital Juárez, después del colapso de la torre de hospitalización, se organizaron nueve equipos de emergencia integrados cada uno por dos enfermeras, dos estudiantes de medicina y un médico especialista. Dos médicos tomaron el mando general de las operaciones. Después de las primeras 72 horas, los procedimientos más útiles y seguros fueron las grúas para remover las estructuras pesadas, y la construcción de túneles mineros, apuntalados a fin de evitar derrumbos. Durante los tres primeros días se rescataron las víctimas que se encontraban en la superficie. Los últimos sobrevivientes se rescataron ocho días después. El séptimo día se recuperaron cuatro niños recién nacidos con vida (23).

El rescate de cadáveres atrapados en los escombros de la unidad de ginecobstetricia y residencias médicas demoró hasta el vigésimo día (figura 7) debido a las dificultades encontradas para remover las ruinas. En 236 de los fallecidos se identificó a grosso modo la traumatología (cuadro 8). Aunque no se practicaron autopsias a estos cadáveres se presume que todos habían aspirado tierra y polvo (24).


Figura 7. Número de cadáveres rescatados del 19 de septiembre, en que ocurrió el sismo, hasta el 8 de octubre, Hospital General (Fuente: Referencia (24).)

La remoción de fallecidos atrapados en la torre colapsada del Hospital Juárez duro treinta y ocho días después del desastre. El mayor número de cadáveres fueron rescatados a los 24 días después del terremoto cuando la operación de remoción de escombros llegó al sitio donde se escontraban los elevadores y las escaleras (figura 8).

2.4 Daño a la infraestructura de Salud

El sector público de salud fue, quizás, el más afectado por el terremoto del 19 de septiembre. El costo de los daños materiales directos se estiman en más de 300 millones de dólares.

Principalmente las pérdidas afectaron las infraestructuras hospitalarias de los niveles II y III. Tres de las instituciones de mayor complejidad técnico-científica en el Distrito Federal sufrieron daños estructurales graves. El Hospital General perdió completamente la unidad hospitalaria de ginecobstetricia, con 244 camas y la torre para residencias de médicos en entrenamiento; el Hospital Benito Juárez, la unidad hospitalaria con 501 camas; y el Centro Médico Nacional, integrado por nueve unidades hospitalarias de las cuales sufrieron daños parciales siete de ellas, incluyendo los servicios de pediatría, ginecobstetricia, traumatología y cardiología.

Cuadro 8. Traumatología presente en 236 sujetos fallecidos en el desastre del Hospital General de México el 19 de septiembre de 1985


Trauma

Región lesionada

Fallecidos

No.

No

Si

Cabeza

Tórax

Abdomen

Miembros

Pacientes

85

5

80

51

60

40

80

Recién nacidos

94

32

62

42

40

25

53

Médicos

56

-

56

23

18

32

56

Enfermeras

37

11

26

12

15

18

24

Administrativos

4

-

4

1

1

3

4

Intendencia

16

8

8

2

4

3

7

Visitantes

3

3

-

(?)

(?)

(?)

(?)

Total

295

59

236

Aspiración de tierra y polvo: 236

Nota: (?) Los 59 casos no estudiados fueron entregados al Ministerio Público. Los 236 estudiados fueron registrados en la Unidad de Patología del Hospital General de México. De éstos había 22 fallecidos por aplastamiento y desmembramiento corporal.

Fuente: Departamento de Trabajo Social, Unidad de Anatomía Patológica, UNAM Hospital General. Secretaría de Salud, México.


Figura 8 Rescate de cadáveres, Hospital Juárez (Fuente: Referencia (23).)

En total 13 instalaciones hospitalarias quedaron destruidas total o parcialmente. Es preciso señalar que fueron las que tenían seis o más pisos de altura. La mayoría pertenecían al IMSS y al ISSSTE.

El sector público perdió en total 4.387 camas censables, es decir, una de cada cuatro disponibles en el área metropolitana (25).

Los daños a la infraestructura de menor complejidad (nivel I) inhabilitó total o parcialmente 50 unidades menores, y un total de 526 consultorios médicos (cuadro 9).


Los desastres pueden dañar seriamente la infraestructura de salud en el área afectada. Muchos trabajadores de salud perecieron junto con pacientes y visitantes cuando la torre de doce pisos del Hospital Juárez se derrumbó. De la misma manera, cientos de camas y otros equipos del hospital fueron destruidos.

Además de las pérdidas directas, 1.238 camas hospitalarias quedaron temporalmente fuera de servicio por amenaza de ruinas o interrupción de los servicios públicos (agua, electricidad, etc.). Esto significa que el terremoto produjo un déficit súbito de 5.625 camas.

2.5 Organización y respuesta inmediata

Inmediatamente después del terremoto, el Presidente de la República Mexicana estableció dos comisiones de emergencia, una a nivel del país y otra a nivel del Distrito Federal. La Comisión Metropolitana de Emergencia para el D.F. convocó un comité interinstitucional con representantes de: Secretaria de Salud (SSA), Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Instituto para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), Cruz Roja Mexicana (CR) y otras instituciones de salud.

Cuadro 9. Inventario de recursos físicos en el área metropolitana con posterioridad al terremoto del 19 de septiembre, México D.F., 1985


Instituciones del sector salud

Recursos

SSA

IMSS

ISSSTE

DIF

Otrosª

Privadasb

Totales

Hospitales N II & III









Antes

17

37

9

24

8

23

118


Después

15

28

7

24

8

23

105


Perdida

2

9

2

0

0

0

13

Camas Censables









Antes

4.975

8.197

2.427

1807

1383

760

19.549


Después

4.230

5.422

1.560

1807

1383

760

15.162


Perdida

745

2.775

867

0

0

0

4.387

Unidades Menores









Antes

220

175

112

191

-

81

779


Después

181

171

105

191

-

81

729


Perdida

39

4

7

0

0

-

50

Consultorios









Antes

1735

2.789

888

203

-

-

5.615


Después

1499

2.649

738

203

-

-

5.089


Perdida

236

140

150

-

-

-

526

ªIncluye Pemex, Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina
bIncluye Cruz Roja, Hospitales: Humana, Español, ABC y Metropolitano
Fuente: Adaptado de la referencia (27) y Secretaria de Salud/Dirección de Epidemiología, México, D.F.

Bajo la coordinación de la Secretaria de Salud, este comité asumió la responsabilidad de coordinar la prestación de servicios de atención médica, salud pública y asistencia social (27).

Las principales líneas de acción inmediata fueron las siguientes:

1. Evaluar la magnitud del daño a la infraestructura de salud.
2. Identificar las necesidades y proveer los recursos necesarios para atender la emergencia médica.
3. Asegurar la máxima utilización de la red hospitalaria, tanto pública como privada en el área metropolitana.
4. Lograr un sistema de información permanente que permitiera el seguimiento de la situación.
5. Establecer un sistema de vigilancia de calidad del agua y control de enfermedades transmisibles.
6. Coordinar e integrar esfuerzos con el Departamento del Distrito Federal y otros organismos gubernamentales para lograr una mejor atención de la emergencia.

Con objeto de poner en práctica estos lineamientos, se llevó a cabo una rápida evaluación de la situación en el Distrito Federal. Se identificaron los daños físicos a la infraestructura de salud, el número de camas perdidas, la necesidad de evacuar algunos hospitales y/o suspender temporalmente servicios de salud por daños a las instalaciones. Así ocurrió con el Hospital General, el Centro Médico Nacional, algunas instituciones menores y consultorios de la red de atención primaria, que fue necesario clausurarlos temporalmente debido a los daños estructurales que se observaron, o a la interrupción de los servicios públicos (cuadro 9).

Los recursos disponibles del sector para la atención de la emergencia se resumen en el cuadro 10.

Cuadro 10. Resumen de los recursos de salud disponibles con posterioridad al terremoto, México, D.F., 1985

Recursos

TOTAL

Hospitales II y III

105

Unidades menores

729

Camas hospitalarias

15.162

Ambulancias

600

Médicos

20.403

Enfermeras

32.805

Fuente: Informe del Comité Interinstitucional de la Secretaria de Salud, octubre, 1985.

La provisión de servicios médicos se hizo a dos niveles: prehospitalarios y hospitalarios.

En cuanto a la atención prehospitalaria el personal de salud participó en la remoción de escombros, rescate de víctimas, operaciones de salvamento y primeros auxilios. En algunos puntos de desastre se organizaron grupos no oficiales de triage y estabilización in situ en cooperación con personal de la Cruz Roja y grupos voluntarios.

Por otro lado, la respuesta hospitalaria se basó en los siguientes criterios:

1. Amplificación y extensión de los servicios hospitalarios de urgencias y hospitalización.

2. Integración y coordinación de la atención médica con las distintas instituciones que prestan servicios de salud en el área metropolitana y estados circunvecinos.

