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close this book16. ¿Hay argumentos para la privatización de la salud reproductiva? Evidencia parchada y buenos deseos
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View the documentIntroducción
View the documentOrganización privada lucrativa y privada no lucrativa
Open this folder and view contentsUna participación considerable y creciente en el mercado
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Organización privada lucrativa y privada no lucrativa

No fue sino hasta los años 90 cuando resultó posible abordar estos problemas en otros términos que no fuesen de pacotilla o al nivel de afirmaciones ideológicas estatistas. Sin embargo, no hay tal cosa como una dicotomía pura entre el sector público y el privado. Un primer paso que ha sido de ayuda fue el marco mixto público/privado de principios de los años 90 (cuadro 1), que distinguía entre la función de prestación de un servicio y la de financiamiento del mismo.

Cuadro 1. El marco de los años 1990 para analizar la mezcla público-privado.



FINANCIAMIENTO



Público

Privado

PROVISIÓN

Pública

ej: Sistemas nacionales clásicos de atención a la salud “gratuita”

ej: Sistemas de recuperación de costos en instalaciones públicas; camas privadas en hospitales públicos


Privada

ej: Arreglos contractuales; hospitales distritales designados

ej: Atención a la salud privada, con cuota por servicio y seguro de salud privado

Una mayor distinción tiene que ver con la misión de las organizaciones no-gubernamentales que prestan atención médica (Giusti et al. 1997). Algunas tienen una rectoría administrativa y/o identidad institucional que da lugar a una perspectiva social: no-discriminación, orientación hacia la población, adopción de los lineamientos de políticas gubernamentales, metas no lucrativas, y vocación social (recuadro 1). Strictu sensu, este es el tipo de organización a la que uno se refiere como ONG. Otras tienen al lucro como razón de ser, más que una agenda de servicio público. Éstas son a las que uno se refiere como sector privado, strictu sensu.

La distinción no siempre tiene una división clara (Van Lerberghe et al. 1997) y es a menudo un asunto de criterio. Por ejemplo, en Dar Es Salaam, Tanzania, varias ONG que prestan servicios de salud reproductiva pertenecen a empresas privadas cuya afiliación con grupos religiosos les permite registrarse como voluntarias y beneficiarse de ciertas concesiones fiscales favorables. Para todo propósito, éstas funcionan como organizaciones lucrativas, a pesar de su estatus de ONG (Kanji et al. 1995).

La borrosa distinción entre lucrativo y no lucrativo se complica por los distintos “trajes” con los que se presentan los proveedores individuales. Las organizaciones privadas y no-gubernamentales incluyen a un gran número de funcionarios gubernamentales (en servicio o fuera de él). Esto da lugar a que, de manera formal o informal, se compartan recursos humanos (Asiimwe et al. 1997, Ferrinho et al. 1998, Backström et al. 1997, Roenen et al. 1997, Damasceno et al. 2000, Mcpake et al. 2000), farmacéuticos (Asiimwe et al. 1997) y otros recursos entre los distintos “sectores” de prestación de atención atención a la salud, incluyendo, a veces, la atención “tradicional” (Adam et al. 1997, Backström et al. 1997). Ya sea regulada y controlada o sin reconocimiento oficial ni sujeción a normas, la privatización pasiva ha cambiado durante las últimas décadas la imagen de la prestación de atención a la salud.

Aun cuando resulte difícil establecerla, esta distinción tiene tales consecuencias sobre la prestación de servicios que resulta necesario aclarar muy bien de lo que se habla. En este artículo usamos la terminología de organizaciones privadas-lucrativas (PL) y privadas-no lucrativas (PNL) para distinguir entre aquellas organizaciones para las que el lucro es la razón de ser dominante y aquellas que colocan el énfasis en la prestación de un servicio al público. Las PL corresponden, por lo tanto, al sector privado empresarial stricto sensu, mientras que las PNL corresponden a las que suelen llamarse ONG, y estas últimas pueden incluir instituciones de planificación familiar, asociaciones médicas, universidades e instituciones de investigación, grupos solidarios, religiosos, grupos de asistencia social locales o internacionales, sindicatos, asociaciones profesionales y la proliferación de organizaciones en comunidades más bien pequeñas.