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close this book05. El papel de los Asistentes Tradicionales del Parto en la reducción de la mortalidad materna
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View the documentResumen
View the documentIntroducción
View the documentRazones para la capacitación de ATP
View the documentEl papel de los Asistentes Tradicionales de Parto
View the documentCapacitación de los ATP
View the documentEvaluación de los programas de formación de ATP
View the documentConsideraciones teóricas en la medición del resultado de la capacitación de ATP
View the documentEvidencia de la reducción de la mortalidad materna como consecuencia de programas de capacitación de ATP
View the documentBeneficios adicionales en la salud derivados de los programas de capacitación de ATP
View the documentEl papel de los ATP en la referencia de pacientes a centros de atención obstétrica esencial
View the documentLos costos de la capacitación de los ATP
View the documentEl debate continúa
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Evaluación de los programas de formación de ATP

La evaluación de la formación de ATP podría llevarse a cabo en varias etapas del proceso de implantación. Entre los posibles elementos de evaluación se incluyen: insumos ( e.g. , gasto, asistencia técnica, gestión del programa); productos o resultados ( e.g ., número de personas capacitadas, cambios de comportamiento, porcentaje de partos con ATP capacitados, porcentaje y naturaleza de los casos referidos); y consecuencias (por ejemplo, morbilidad y mortalidad maternas o mortalidad perinatal). Nuestra opinión es que una de las razones del debate permanente sobre la formación de ATP es la forma azarosa en que se han evaluado los programas. A pesar del elevado gasto que han representado los programas, el número de evaluaciones sólidas desde un punto de vista metodológico es sorprendentemente bajo, incluso cuando se trata de los resultados de los programas. Entre los numerosos estudios documentados existentes en la literatura, son extremadamente frecuentes los problemas con el tamaño de la muestra, el diseño del estudio, los grupos de control o comparación y el análisis estadístico. La impresión general es que muchas de estas evaluaciones no fueron planeadas como parte del proceso del programa, sino que se iniciaron con posterioridad a éste. Ni siquiera la evaluación del proceso de formación de ATP ha sido tan frecuente o tan rigurosa como cabría esperar. Los estudios realizados presentan un panorama variado. Varios de éstos indican que los ATP practican lo que han aprendido en su trabajo subsecuente con la comunidad (Lartson et al . 1987, Akpala 1994). Sin embargo, la adopción de mejores prácticas no es universal (Bemara et al. 1990) y la confianza adicional adquirida con la experiencia de la capacitación podría provocar una mayor incidencia de procedimientos peligrosos y, en ocasiones, de retrasos en las referencias (Eades et al . 1993). Asimismo, existe evidencia de que la capacitación no modifica sustancialmente el sistema de creencias de los ATP y de que, por tanto, tendrá una escasa repercusión en las prácticas que se encuentran arraigadas en dichas creencias (Goodburn et al. 1995).

La capacitación de ATP en forma de un paquete de intervenciones rara vez se ha sometido a algún tipo de evaluación rigurosa respecto de los resultados (Smith 1996). Los estudios de costo-efectividad, que deberían analizar las repercusiones en relación con los limitados recursos y las prioridades en conflicto, son incluso aún más raros. Muchos autores suponen claramente que el valor de la formación de ATP es evidente (Semali 1992, Amin & Khan 1989, Islam et al . 1984, Bayoumi 1976, Mathur et al . 1983).