Para cumplir con el primer criterio, se acordó:

a. Dar de alta a todos los pacientes hospitalarios con padecimientos subagudos y crónicos que no presentaran peligro inminente de agudización o complicaciones. De esta forma se logró una disponibilidad inmediata de 2.609 camas (28).

b. Reforzar los grupos de atención médica hospitalaria con turnos cada 8 horas, especialmente para los servicios de cirugía, traumatología y urgencias.

c. Habilitar áreas hospitalarias para servicios que carecieran de las instalaciones suficientes del tercer nivel, como por ejemplo, la atención de pacientes ginecobstétricas. Para la mayoría de ellas se determinaron estancias de 24 horas posparto.

d. Aprovechar al máximo las áreas físicas disponibles a fin de instalar nuevas camas o incluir otras en espacios simples.

e. Cancelar todas las cirugías programadas.

En cuanto al segundo criterio se decidió:

a. Racionalizar la demanda a través de operaciones de triage y reorientar los pacientes a instituciones del nivel I o domicilios y albergues.

b. Remitir pacientes a los estados circunvecinos, especialmente a Hidalgo, México, Puebla y Querequetaro, ya que se estimó que la distancia que podría recorrerse fuera de una hora o al máximo dos.

Con estas medidas el "sistema único de salud" atendió a 12.605 víctimas, 11.770 (93,4%) en instituciones pertenecientes al subsector público y 835 (6,6%) al subsector privado.

El 14,9% del total (1.879 víctimas) requirió hospitalización. La tasa de letalidad para estas víctimas fue de 12,8%, y de 1,9% para todos los que fueron atendidos institucionalmente, fueran o no hospitalizados, cuadro 11.

Cuadro 11. Número y proporción de personas atendidasa, hospitalizadasb- y fallecidas, según origen de la institución, México, D.F., 1985

Origen

Atendidos

Hospitalizados

Fallecidos


No.

%

No.

%

No.

%

Publica

11.770

93,4

1.510

12,8

212

14,0

Privada

835

6,6

369

44,2

29

7,8

Total

12.605

100,0

1.879

14,9

241

12,8

ªProporción de los atendidos
bProporción de los hospitalizados
Fuente: Adaptado del Informe de las acciones e impacto en las instituciones de salud. Dirección General de Epidemiología, S.S.A.

Obsérvese en el cuadro 12 la distribución de las víctimas hospitalizadas por edad y sexo. Nótese el alto porcentaje de personas sin datos disponibles.

Lamentablemente, las cifras altas de pacientes con información incompleta y diagnóstico impreciso, frecuentes en estos casos, impidieron un mejor análisis de la morbilidad atendida.

Por lo general, el Distrito Federal mostró la autosuficiencia del sector para manejar emergencias de este tipo. Según el informe del jefe médico del Departamento del Distrito Federal, cerca del 90% de las víctimas del sismo fue atendido el primer día de la tragedia. La demanda hospitalaria comenzó entonces a descender abruptamente. Tres días más tarde se disponía de 1.609 camas.

Cuadro 12. Distribución de las personas hospitalizadas según edad y sexo, México D.F., 1985.


MASCULINO

FEMENINO

TOTAL

Grupos

Número

%

Número

%

Número

%

> 1

13

0,7

17

0,9

30

1,6

1 - 4

24

1,3

11

0,5

35

1,8

5 - 14

77

4,1

47

2,5

124

6,6

15 - 24

154

8,2

203

10,8

357

19,0

25 - 44

210

11,2

242

12,9

452

24,1

45 - 64

.88

4,7

96

5,1

184

9,8

65 y más

35

1,9

46

2,4

81

4,3

Se ignora

293

15,6

323

17,2

616

32,8

TOTAL

894

47,6

985

52,4

1,879

100

Fuente: Informe de las acciones e impacto en las instituciones de salud. Dirección General de Epidemiología, S.S.A.

(introductory text...)

Algunas instituciones de salud tuvieron que ser evacuadas, especialmente aquellas de los niveles II y III, aquellas que ofrecían peligro de derrumbarse o que estaban inutilizadas por la ausencia de servicios públicos o de apoyo, y aquellas que habían sufrido un colapso total o parcial. Los pacientes que requerían seguir hospitalizados, incluyendo muchos de los que habían sido rescatados de sus propias ruinas, fueron remitidos a otras instituciones hospitalarias y aquellos que no revestían gravedad fueron dados de alta. En total se evacuaron 4.363 pacientes, unos se enviaron a distintas instituciones y otros directamente a sus domicilios o refugios temporales (cuadro 13).

Cuadro 13. Número de personas rescatadas evacuadas y/o trasladadas, según instituciones de salud, México, D.F., 1985



RESCATADOS

EVACUADOS

INSTITUCIONES

ATRAPADOS

vivos

muertos

y/o

trasladados

Hospital General

471

129

342a


292

Hospital Juárez

740

179

561


167

Centro Médico



Ñ10


2.900

ISSSTE





640

DIF





364

TOTAL

1.211

308

913


4.363

aIncluye 47 desaparecidos
Fuente: Adaptado del Informe de las acciones e impacto en las instituciones de salud. Dirección General de Epidemiología, S.S.A.

2.6.1 Evacuación del centro médico nacional del IMSS

El Centro Médico Nacional es un complejo de edificios que comprende los Hospitales de Cardiología y Neumología, Oncología, Pediatría, Ginecobstetricia, General, Especialidades, Oftalmología, Traumatalogía y Ortopedia, y Convalecientes. Además de otros bloques donde funcionaban las oficinas administrativas y los servicios de apoyo, contaban en total con 2.400 camas de hospital.

En el momento del sismo se encontraban hospitalizados 1.830 pacientes, y se estimó que en las áreas de consulta externa, laboratorios y salas de radiodiagnóstico, se encontraban alrededor de 900 pacientes ambulatorios.

Los daños materiales más graves se produjeron en el edificio de conservación de equipos y en el área de radiodiagnóstico del Hospital de Cardiología y Neumología, donde fallecieron 10 empleados del instituto.

La organización y desarrollo de actividades de la situación se hizo en cuatro fases:

a. identificación de áreas de seguridad y traslado de pacientes;
b. revisión del servicio y análisis del estado de los pacientes;
c. redistribución de empleados a otras instituciones asistenciales del IMSS y
d. recuperación de instrumental, equipo y mobiliario.

Las dos primeras fases se hicieron por iniciativa del personal de las respectivas unidades asistenciales, después de una evaluación rápida de los daños estructurales. Primero se evacuaron a los pacientes que no necesitaban ayuda para movilizarse; segundo los que requerían ayuda parcial, y finalmente los que no podían valerse por si mismos o dependían de equipo médico de soporte.

Los hospitales de Pediatría y Ginecobstetricia concentraron sus pacientes en la Unidad de Congresos; el Hospital General y de Convalecientes enviaron a los suyos a la explanada del Hospital General; Traumatología y Oncología hacia el Jardín Central, y Cardiología a la Zona de Circulación Exterior.

Los hospitales de especialidades y oftalmología no presentaron daños; no obstante, posteriormente fue necesario evacuar a los pacientes debido a la interrupción de los servicios públicos básicos.

La segunda fase se encargó de la redistribución de los pacientes reubicados en las áreas de seguridad. Primero, se identificaron a los pacientes que, según criterio médico, podían trasladarse a sus domicilios sin riesgos para su estado de salud (varios de ellos estaban programados para cirugía electiva esa mañana); segundo, se decidió sobre los pacientes que deberían continuar hospitalizados pero que podrían trasladarse a otra institución del IMSS sin peligro, y tercero, se decidió el traslado de pacientes críticos (unidades de terapia intensiva, cuidados coronarios, transplantes, etc.) provisionalmente a espacios seguros, que fueron adaptados y equipados convenientemente por los ingenieros. Posteriormente, estos pacientes también se trasladaron a otras instituciones hospitalarias, tomando todas las precauciones necesarias a fin de evitar los riesgos inherentes al cuidado intensivo.

Así de los 1.830 pacientes hospitalizados, 766 o sea, el 42% permaneció en la misma institución, debido a que eran atendidos en las unidades de terapia intensiva, unidad coronaria de transplante renal, etc. El resto fue enviado a sus domicilios.

En un lapso de cuatro horas se había evacuado el complejo hospitalario, sin registrarse, por fortuna, ninguna desgracia.

Por otra parte, se puso especial atención al envio de cada paciente, anotando cuidadosamente la institución de referencia, fecha y hora. La relación de datos fue dada a conocer esa misma noche a los medios de comunicación, y se continuó con la publicación diaria en los periódicos durante una semana.

2.7 Manejo de cadáveres

La tarea de identificación de cadáveres se facilitó, en gran medida, debido a la presencia de instituciones del Ministerio Público en cada una de las Delegaciones del Distrito Federal. A estas instituciones están adscritos médicos legistas de la Dirección General de Servicios Médicos, cuya responsabilidad es participar en todos los procedimientos médico legales que se presenten en la jurisdición políticoadministrativa de la institución.

Después del terremoto los médicos legistas se trasladaron a los puntos de desastre e iniciaron la recolección, traslado y entrega de los cuerpos previa elaboración del acta de levantamiento o certificado de defunción según fuera el caso. En estos documentos quedaba consignada la dirección donde se recogía el cadáver, incluyendo el sitio en el interior de la edificación derrumbada, si era posible conocerlo. Todos los cuerpos fueron identificados con una tarjeta que contenía la dirección del sitio donde ocurrió el fallecimiento, fecha, hora, nombre de la víctima, edad aparente, sexo, persona que identifica o reconoce el cadáver, etc. Si era plenamente identificado por familiares se hacia de inmediato el certificado de defunción y se entregaba el cuerpo, previo conocimiento de la autoridad competente.

