
| 05. El papel de los Asistentes Tradicionales del Parto en la reducción de la mortalidad materna |
El objetivo declarado de la formación de los ATP consiste en contribuir a la reducción de la mortalidad y la morbilidad maternas e infantiles mediante la mejora de las prácticas del parto y la puericultura del siguiente modo: a) mejorando las destrezas, los conocimientos y la valía de los ATPs; b) incrementando el número de partos asistidos por ATP capacitados; y c) mejorando los vínculos entre los servicios de salud modernos y la comunidad a través de los ATP (Cabral et al. 1992). La formación esencial suele centrarse en enseñar a los ATP a asistir partos con una mayor higiene y seguridad, desalentando las prácticas perjudiciales, reconociendo las señales de peligro y refiriendo a mujeres que presenten complicaciones a centros que cuenten con atención obstétrica esencial. Usualmente, se incluye la educación en materia de salud para mujeres embarazadas, así como la asistencia prenatal y puerperal. En algunos programas, la formación de ATP ha adquirido un carácter mucho más amplio e incluye la intervención en la salud infantil, el fomento de la salud y la planificación familiar. Incluso se ha sugerido que proporcionar a los ATP una formación en antropometría podría ayudar a identificar y mejorar el tratamiento de mujeres embarazadas con desnutrición (Krasovek & Anderson 1991). Los programas de formación suelen consistir en un breve curso básico (unos 5 días), seguido de reuniones regulares con personal de salud convencional para llevar a cabo labores de supervisión y formación continua. Es posible que a los ATP se les pida que mantengan registros sencillos con el propósito de permitir que el sistema salud efectúe un seguimiento de sus actividades.
Las ONG que trabajan en el ámbito comunitario en países pobres a menudo incluyen la formación de ATP entre sus actividades. Varios gobiernos, por ejemplo el de Bangladesh, también han adoptado este enfoque, respaldados por un financiamiento masivo de agencias externas. Muchos organismos internacionales, incluyendo la OMS, UNICEF y UNFPA, también han apoyado la formación de ATP. Sin embargo, en los últimos años, el valor de la formación de ATP se ha cuestionado cada vez más (Maine 1993), si bien aún hay numerosos grupos que conservan su entusiasmo (Greene 1995). Con frecuencia los defensores y detractores de la formación de ATP parecen tener pocos puntos en común.