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close this bookDIRDN - Informa - Número 08, 1995 (DIRDN)
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Contribuciones

LA SEGUNDA MITAD DE LA DÉCADA: EL CAMBIO DE LA REGIÓN

* Bárbara E. Carby. Universidad de Indias del Occidente Mona, Jamaica

A la luz de las acertadas recomendaciones que salieron de la Conferencia Mundial sobre Reducción de Desastres, realizada en Yokohama, resulta amargo que, a pesar de la declaración de una Década Internacional por parte de las Naciones Unidas, la Mitigación de Desastres no es más atractiva ahora que en 1990.

Los preparativos del Caribe están en un razonable buen nivel, y los gobiernos han indicado su disposición para apoyarlos por compromiso continuo a CDERA (Agencia de Respuesta a Desastres y Emergencias del Caribe). Hemos fallado singularmente, sin embargo, en nuestros esfuerzos por convencer a los gobiernos y a la población de la región de que tanto la mitigación como la reducción de la vulnerabilidad son igualmente importantes. Somos nosotros quienes debemos tratar de conseguir los recursos necesarios para este propósito, no solo en el exterior, sino también a nivel nacional. La segunda mitad de la década nos da la oportunidad de hacer un máximo esfuerzo para lograr que la mitigación de desastres sea aceptada en amplia escala en la Región. Esto permitirá construir la plataforma de lanzamiento perfecta para cambiar el enfoque en la reducción de desastres, tan pronto como entremos al próximo siglo. Discutiré brevemente aquí algunas de las áreas en las cuales el trabajo necesita realizarse.

Aplicación de conocimiento científico para la Reducción de Riesgo

Nuestra habilidad para reducir la vulnerabilidad de la población y del sistema depende del conocimiento de los peligros que podemos enfrentar. Varios niveles de mapas de amenazas han sido hechos en el Caribe, pero la información que contiene no es contemplada dentro de los planes de desarrollo o de desastres. Por eso, continuamos aprobando desarrollos en áreas de deslizamientos, continuamos permitiendo asentamientos marginales, y no imponemos seria ni consistentemente nuestros códigos de construcción.

Esta carencia de apreciación de los datos científicos también prima a- la hora de financiar las agencias encargadas de investigar y monitorear los peligros. Esto frecuentemente resulta en que las bases de datos para proyección o evaluación exacta de riesgos sean pobres o inexistentes. Por ejemplo, nuestro proyecto sismológico permanece en un estado obsoleto, a pesar del hecho de que muchas de las islas del Caribe encaran una amenaza sísmica, ya sea de fuerzas tectónicas o volcánicas. Los mapeos de riesgo para inundaciones o deslizamientos, dos de los más frecuentes riesgos del Caribe, continúan sin ser realizados en la escala requerida.

Cooperación Técnica Horizontal

Debemos impulsar una mayor cooperación horizontal entre los países del Caribe y los de América Latina, a pesar de lo que es considerado por muchos como la barrera del lenguaje. Muchos países latinoamericanos poseen excelentes programas de mitigación, los cuales pueden ser adaptados a los del Caribe, y algunos países del Caribe tienen buenos programas de mapeo de riesgos, los cuales podrían ejecutarse en otras islas.

Disminución del Acceso a Reaseguramiento

En el Caribe debemos decidir cómo manejar el problema de las alzas de las primas de los seguros y la creciente incapacidad de las personas para asegurar sus propiedades. Sin el cojín de los seguros, más fondos públicos tendrán que ser desviados para la asistencia de las víctimas de los desastres. Frecuentemente, las reservas de capital de los países no son aseguradas por los Gobiernos. Esto significa que si un desastre mayor ocurre, el país está retrasándose por años, quizás por décadas, porque fondos reservados para proyectos de desarrollo son redistribuidos para la reconstrucción.

En la medida en que se vuelva más difícil tener un seguro, se hace más importante imponer adecuados códigos de construcción, e incorporar las medidas de mitigación a la etapa de planificación.

Expansión continua de Centros Urbanos

Nuestros centros urbanos continúan creciendo. Aunque el Caribe no tiene todavía megaciudades, nuestra expansión de centros urbanos presenta problemas similares. Áreas de terreno limitadas, complejos y frágiles ecosistemas, inadecuados sistemas de depósito de desechos, ocupación de áreas de alto riesgo, todo presenta problemas que aumenta la vulnerabilidad. Los argumentos han estado avanzando en el sentido de que la tasa de crecimiento es importante, no solamente el tamaño absoluto de las ciudades. Sin embargo, en situaciones en las que los sistemas no pueden manejar los niveles de población actual, cualquier tasa de crecimiento es problemática. Reciclar los desechos para reducir derrumbes, conservar el agua pura y el mantenimiento de los sistemas de salud pública son de gran importancia para la reducción de la vulnerabilidad de nuestras poblaciones.

El rol de los Gobiernos

Las estructuras actuales no alientan un enfoque integral para la reducción de desastres, ya que los aspectos de esa función son responsabilidad de diferentes departamentos u oficinas del Gobierno y el planeamiento intersectorial es limitado.

En el presente hay un incremento del dinero gastado por las agencias internacionales de ayuda humanitaria en áreas de conflictos y guerra. Por esta razón, se destina menos dinero para la mitigación de riesgos naturales o tecnológicos. Si esta situación continúa, los gobiernos deberán asumir la responsabilidad por la mitigación de desastres, por asegurar su integración en el desarrollo nacional. Aspectos tales como política y estructuras legislativas, estructuración adecuada de instituciones nacionales para facilitar la colaboración intersectorial y la participación comunal en la planificación, tienen que ser emprendidos consistentemente por los Gobiernos. Es una responsabilidad de los Gobiernos desarrollar y promover una cultura de mitigación y reducción de la vulnerabilidad en nuestros países.

Nuestra región posee los recursos humanos necesarios y las habilidades para pasar en el corto plazo de la fase de preparación y respuesta de desastres a la fase de largo plazo reducción/ mitigación de vulnerabilidad. El reto que enfrentamos ahora es acaparar la necesaria voluntad política y popular para lograr el cambio. Finalmente, el éxito de la década será medido, no por el nivel de financiamiento disponible para programas intensivos de grandes capitales, sino por nuestro éxito en hacer este cambio conceptual.

Más información:
Dra. Barbara Carby, Office of the Principle, The University of the West Indies, Mona Campas, Mona, Kingston 7, Jamaica. Tel: ((I 809) 92716619

* La Dra. Carby es también miembro del Comité Científico Técnico del DIRDN.