Los cuerpos no identificados en el sitio del desastre y aquellos identificados pero no reclamados fueron llevados al anfiteatro de la institución correspondiente. En el anfiteatro los cadáveres no identificados se reagruparon por edad aparente y sexo, y, durante las horas iniciales, se les dejó la ropa con objeto de que pudiera servir para identificarlos. En la tarjeta de estos se anotaron las señas particulares, y características de las pertenencias (relojes, anillos, pulseras, medallas, aretes, etc). Los cuerpos fueron mantenidos a temperaturas frías con hielo en grandes bloques. A los cadáveres con lenta descomposición se les aplicó formol después de cinco días En los casos de descomposición rápida se enviaban para sepultar, previo conocimiento de las autoridades judiciales. Los cadáveres que debían conservarse por más tiempo fueron introducidos en bolsas de plástico, dejándoles la cabeza y tarjeta de identificación descubiertas.


Las costumbres sociales y culturales son factores que deben considerarse después de un desastre. Las personas reunidas aquí, protestan el uso de las fosas comunes y las cremaciones. Además, están ansiosos de recuperar los cuerpos de sus seres queridos.

Se facilitó la entrada de personas a los depósitos de cadáveres para identificar a los familiares y/o conocidos. Si eran identificados se aceleraban los trámites para los certificados de defunción y se entregaban los cuerpos. Los no identificados fueron fotografiados de cara, de frente y de perfil y se ordenaba después de un tiempo su sepultura.

Del 19 de septiembre al 30 de octubre de 1985 se elaboraron 4.524 actas de cadáver y/o certificados de defunción, correspondiendo 586 a cadáveres desconocidos. En unos pocos casos se practicaron necropsias y se anexaron a los expedientes los informes sobre los hallazgos más relevantes. Finalmente se hizo un resumen de cada víctima no identificada y, junto con la fotografía, se exhibió en lugares públicos para facilitar su identificación.

La organización de la Dirección General de Servicios Médicos, que tiene mando directo sobre los médicos legistas con criterios claramente definidos, permitió el cumplimiento de sus obligaciones sin duplicidad de funciones ni divergencia sobre la información recogida. Cada seis horas se elevó un informe consolidado de las actividades de las Instituciones del Ministerio Público relacionadas con la identificación de las víctimas de la catástrofe.

2.8 Daños al sistema hidráulico

La Ciudad de México tiene ahora el sistema hidráulico más grande y complejo del mundo. Para proveer agua potable a más de 10.000.000 de habitantes, el sistema de abastecimiento dispone de las siguientes fuentes: agua en bloque en la zona occidental, aportada por las cuencas de los ríos Lerma y Cutzamala; aguas subterráneas, mediante pozos localizados principalmente al sur, norte y centro de la ciudad y algunos manantiales ubicados al suroeste. La región oriental se abastece de fuentes ubicadas fuera del Distrito Federal lo que convierte esta área en la más vulnerable.

La ciudad cuenta con una infraestructura hidráulica (cuadro 14) que le permite proporcionar un caudal promedio de 35, 4m³/s de agua potable. Con ello se satisface las necesidades del 97% de la población con conexiones intradomiciliarias. El 3% restante se abastece a través de carros cisternas (figura 9).

Cuadro 14. Infraestructura hidráulica de México, D.F., 1985

CANTIDAD

DESCRIPCION

202

Tanques de almacenamiento con capacidad para 1.5 millones de metros cúbicos.

209

km de acueductos con diámetros que varían de 1,83 a 250 mt

467

km de lineas de conducción de diferentes diámetros.

555

km de redes primarias de 0,50 a 1.20 mt

12.060

km de redes secundarias con diámetros menores de 0,5 mt

102

Plantas de bombeo, para suministro de agua a las partes altas de la ciudad

Fuente: Referencia (32).

El sistema de drenaje combinado para el desalojo de aguas residuales y pluviales dispone de 12.300 km de redes secundarias con diámetros menores de 0,60 metros; 1.200 km de colectores con diámetros de 0,60 metros a 4,0 metros; 64 plantas de bombeo con capacidad total instalada de 500 mt³ /s, así como 400 km de drenajes principales para conducir y evacuar el agua de la ciudad.

Además se dispone del drenaje profundo compuesto por varios interceptares que confluyen en un emisor que desaloja aguas negras y pluviales.


Figura 9. Red de agua tratada

Actualmente el servicio de drenaje sirve al 74% de la población. Los asentamientos irregulares, localizados en la periferia de la ciudad, carecen todavía de este servicio.

El sistema de abastecimiento de agua fue el más afectado. Se presentaron 38 fracturas en los acueductos del sur-oriente de la ciudad, en los ramales de San Luis, Tulyehualco, La Noria, Chalco y Tecomitl interrumpiendo el suministro de 7.600 litros/s que representaban el 22% del abastecimiento total. Como consecuencia de estos daños, quedaron sin agua, aproximadamente dos millones de habitantes de los Delegaciones del Centro y Oriente del D.F. (figura 10).


Figura 10. Terremoto de México, 19 de septiembre de 1985, zonas con problemas de agua en el Distrito Federal, período de 19 al 23 de septiembre de 1985

Las fallas más comunes en los acueductos ocurrieron en las juntas de las tuberías que no permitieron desplazamientos longitudinales. Se presentaron 168 fugas en tuberías de asbesto, cemento y concreto reforzado de la red primaria, especialmente en las Delegaciones Cuauhtemoc, Venustiano Carranza, Iztacalco, Iztapalapa y Gustavo Madero. Las fugas ocurrieron por incrustación entre dos tubos, desacoplamiento y ruptura de la campana y/o de la espiga cerca a los atraques.

En cuanto a la red secundaria, se repararon un total de 7.220 fugas ocasionadas principalmente por la ruptura de las piezas especiales de hierro fundido en las cajas de válvulas; en los cambios de dirección cerca de un atraque o por la incrustación de dos o más tubos.

El restablecimiento normal del servicio se logró después de 40 días de infatigable trabajo durante 24 horas diarias.

Sistema de drenaje. Se identificaron desperfectos en algunas estructuras importantes de los ríos La Piedad, Churubusco, el Emisor Central y el Interceptor Centro-Occidental.

El colector de los pueblos del sur, localizado en la Delegación Xochimilco, conducto de la red primaria que trabaja a presión, sufrió algunas fracturas a lo largo de su recorrido. En la misma situación se encontraron varios colectores que descargan mediante bombeo al Gran Canal de desagüe. Este se deformó en la vecindad de las plantas de bombeo, debido a los asentamientos diferenciales provocados por los sismos.

La laguna de oxidación de San Luis Tlaxialtemalco, al sur de la ciudad, quedó prácticamente inutilizada.

En algunas plantas de bombeo de aguas negras se presentaron fisuras en los cárcamos, y en otras instalaciones como tanques de tormenta, subcolectores y atarjeas ocurrieron daños menores.

En general, los daños al sistema de drenaje fueron menores que los del sistema de conducción y distribución de agua potable. Probablemente esto se debió a que los conductos se comportan menos rígidamente y sus juntas tienen mayor libertad para girar y desplazarse, además de estar alojados a mayor profundidad.

Se pudo iniciar la reparación de los acueductos inmediatamente gracias a que se disponía de un gran surtido de materiales y piezas especiales. Sin embargo, fue necesario proceder a la fabricación intensiva de repuestos adicionales para el restablecimiento de las redes primarias y acueductos.

Calidad del agua. La Dirección General de Construcción y Operación Hidráulica (DGCOH) realizó, adicionalmente durante el periodo de emergencia una vigilancia que alcanzó 59.400 muestras a fin de controlar la calidad del agua de la ciudad (vale la pena mencionar que la vigilancia normal comprende la obtención de 40.000 muestras por año).

En forma paralela, con objeto de aliviar la falta del servicio en los refugios temporales, guarderías, hospitales y centros de atención de damnificados, se realizó la distribución de agua mediante 15.000 bolsas de plástico diarias, suministradas por una planta elaborada localizada en la Delegación Benito Juárez.

Además, se coordinó la distribución de agua en 480 carros cisterna, provenientes de los estados vecinos, del ejercito, de otras instituciones y del propio D.D.F. En algunas zonas afectadas se instalaron 90 tanques portátiles de 11.000 litros cada uno, con varias llaves a manera de hidrantes públicos. Con todas estas medidas se llevé un estricto control de la calidad del agua. No obstante, se detectó contaminación bacteriana en grado variable que obligó a la hipercloración del agua de tal manera que el cloro residual llegara a 2 ppm a nivel de las redes, tanques y carros cisternas.

Ahora bien, a pesar de la aparente contaminación del agua no se detectaron brotes de enfermedad diarréica. El aumento de la frecuencia de episodios diarréicos en algunos albergues fue al parecer de origen alimenticio (33).


Los servicios de salud ambiental como los sistemas de abastecimiento de agua o de alcantarillado son vulnerables a los desastres. Las instalaciones pueden dañarse, las canalizaciones romperse o las operaciones interrumpirse por falta de corriente eléctrica. Los preparativos para desastres deben incluir provisiones para abastecer la demanda de agua de la población afectada.

(introductory text...)

Las primeras informaciones de la magnitud y los efectos devastadores del terremoto fueron divulgados por todos los medios de comunicación. Algunos organismos de salud del país tomaron decisiones, basadas en su inicio, en este tipo de información, a veces inexacta, contradictoria y particularmente exagerada. Guiada por noticias radiales, una de estas instituciones estableció sus bases de operación, una hora más tarde, en distintos puntos de desastre e instaló en ellos puestos de vacunación contra fiebre tifoidea y tétanos (34).

El día 27 de septiembre se revocó la orden de vacunación que no se acató hasta el día 30, lapso de tiempo en el cual se aplicaron 1.117 dosis, principalmente por exigencias de la población.

La coordinación e integración del sector salud se fue configurando alrededor del décimo día después del impacto. El Comité Interinstitucional de Salud dispuso vacunar contra el tétanos, en forma selectiva y voluntaria, especialmente para las brigadas de rescate. Se ordenaron fumigaciones con hipoclorito de sodio en algunos lugares donde se habían concluido los esfuerzos de rescate y faltaba únicamente la remoción de escombros. El sector salud no evaluó esta medida pero estuvo de acuerdo, a fin de disipar las preocupaciones de la población en cuanto al efecto nocivo de la descomposición de los cadáveres.

3.1 Albergues y campamentos

Para reubicar a los damnificados se establecieron en el D.F. 131 albergues y 72 campamentos al aire libre. De los 33.224 damnificados, 20.044, es decir el 60,3% se estableció en albergues localizados en 13 Delegaciones, siendo Cuauhtemoc, V. Carranza, Gustavo Madero, Hidalgo y B. Juárez las más concentradas (cuadro 15). Por otro lado, 13.176 personas se ubicaron en campamentos, principalmente en las Delegaciones de Cuauhtemoc y V. Carranza (35). Más de dos terceras partes del total de damnificados (72%) se refugiaron en las Delegaciones de Cuauhtemoc y Carranza, es decir en la misma área del desastre muy próximos a sus viviendas destruidas, a pesar de existir una capacidad potencial mayor para reubicar 33.224 personas en refugios temporales dispersos en el Distrito Federal.

Cuadro 15. Distribución de los damnificados según delegaciones políticas, México, D.F., 1985

Delegaciones

No. damnificados en alberques

No. damnificados en campamentos

TOTAL

1. A, Obregón

482

-

482

2. Azcapotzalco

564

-

564

3. B. Juárez

1.255

70

1.325

4. Coyoacán

44

-

44

5. C. de Morelos

0

-

0

6. Cuauhtemoc

7.950

11.604

19.554

7. G. A. Madero

2.575

-

2.575

8. Iztacalco

779

-

779

9. Iztapalapa

40

-

40

10. M. Contreras

669

-

669

11. M. Hidalgo

1.349

50

1.399

12. Milpa Alta

0

-

0

13. Tlahuac

946

-

946

14. Tlalpan

275

-

275

15. V. Carranza

3.120

1.452

4.572

16. Xochimilco

0

-

0

TOTAL

20.048

13.176

33.224

Fuente: Informe del Comité Interinstitucional de la Secretaria de Salud, 28 de septiembre, 1985.

(introductory text...)

En seguida se estableció un sistema de vigilancia epidemiológica para evaluar y controlar la calidad del agua, la enfermedad diarréica y las enfermedades inmunoprevenibles, especialmente en los refugios y campamentos temporales. En estos se dispuso la vacunación antisarampionosa para todos los niños en edad requerida que no hubiesen previamente recibido este biológico.


A veces, es necesario establecer campamentos temporales para las personas desplazadas por el desastre. Sin embargo, esto no es muy recomendable desde el punto de vista de la salud pública. Las grandes concentraciones de población pueden contribuir a esparcir enfermedades transmisibles, y la falta de instalaciones de aseo, comida y desecho de basura crean una situación propensa a los problemas. - A


A veces, es necesario establecer campamentos temporales para las personas desplazadas por el desastre. Sin embargo, esto no es muy recomendable desde el punto de vista de la salud pública. Las grandes concentraciones de población pueden contribuir a esparcir enfermedades transmisibles, y la falta de instalaciones de aseo, comida y desecho de basura crean una situación propensa a los problemas. - B

Se distribuyeron masivamente paquetes de sales de rehidratación oral y pastillas de cloro y se establecieron puestos de socorro para la atención médica. Un mes más tarde, estos puestos se remplazaron por instituciones de la seguridad social (IMSS y ISSSTE) que atendían la población afectada en sus propias instalaciones (14).

Paralelamente, se desplegó una campaña masiva de información y educación al público sobre la importancia del consumo de agua hervida, manipulación de los alimentos e higiene personal, especialmente el lavado de las manos. En algunos campamentos se detectaron brotes pequeños de escabriosis y pediculosis que fueron rápidamente controlados, pero, en general, no se observaron epidemias de ningún tipo.

3.2.1 Uso de tabletas de cloro y sales de rehidratación oral

Guadalupe Frausto Pérez (36) y un grupo de estudiantes de maestría de la Escuela de Salud Pública de México condujeron una encuesta sobre la utilización que un grupo de familias dieron a las pastillas de cloro para la desinfección del agua y sobres de rehidratación oral. Puesto que es de interés para el manejo de situaciones de salud pública semejantes, se presentan aquí los aspectos más pertinentes de dicho estudio.

La encuesta se llevó a cabo en 1.014 familias escogidas al azar de una lista de las viviendas del Distrito Federal. El 87% de las familias maestreadas (882) había recibido tabletas para desinfectar el agua. El 93,1% de estas familias (821) recibió al mismo tiempo las instrucciones para su uso. Un 77% (es decir, 679 familias) las utilizó y de estas un 48,5% las usó conforme a las instrucciones impartidas. Las principales causas de uso incorrecto se exponen en el cuadro 16. Por otro lado, 190 familias dieron razones diversas por no haber utilizado las pastillas, se debió principalmente a que se emplearon otros procedimientos, o ninguno, ya que no consideraron que era necesario (52,7% y 33,7% respectivamente).

Cuadro 16. Uso de tabletas de cloro de acuerdo a instrucciones impartidas, México, D.F., 1985

Uso de pastillas de cloro según instrucciones

INDICACIONES




No

TOTAL

%


No.

%

No.

%



Recipiente limpio con agua clara

562

82,8

117

17,2

679

100

Agregar una pastilla para cada cinco litros de agua

511

75,3

168

24,7

679

100

Agitar el recipiente

398

58,6

281

41,4

679

100

Esperar una hora antes de tomarla

515

75,8

164

24,2

679

100

Fuente: Referencia (36).

Respecto a las sales de rehidratación oral, se utilizaron en 201 (75,8%) de las 265 personas que presentaron enfermedades diarréicas agudas, de los cuales 127 eran niños menores de 5 años. Apenas un 28,8% de las voces que se emplearon su uso fue correcto. Las causas del porque se usaron incorrectamente aparecen en el cuadro 17.

Los autores concluyen que es necesario informar y capacitar, por todos los medios posibles, a la comunidad en el uso correcto del producto suministrado.

Cuadro 17. Uso de sobres de rehidratación oral según instrucciones, México, D.F., 1985

Uso de sobres de rehidratación oral

INDICACIONES




No

TOTAL

%


NO.

%

NO.

%



Disolver el contenido en un litro de agua hervida fría

161

80,0

40

20,0

201

100,0

Dar a menores do 2 años las cucharadas necesarias en 24 horas

73

36,3

21

10,4

94

46,8

Dar a mayores de 2 años de 8 a 24 horas las cucharadas necesarias

102

50,7

5

2,5

107

53,2

No hervir la solución ya preparada

58

28,9

143

71,1

201

100,0

Fuente: Referencia (36).

3.3 Consecuencias psicológicas e intervención en crisis

Después de un desastre como el ocurrido el 19 de septiembre en México, es de esperar que una proporción significante de la población quede afectada psicológicamente en mayor o menor grado. Conscientes de esta realidad, la Coordinación de Psiquiatría y Salud Mental del IMSS inició un Programa de Intervención en Crisis con el propósito de ofrecer apoyo psicológico a las víctimas y damnificados de la tragedia. Tomado de Pacheco Regís et al (37) se consignan aquí los lineamientos generales del programa y los resultados preliminares más relevantes.

En términos generales una estrategia de intervención en crisis se propone:

1. Facilitar la expresión verbal
2. Favorecer la catarsis
3. Ayudar a superar la negación
4. Combatir el negativismo
5. Tolerar conductas de enojo
6. Evitar la inactividad (que es de alto riesgo para el individuo o los grupos humanos en duelo)
7. Ejercitar la imaginación en situaciones futuras.

Teniendo en cuenta estas directrices se diseñó una estrategia de acción por niveles, que contemplaba la atención grupal y la individual, en la cual los casos leves y moderados eran atendidos oportunamente por personal no profesional y los casos graves eran enviados a los profesionales. La atención individual o grupal se completaba con un programa de participación comunitaria que promovía y fomentaba la autoresponsabilidad y autosuficiencia.


Los efectos de un desastre pueden causar daños tanto sicológicos como físicos. Muchas de las personas que viven la tragedia de un terremoto reportan síntomas de depresión, ansiedad e insomnio. A través de terapia individual y de grupo, los sobrevivientes aprenden técnicas de expresión verbal para combatir la negatividad acumulada y restablecer sus vidas.

Para poner en marcha este programa fue necesario capacitar personal profesional y no profesional en el manejo de un instrumento para identificar problemas emocionales y en técnicas sencillas de intervención psicológica. Todo el personal fue altamente motivado para evitar crisis en ellos mismos y estimular el trabajo.

El desarrollo del programa estuvo precedido por una campaña masiva de información y orientación comunitaria, sobre los sitios de atención y la importancia del manejo adecuado del duelo como sentimiento personal, familiar y comunitario.

Se identificaron los siguientes grupos de riesgos: 1) personas con familiares desaparecidos; 2) niños y ancianos extraviados en los albergues; 3) personas y familias damnificadas; 4) heridos hospitalizados y sus familiares; y 5) personas y familias que habían perdido familiares en la tragedia.

Como sitio de trabajo se escogieron los espacios comunitarios, los centros de seguridad social del IMSS, habilitados como albergues, los hogares, las fábricas (a través de las brigadas de seguridad en el trabajo), las unidades de medicina familiar, los hospitales generales de zona, y los servicios especializados de psiquiatría.

Durante las tres primeras semanas con posterioridad al desastre, se capacitaron cerca de 1.000 promotores de salud mental (profesionales y no profesionales) y más de 100 supervisores.

El instrumento de detección de problemas emocionales se estructuró en tres cuerpos: la Sección A exploraba aspectos generales de la salud y desajuste emocional; la Sección B, resumía el inventario de depresión de Beck (38), y la Sección C incluía la escala de Brown (39) para eventos de la vida que exploraba las pérdidas sufridas en las áreas básicas: personal, económica, familiar y social.

En la figura 11, se clasifica en tres grupos la población de estudio para facilitar la identificación y manejo de los casos: personas sanas o con crisis leves y compensadas (calificación de 0-12); personas con crisis moderadamente descompensadas (calificación de 13-25), y personas que sufrían crisis con grave descompensación (calificación de 26 y más).


Figura 11. Intervención en crisis, clasificación y manejo de pacientes, México, D.F., 1985

Finalmente se seleccionó una muestra proporcional de los grupos de riesgo de 3.964 personas (cuadro 18).

Cuadro 18. Estudio de consecuencias psicológicas y de intervención. Selección de población según sitio, México, D.F., 1985


Población

SITIOS

No.

%

Alberques

436

11,0

Unidades médicas

396

10,0

Unidades administrativas

912

23,0

Fábricas

1.864

47,0

Servicios y Comercios

277

7,0

Otros

79

2,0

TOTAL

3.964

100,0

Fuente: Referencia (37).

Resultados. En el cuadro 19 se observan algunas características sociodemográficas de la población de estudio, y en el cuadro 20 la distribución porcentual de los tipos de crisis identificadas según sexo. Nótese que las mujeres hicieron crisis moderadas y graves con más frecuencia que los hombres (dos veces más). Las crisis con descompensación grave estuvieron caracterizadas por: insomnio (17%); somatización (13%), depresión/ansiedad (6%); y por problemas de inadecuación social (3%). En general, la población estudiada desarrolló ansiedad/ depresión (41%); insomnio (40%); somatizaciones (39%); inadecuación social (26%) e ideación autodestructiva (13%), como consecuencia del impacto sísmico y sus efectos devastadores (cuadro 21).


Los desastres afectan desproporcionadamente a las mujeres y los niños. Las estadísticas indicaron que en este desastre, las mujeres fueron más vulnerables que los hombres a sufrir fuertes depresiones y ansiedad.

Cuadro 19. Algunas características sociodemagráficas de la población en estudio, México, D.F., 1985

VARIABLE

CLASE

PORCENTAJE (N=3.964)

Sexo

Femenino

44


Masculino

56


0 - 20

10,0

Grupos de edades

20 - 24

19,0


25 - 29

21,0


30 - 34

16 0


35 - 39

13 0


40 - 44

9,0


45 - 49

6,0


50 - 54

5,0


55 y más

1,0

Estado civil

Casado

58,0


Soltero

31,0


Viudo

2 0


Divorciado o separado

4 0


Unión libre

5,0

Escolaridad

Sin educación oficial

8,0


Primaria incompleta

1,0


Primaria completa

25 0


Secundaria o equivalente

31 0


Preparatoria o equivalente

17,0


Profesional

18,0

Ocupación

Profesionistas y maestros

9,0


Empleado

47,0


Obrero no calificado

19,0


Obrero calificado

13,0


Ama de casa

5,0


Estudiante

4,0


Otros

3,0

Fuente: Referencia (37).

Cuadro 20. Distribución porcentual de los tipos de crisis según sexo México, D.F., 1985


PORCENTAJES

Tipos de crisis

Mujeres

Hombres

Total

Leves y compensadas

26,0

47,0

73,0

Descompensación moderada

10,0

6,0

16,0

Descompensación severa

8,0

3,0

11,0

Fuente: Referencia (37).

Cuadro 21. Porcentajesª categorías sintomatológicas, utilizando la Sección A del instrumento de
investigación, México, D.F., 1985


SINTOMATOLOGIA


Somatización

Inadecuación social

Insomnio

Depresión/Ansiedad

Auto-destrucción

CRISIS

%

%

%

%

%

S/Sintomatología

61,0

74,0

60,0

59,0

87,0

Leve

19,0

17,0

16,0

26,0

7,0

Moderada

7,0

6,0

7,0

9,0

5,0

Grave

13,0

3,0

17,0

6,0

1,0

aN=3.964
Fuente: Referencia (37).

La depresión fue más frecuente en las mujeres que en los hombres, en especial en sus formas leve y moderada. La ausencia de manifestaciones depresivas predominó marcadamente en los hombres (cuadro 22).

En el cuadro 23 se muestra el número de pérdidas sufridas con respecto a cuatro áreas especificas. El área social fue la más afectada (35%); seguida por la económica (26%); la familiar (23%) y la personal (20%).

Cuadro 22. Porcentajesª de la intensidad de la depresión por sexo utilizando la Sección B del instrumento de investigación, México, D.F., 1985

Intensidad

Mujeres

Hombres

Total


%

%

%

No deprimido

25,0

45,0

70,0

Deprimido:




Leve

12,0

8,0

20,0

Moderado

6,0

3,0

9,0

Grave

0,5

0,5

1,0

aN=3 964
Fuente: Referencia (37).

Cuadro 23 Frecuencia y porcentajeª pérdidas presentes, según áreas investigadas (Sección A), México, D.F., 1985


TIPO DE EVENTOS

No. de pérdidas o eventos

Area personal

Area económica

Area familiar

Area social


(%)

(%)

(%)

(%)

S/pérdidas

80,0

74,0

77,0

65,0

1

16,0

15,0

10,0

19,0

2

3,0

7,0

6,0

10,0

3 - 4

1,0

3,0

5,0

5,0

5 o más

-

1,0

2,0

1,0

aN=3 964
Fuente: Referencia (37).

4. Cooperación internacional

La solidaridad internacional se puso de manifiesto desde las primeras horas del desastre.

Al restablecerse los sistemas de comunicación con la comunidad internacional, se solicitó prioritariamente ayuda especifica para atender las siguientes necesidades:

1. Equipo especializado para rescate y salvamento de personas atrapadas en los edificios destruidos. Maquinaria pesada como grúas y otras para remoción de escombros.

2 Equipos para hospitales de nivel II y III, en especial, dotación para quirófanos, salas de recuperación, terapia intensiva, maternidad, equipos de laboratorio clínico y rehabilitación ortopédica.

3. Equipos y suministro para suturar, perfusión intravenosa, películas de rayos X y aparatos de refrigeración.

Durante los primeros 10 días con posterioridad a los sismos, la Secretaría de la Contraloría General del Distrito Federal registró 177 vuelos internacionales, procedentes de 31 países con 1088 toneladas de ayuda, cuadro 24 (41).

El destino de las diversas donaciones se canalizó directamente a distintas instituciones (cuadro 25). De estas, 748 toneladas (69%) fueron medicamentos, alimentos, ropas, mantas e insumos no prioritarios y no solicitados por las autoridades del país.

Cuadro 24. Terremoto en México, ayuda internacional (período 20 al 30 de septiembre de 1985).

Categoría de ayuda

Toneladas

%

Medicamentos

335

31,0

Ropa y mantas

259

24, 0

Alimentos

154

14, 0

Equipo de rescate

150

13, 6

Herramientas

73

6,7

Maquinaria y vehículos

69

6,3

Instrumental médico

48

4,4

TOTAL

1.088

100,0

Fuente: Secretaría de la Contraloría General de la Federación, septiembre, 1985

Cuadro 25. Ayuda internacional e instituciones de destino, México, D.F., 1985

Institución destinataria

Toneladas

%

Gobierno Federal

335

30,7

Cruz Roja Mexicana

210

19,3

Embajadas

251

23,0

Particulares

292

27,0

TOTAL

1.088

100, 0

Fuente: Secretaria de la Contraloría General de la Federación, septiembre, 1985.

La comparación de los insumos y otros elementos recibidos al gasto hecho durante la fase de emergencia aparece en el cuadro 26. Nótese el déficit ocurrido con respecto a algunos de los artículos solicitados como las películas de rayos x, anestésicos y material de inmovilización. En lo referente a la sangre y derivados hubo disponibilidad permanente, gracias a los donantes voluntarios que acudieron a los laboratorios de la ciudad.

UNDRO informó que, hasta tan solo el 1 de octubre de 1985, las contribuciones de los organismos de las Naciones Unidas, organizaciones gubernamentales, instituciones voluntarias y Cruz Roja Internacional alcanzaron la suma de EUA$ 10.750.000, y aún se esperaba mayor flujo de ayuda.

Cuadro 26. Ayuda internacional. Insumos recibidos y utilizados en la etapa de emergencia, México, D.F., 1985


RECIBIDOS

PIEZAS

UTILIZADOS

CONCEPTO

cajas/paquetes


piezas

Medicamentos (analgésicos, sedantes, antibióticos)

5.493

28.614

27.595

Jeringas desechables

1.014

67.800

10.080

Agujasª

710

12.950

12.600

Antisépticosª

128

2.007

368 Lt.

Material de inmovilizaciónª

159

-0-

6.426

Apósitos, (gasas, tela adhesiva, torundas, algodón, etc.)a

2.428

8.923

10.332 Mt.

Soluciones

3.808

4.650

6.778 Lt.

Anestésicos

42

608

2.500

Material quirúrgico

2.166

5.393

789

Equipos rayes X (aparatos, películas)

133

-0-

1.879

Productos biológicos

10

200

50.000 Dos.

Sangre y sus derivados

231

-0-

1.732 Unid

Material médico no clasificado

20.469

26.574

-0

Otros (incluye: mantas, tiendas de campaña, alimentos, ropa, etc.)

13.969

2.789

-0

Equipos do rescato y salvamento para remoción de escombros, grúas y remolques

540

6.421

-0-

TOTAL

51.293

166.929

---

aMaterial de curación
Fuente: Información de la Secretaria de Salud, Departamento del Distrito Federal y Cruz Roja Mexicana.


La ayuda internacional después de un desastre puede ser invalorable cuando hay alguna necesidad específica. El gobierno francés brindó equipo especializado y personal entrenado, que ayudaron en las operaciones de búsqueda y rescate.

5. Perspectivas

La peculiaridad de este desastre, que afectó a una de las ciudades más grandes del mundo, su carácter disperso, su complejidad, las cuantiosas pérdidas en vidas humanas y materiales y los daños, algunos irreparables, al patrimonio cultural del país y de la humanidad dejaron valiosas enseñanzas e inquietudes.

Este suceso desafortunado relevó la necesidad de:

1. Fortalecer los planes del sector salud para atender situaciones de desastre
2. Elaborar planes de vulnerabilidad y contingencia, especialmente para áreas geográficas o geopolíticas de alto riesgo.
3. Elaborar planes hospitalarios a fin de atender desastres internos y externos, y capacitar continuamente al personal de salud en el manejo de este tipo de emergencias.
4. Desarrollar técnicas y metodologías para el rescate de personas atrapadas en edificaciones colapsadas.
5. Promover y fomentar programas de información y educación al público sobre comportamiento en situaciones de calamidad pública, primeros auxilios y participación comunitaria.
6. Promover y fomentar programas de información y capacitación en aspectos de salud con posterioridad a los desastres, para los medios de comunicación.
7. Desarrollar actividades de información y motivación para los países e instituciones donantes sobre la importancia de evitar envíos de elementos no solicitados, y como canalizar la ayuda internacional en forma positiva y eficiente.

La supervivencia de personas en edificios derrumbados

El derrumbe completo es el resultado más grave de un terremoto para los edificios y sus ocupantes. Sin embargo, a pesar de sus consecuencias obvias para la seguridad de la vida, el derrumbe no causa la muerte para todos los ocupantes del edificio. La supervivencia de algunos ocupantes plantea cuestiones importantes de investigación. ¿Por qué algunos ocupantes sobrevivieron mientras que otros perecieron? ¿Desempeñaron una función en la supervivencia factores tales como el lugar en que estaban los ocupantes, sus actos, el tipo y la gravedad de sus lesiones?, ¿los elementos no estructurales y el contenido de los edificios?, ¿cuánto tiempo y cómo estuvieron atrapadas las personas y cuál fue el método de rescate? ¿Qué podemos observar de estos factores para, de este modo, entrenar a personas para situaciones de desastre? ¿O fueron los sobrevivientes simplemente afortunados en las circunstancias? Estas preguntas tienen una relación obvia sobre cómo nos debemos preparar para terremotos futuros.

Después de los terremotos de México de 1985, encuestamos a 18 médicos residentes que sobrevivieron el derrumbe del edificio de las residencias médicas del Hospital General de la Ciudad de México; por otra parte, encuestamos a otros seis residentes que vivían en el edificio de las residencias médicas pero estaban en otras estructuras en el momento del temblor. Al inicio del terremoto, cuatro residentes estaban en el edificio vecino del Hospital de Obstetricia y Ginecología (que también se derrumbó) y dos estaban en un corredor del sótano que conectaba el edificio de residencias médicas con una cafetería Los edificios de las residencias médicas y del hospital se convirtieron en el centro principal de los esfuerzos de búsqueda y rescate que duraron varias semanas El documento siguiente presenta los resultados de este estudio de caso. Si bien un edificio no puede ayudarnos a generalizar acerca de patrones de derrumbe, puede ayudarnos a explorar una situación que ha recibido poca atención sistemática hasta el momento.

Hasta ahora hemos obtenido resultados preliminares sobre la función del lugar y de las acciones de los ocupantes, la gravedad de las lesiones, los elementos no estructurales y el contenido del edificio, el método y momento del rescate. Para derivar estos resultados, empleamos un enfoque de cohorte.

El edificio

El edificio de las residencias médicas era una estructura de hormigón armado de ocho pisos. El edificio tenía una configuración rectangular. Siete de los ocho pisos se. asignaron a espacio domiciliar. Cada piso tenía ocho alcobas, cuatro a cada lado de un corredor doble. Un elevador, una escalera de incendio y una habitación multifuncional estaban ubicados en el centro de cada piso.

Cuatro de los, residentes que entrevistamos estaban, en el momento del temblor, en el edificio del Hospital de Obstetricia y Ginecología, una estructura de hormigón armado de seis pisos que también se derrumbó. Otros dos estaban en un corredor del sótano que conecta el edificio de las residencias médicas con una cafetería.

Los ocupantes

En la mañana del 19 de septiembre de 1985, este edificio alojaba EL 76 médicos residentes. De ellos,

40 sobrevivieron y 36 perecieron como consecuencia de las lesiones relacionadas con el terremoto (44)(45). Los residentes estaban en diferentes años del adiestramiento de residencia de cuatro años. Su edad variaba entre 27 y 32 años. Además, por lo menos otros 10 estudiantes estaban viviendo en el edificio ilegalmente cuando tuvo lugar el temblor.

Enfoque de cohorte

En esta aplicación, el enfoque de cohorte considera un grupo de población que experimentó un terremoto. Intenta documentar la incidencia de lesiones en relación con los diferentes tipos y niveles de exposición. Una prometedora variante de este enfoque se centra en el grado de resistencia de un edificio especifico y en el destino de sus ocupantes (42). El estudio de un edificio específico constituye un enfoque útil para los estudios de exploración, y es especialmente apropiado para las investigaciones de la supervivencia de los ocupantes de un edificio que se derrumbó. Esto es un campo que recibe poca investigación sistemática. En casos en que la mayoría de los ocupantes de un edificio estén disponibles para entrevistas, y en que exista información detallada sobre el daño, esta estrategia permite una definición precisa de problemas con respecto a las personas que van a ser estudiadas y, al mismo tiempo, permite el cálculo de tasas de lesiones atribuidas a elementos y a situaciones específicos.

La desventaja de este enfoque es que la generalización es limitada. Por una parte, los resultados pueden ser afectados por las características singulares de la situación que no se encuentran en otra parte; por otro, es difícil combinar o generalizar otros estudios de casos que emplean diferentes métodos y/o instrumentos de recolección de datos (45).

Métodos específicos

Empleamos un cuestionario semiestructurado y autoadministrado para documentar la experiencia de los residentes durante y después del terremoto del 19 de septiembre. El cuestionario cubrió varios temas, entre ellos las características personales, ubicación de la persona al inicio del terremoto, sus acciones y movimientos (desde el comienzo del temblor hasta su salida del edificio o, si fuera pertinente, las acciones desde el comienzo del atrapamiento hasta el rescate); como también la causa, el tipo y la gravedad de la lesión, el proceso de búsqueda y rescate, la atención médica y las repercusiones a largo plazo de la lesión.

Posteriormente hicimos contacto con 28 de los residentes sobrevivientes, entrevistando a 24 de ellos. De los 40 residentes sobrevivientes, 12 se hablan graduado y no se les pudo ubicar, 24 acordaron ser entrevistados para este estudio (inclusive 6 que no estuvieron en realidad en el edificio al tiempo del derrumbe), y 4 no aceptaron la entrevista, pues hallaron que el recuerdo de su experiencia era demasiado traumático. De las 24 personas entrevistadas, 22 eran hombres y 2 mujeres. La edad de los residentes sobrevivientes varió entre 27 y 32 años. Como no tentamos conocimiento del número exacto de residentes ilegales, o del paradero de los sobrevivientes de este grupo, los excluimos de esta investigación.

El tiempo como factor

Otras investigaciones de las lesiones sufridas en terremotos indican que el momento del acontecimiento del terremoto es un factor clave en la determinación de la exposición de los ocupantes a peligros específicos (42). Por ejemplo, cuando ocurrió el terremoto del 19 de setiembre, por lo menos 32 de los 76 residentes estaban en el edificio de las residencias médicas (que se derrumbó); 11 estaban en el edificio del Hospital de Obstetricia y Ginecología (que también se derrumbó) y 2 estaban en un corredor del sótano (que no sufrió daños) que conecta el edificio de dormitorios con una cafetería. Si el terremoto hubiera ocurrido más tarde en el día, es probable que menos residentes hubieran estado en los dos edificios que se derrumbaron y más habrían estado en otros edificios del Hospital General.

Ubicación de los sobrevivientes dentro del edificio

Los 18 residentes sobrevivientes entrevistados, que estaban en el edificio de las residencias médicas en el momento del terremoto, residían en los pisos cuarto a octavo. Una persona estaba en el cuarto piso, 4 estaban en el quinto, 3 en el sexto, 6 en el séptimo y 4 en el octavo. Los cuatro residentes entrevistados en el Hospital de Obstetricia y Ginecología estaban haciendo rondas en el quinto y sexto pisos.

Les pedimos a los sobrevivientes que señalaran a otros que estaban en el mismo lugar al comienzo del terremoto. Hallamos que por lo menos 8 de los residentes difuntos estaban en el edificio de las residencias médicas y 3 estaban en el edificio del Hospital de Obstetricia y Ginecología.

El terremoto ocurrió a las 7: 17 a.m., momento en que la mayoría de los residentes médicos se estaban preparando para el día. En consecuencia, 17 residentes estaban en sus habitaciones, 1 estaba en el mismo piso de su habitación, 2 estaban en un corredor que conecta a la cafetería yendo a desayunarse y 4 estaban ya trabaj ¿nido, haciendo las rondas en el vecino Hospital de Obstetricia y Ginecología, de seis pisos, que también se derrumbó.

Acciones de los sobrevivientes

De investigaciones anteriores sobre lesiones sabemos que en edificios que no se derrumban los ocupantes frecuentemente pueden realizar varias acciones antes de sufrir alguna lesión. Sin embargo, no se ha documentarlo anteriormente la capacidad de los ocupantes en una estructura que está derrumbándose. Suponemos que si las personas pueden actuar, entonces el adiestramiento posiblemente pueda reducir su posibilidad de lesionarse. Por otro lado, si los ocupantes de un edificio no pueden actuar, entonces el adiestramiento es inútil.

Les pedimos a los entrevistados que enumeraran sus acciones desde el comienzo del temblor hasta que estuvieron seguros fuera del edificio. En esta secuencia de actividades, les pedimos que nos dijeran cuando se derrumbó el edificio, a qué acciones se estaban dedicando y cuál fue la secuencia de dichas acciones. Hallamos que numerosos ocupantes tuvieron el tiempo y la capacidad suficientes para tomar varias medidas antes de que se derrumbara el edificio. Las acciones de los ocupantes se resumirán más adelante.

El hecho que la mayoría de los entrevistados señalaron que los brazas o las piernas quedaron atrapados en el derrumbe refuerza la conclusión de que las actividades que indicaron en realidad ocurrieron antes del derrumbe.

Secuencia de las acciones de los sobrevivientes en las residencias médicas

Los 18 residentes en el edificio de las residencias médicas al comienzo del temblor informaron estar atrapados en algún momento, después del temblor. Ocho de estos residentes dijeron que su primera acción antes de quedar atrapados fue permanecer donde estaban porque pensaron que era lo apropiado. Cinco de estos 8 posteriormente quedaron atrapados sin realizar ninguna otra acción; los otros 3 se dedicaron a varias acciones antes de quedar atrapados; uno consiguió llegar al umbral de una puerta, y otros 2 salieron de sus habitaciones, yendo al corredor.

Otros 3 de los 18 residentes atrapados dijeron que su primera acción fue permanecer donde estaban porque no se podían mover (probablemente por la intensidad del temblor en esos segundos). Dos de estos residentes quedaron atrapados inmediatamente. El tercero logró, unos segundos después, salir del lugar en que estaba, ir al corredor y comenzar a subir por una escalera de incendio antes de quedar atrapado.

Los otros 7 residentes atrapados pudieron salir de sus habitaciones y dirigirse al corredor o pararse en el umbral de una puerta.

Secuencia de las acciones de los sobrevivientes en el corredor subterráneo

Los dos residentes que estaban en el corredor subterráneo pudieron salir del edificio antes de que se derrumbara. Uno de estos residentes posteriormente administró servicios médicos a sus compañeros.

Secuencia de las acciones de los sobrevivientes en el hospital de obstetricia y ginecología

Cuando el temblor comenzó, dos de los 4 residentes del edificio del hospital permanecieron donde estaban porque pensaron que era lo apropiado. Uno de estos finalmente se dirigió a un umbral. Los otros dos inmediatamente se dirigieron a un umbral donde quedaron atrapados.

(introductory text...)

De los 24 residentes médicos sobrevivientes encuestados, 22 sufrieron una lesión o un problema médico relacionado con el terremoto. Sólo 2 entrevistados no tuvieron ninguna lesión y éstos habían estado ubicados en un corredor fuera del edificio. Dieciocho residentes sufrieron lesiones múltiples. El cuadro 27 contiene una lista de las lesiones específicas sufridas por cada uno de los entrevistados Dieciséis de los 22 necesitaron tratamiento adicional, y 13 de ellos necesitaron ser internados. Por otra parte, 11 entrevistados señalaron que las lesiones específicas producidas por el terremoto los dejaron incapacitados.

La función de elementos estructurales y no estructurales y del contenido de los edificios en la preservación de la vida

Cuando se derrumban edificios de hormigón armado, los elementos estructurales, no estructurales y el contenido de los edificios a menudo forman espacios, entre ellos, en los cuales los ocupantes pueden sobrevivir (46). Teniendo esta posibilidad en cuenta, les preguntamos a nuestros 24 sobrevivientes si los elementos, muebles o equipo del edificio impidieron un derrumbe total en el área en que estaban.

Los resultados indicaron que los elementos y el contenido del edificio desempeñaron claramente una función en la seguridad. Diez de los 22 residentes (excluyendo los dos que estuvieron fuera de peligro) informaron dicho efecto. Ocho de los 18 residentes que respondieron que estaban ubicados en el edificio de dormitorios y 2 de los 4 en el edificio del Hospital de Obstetricia y Ginecología informaron que los elementos o el contenido desempeñaron una función en la supervivencia. El cuadro 28 presenta un desglose adicional de respuestas.

Cuadro 27. Lesiones especificas por caso según topografía y severidad

Caso

Edad

Sexo

Lesión

Topografía

Severidad

1.

28

M

laceraciones

columna y hombros

leve




contusiones

todo el cuerpo

leve

2.

29

M

contusión

columna, región lumbar

mod/grave

3.

28

M

raspaduras

todo el cuerpo

moderado

4.

29

M

laceración

frente

moderado




fractura

fémur izquierdo

grave




contusiones

brazo y antebrazo

moderado




abiertas






compresión

tórax

moderado

5.

32

M

fractura

tibia derecha

grave

6.

32

M

aplastamiento

tobillo izquierdo

moderado




hemoragia

región del codo izquierdo

moderado




contusión

cadera derecha

grave

7.

30

M

fractura

brazo

grave




fractura

fémur izquierdo

grave

8.

28

M

fractura

fémur izquierdo

grave

9.

27

M

córnea

ojo izquierdo

leve




lacerada






ruptura

pantorilla izquierda

moderado




tendones

pie derecho

leve




cortados



10.

27

M

fractura

costilla derecha

moderada




aplastamiento


moderado




superficial






cortaduras


leve




multiples



11.

29

M

laceración

cuero cabelludo

leve




laceración

mano y antebrazo

grave




fractura

mano y antebrazo

grave

12.

31

M

fractura

ambos tobillos

grave

13.

29

M

fractura

pelvis

grave




laceración

lado derecho

leve

14.

28

M

fractura

fémur derecho

grave




fractura

cadera

grave




fractura

pierna derecha

grave

15.

28

M

torcedura

tobillo derecho

moderado




cortaduras

todo el cuerpo

leve/mod




y heridas



16.

27

M

fractura

espalda

moderado




contusión


moderado




fractura


grave

17.

26

F

fractura

rodilla derecha

moderado




herida y

nervio de la tibia

grave




compresión






magulladura

rodilla derecha

grave

18.

26

F

fractura multiple expuesta

pie o pierna izquierdo

grave




dislocadura

pie o pierna izquierdo

moderado

19.

28

M

torcedura

torso

moderado

20.

28

M

laceraciones

del frente y de la espalda

leve

21.

30

M

compresión

pelvis

moderado

22.

27

M

fractura

fémur izquierdo

grave




fractura

humero izquierdo

grave




raspaduras y

todo el cuerpo

leve




magulladuras



Cuadro 28. La función de los elementos estructurales y no estructurales y el contenido de los edificios


Dormitorio

Hospital



Ginecología a


N = 18

N = 4


no


no se sabe

no


no se sabe

a) estructural


4 14

0

0

4


b). no estructural

1

17

0

1

3

0

c). contenido

2

16

0

1

3

0

d). no se sabe

1

0

1

0

0

0

Duración del atrapamiento

Todos los residentes entrevistados con excepción de los 2 en corredores del sótano (22 de los 24 entrevistados quedaron atrapados. Los sobrevivientes fueron en su mayoría rescatados rápidamente. La duración del atrapamiento varió de 20 minutos a 72 horas, quedando 18 de los 22 atrapados por menos de cinco horas y 21 atrapados por menos de 24 horas. Un desglose del tiempo de atrapamiento se presenta en el figura 12.

Acciones de los ocupantes después de quedar atrapados

Si los ocupantes atrapados fueron capaces de tomar medidas después de un derrumbe, probablemente pudieran ayudarse a si mismos. En consecuencia, preguntamos a los entrevistados 1) si intentaron liberarse a si mismos, y 2) si sus intentos fueron exitosos.


Figura 12. Duración del atrapamiento

Sólo 7 de los 18 residentes atrapados en el dormitorio intentaron liberarse y sólo uno tuvo éxito. El que tuvo éxito tenía el pie derecho doblado y atrapado. Pudo liberar el pie, sacar escombros de su camino y llegar a la salida.

Por lo menos 3 de los 6 restantes que trataron infructuosamente de autoliberarse tenían un miembro atrapado. Uno no podía liberar las piernas; otro no podía liberarse completamente, aunque al final pudo liberar la mano derecha; un tercero casi se había escapado del edificio pero el derrumbe le cogió el pie, dejando su cuerpo colgando afuera de la estructura derrumbada. Otros tres informaron que no pudieron moverse por si mismos. Estos datos sugieren que en ciertos tipos de derrumbe, las lesiones o los obstáculos del edificio hacen que sea casi imposible ayudarse a si mismo.

(introductory text...)

Hicimos una serie de preguntas generales acerca del atrapamiento. Una pregunta ayudó a caracterizar el ambiente físico que rodeaba a la persona atrapada. Obtuvimos los resultados siguientes: en ocho casos, los entrevistados señalaron que parte de su cuerpo quedó atrapado por escombros que caían, dejándolos con poco espacio para moverse. Esta manera de atrapamiento (una función del patrón de derrumbe) determinó si intentaron liberarse y si lo lograron. Un segundo factor importante fue el tipo y la gravedad de una lesión.

¿Quiénes fueron los rescatadores?

El saber quién probablemente rescatará a víctimas atrapadas después de un terremoto es importante para el adiestramiento y la planificación de preparación efectiva. Veintidós de nuestros 24 entrevistados quedaron atrapados. De éstos, sólo uno pudo liberarse. El cuadro 29 proporciona un desglose de quienes en realidad realizaron los rescates.

Cuadro 29. Grupos de rescate por tipo de edificio

Rescatadores

Dormitorio

Obstétrica Ginecología

Total

Compañeros residentes

12

1

3

Compañeros residentes y otro personal del hospital

2

1

3

Compañeros residentes y personal de búsqueda y un taxista

2

0

2

Compañeros residentes y un taxista

0

1

1

Personal de búsqueda y rescate

0

1

1

Policía

1

0

0

Trece residentes fueran rescatados por compañeros residentes. Tres residentes informaron ser liberados mediante una combinación de compañeros residentes y otros trabajadores del hospital. sólo dos de los residentes atrapados fueron liberados por equipos de búsqueda y rescate.

Técnicas de rescate

También les preguntamos a los residentes qué métodos se emplearon para encontrarlos, inclusive cómo sabían que los rescatadores estaban cerca. En 17 de 21 casos, el método empleado era voces humanas, llamando tanto los rescatadores como los atrapados. Otros métodos indicados fueron dar golpes y hacer ruido con objetos como una barra de hierro. Nadie indicó una tecnología compleja como método de contacto. Las voces fueron probablemente el método predominante porque los colegas realizaron la mayoría de los rescates antes de comenzar las operaciones organizadas de búsqueda y rescate y el uso de equipo complejo en estos sitios de derrumbe.

Temores comunes de los atrapados

También preguntamos a las víctimas si, mientras estaban atrapadas, alguno de los varios factores enumerados constituyó una grave amenaza a su supervivencia. Los resultados aparecen en el cuadro 30. La mayoría de los residentes atrapados señalaron que la amenaza principal era la remoción de escombros. Los atrapados oían las operaciones de rescate que tenían lugar y tenían miedo de que quedarían aplastados al remover los escombros.

Discusión

La lista de lesiones (cuadro 27) no nos permite determinar el efecto de una lesión grave sobre la supervivencia. La mayoría de los sobrevivientes lesionados no estaban en peligro de perder su vida como consecuencia de la lesión. Además, todos menos uno fueron rescatados en el lapso de cinco horas. Sin embargo, la lesión contribuyó claramente al atrapamiento. Por otra parte, la lista de lesiones proporciona un inventario de los tipos de lesiones que los primeros que respondan pueden prever, de modo que estén entrenados en su tratamiento. También sugiere la necesidad de evaluar cuidadosamente las técnicas de rescate.

Cuadro 30. Temores de las personas atrapadas

Remoción de escombros (temor de ser aplastado)

15

Gravedad de las heridas

7

Falta de oxígeno

6

Falta de líquidos

3

Falta de alimentos

2

Otro (presión sobre el abdomen)

1

Gas

0

Fuego

0

Los resultados indicaron que los elementos y el contenido de los edificios desempeñaron claramente una función en la seguridad de la vida. Los datos tienen consecuencias claras para el adiestramiento. Se les puede enseñar a los ocupantes de un edificio a que identifiquen posibles refugios y peligros en los edificios que ocupan.

El resultado también apoya nuestro argumento que los ocupantes pueden actuar. Estos resultados tienen consecuencias importantes para el adiestramiento. Sin embargo, no aclaran cuáles son las acciones especificas que ayudaron. Necesitamos más investigación para lograr resultados de los cuales se pueda obtener dicha información.

Finalmente, estos datos sobre atrapamiento y rescate apoyen el criterio que los equipos de búsqueda y rescate proporcionan poca ayuda en salvar vidas. Para cuando los equipos llegan, especialmente los equipos extranjeros, y han decidido sobre métodos, la mayoría de los sobrevivientes han sido rescatados. La duración relativamente corta del atrapamiento y la frecuencia del rescate por parte de otros residentes o personal del hospital subrayan la importancia de recursos y adiestramiento locales.

Debido a que los compañeros en el complejo médico de 50 edificios realizaron la mayoría de los rescates sólo dos entrevistados fueron rescatados exclusivamente por equipos de búsqueda y rescate), el adiestramiento se debe centrar en los compañeros de trabajo para actividades esenciales de rescate. Este adiestramiento parece esencial para la supervivencia de los compañeros de trabajo, ya que la mayoría de los residentes del edificio derrumbado quedaron atrapados o murieron. Las maneras en que las personas quedan atrapadas son importantes para la posible necesidad de adiestramiento de compañeros de trabajo.

El periodo de atrapamiento es crucial para la supervivencia, especialmente para los que están lesionados. Se considera generalmente que 24 horas es el tiempo definitivo para la supervivencia de grandes números de víctimas atrapadas. Debido a que la mayoría de los residentes fueron rescatados rápidamente, nuestros datos no ayudan a responder actualmente a una pregunta clave: ¿Cuándo empezaron a morir las personas que perecieran? En consecuencia no podemos confirmar o refutar el tiempo de 24 horas como definitivo para la supervivencia.

Los rescates rápidos también cuestionan la función potencial de los equipos extranjeros de rescate. Sabemos que los especialistas extranjeros en búsqueda y rescate en efecto si rescatan a las personas. Ya que 18 de nuestros 24 entrevistados quedaron atrapados menos de 5 horas y todos menos uno quedaron atrapados menos de 24 horas, un equipo de rescate que llega 24 horas despúes de un derrumbe no va a ser efectivo. En consecuencia, los equipos extranjeros (dependiendo del país) pueden ser más importantes para evaluar equipo y tecnología que recursos humanos.

Autores

Michael E. Durkin. Michael E. Durkin y Asociados, Profesor Investigador Asociado, Facultad de Arquitectura, Universidad de California.

Anne Coulson. Epidemióloga de Investigaciones, Facultad de Salud Pública, Universidad de California en Los Angeles.

Martha Hijar Medina. Directora de Investigaciones, Departamento del Distrito Federal, Ciudad de México.

Jess Kraus. Profesor de Epidemiología, Facultad de Salud Pública, Universidad de California en Los Angeles.

Hitomi Ohashi. Investigador Asociado, Departamento de Ingeniería Arquitectónica, Universidad de Hokkaido, Sapporo, Japón.

Dr. Roberto Castañón Romo. Departamento del Distrito Federal.

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