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close this book13. ¿Cuál es el costo de la atención a la salud materna y cómo puede financiarse?
close this folderTendencias en el gasto nacional e internacional en servicios de salud materna
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Dificultades para la obtención de datos

Los datos sobre el costo de proveer una mejor atención a la salud materna en relación con el presupuesto disponible son importantes ya que estas cifras financieras pueden ayudar a cerrar la brecha entre lo que se necesita y lo que hay disponible. Una evaluación de los costos y los recursos puede ayudar también a establecer prioridades.

El análisis de datos que sirvan para rastrear los flujos de caja y los gastos que los gobiernos y las agencias financiadoras en la comunidad internacional destinan específicamente a la salud materna permitirá examinar las tendencias de estos gastos en relación con el gasto en salud global. Esta sección toma información de diversos estudios (Howard 1990, Potts, Walsh, McAninch et al. 1999, Zeitlin, Govindaraj & Chen, 1994), sitios Web de agencias internacionales de financiamiento y los datos de las Cuentas Nacionales de Salud en Egipto y Sri Lanka (Rannan-Eliya, Berman, Eltigani et al . 2000).

En primer término es necesario señalar las dificultades asociadas con el rastreo de los flujos de caja hacia un componente específico de la atención a la salud, a saber, la salud materna. El primer escollo es de definición, ya que no existen definiciones universalmente acordadas sobre qué actividades deben incluirse bajo este encabezado. Las clínicas y centros de salud gubernamentales suelen servir para múltiples propósitos, y es difícil aislar los costos de un solo tipo de servicio ( e.g .: atención a la salud materna). Asimismo, los datos financieros pueden registrarse como parte de toda una variedad de categorías: e.g., costos de personal, capital, etc., sin que se asignen a actividades específicas tales como la SMI/PF. Las cifras pueden encontrarse agregadas y ofrecer estimaciones de un paquete de salud materno-infantil combinado con programas de planificación familiar, o tan solo de salud materno-infantil, y la forma para desagregar aún más estas cifras puede no ser tan obvia 13. Los datos sobre el gasto del sector privado nacional son todavía más difíciles de obtenerse. Más aún, un estudio (Howard 1990) encontró que mientras que era posible obtener datos sobre el financiamiento internacional de los servicios de población, la información sobre el financiamiento interno era más difícil de identificar y ésta no era necesariamente comparable en el nivel internacional. Con frecuencia, no hay disponibilidad de cifras oficiales después de 1996, y antes de 1993 éstas son incompletas y de calidad dudosa (Potts, Walsh, McAninch et al . 1999).

Proyecciones generales

De acuerdo con las proyecciones de la CIPD, los costos de la salud reproductiva en los países en desarrollo ascendieron a un total de 17,000 millones de $EUA en 2000 y totalizarán 21,700 millones de $EUA en 2015. Se espera que los países en desarrollo absorban aproximadamente las 2/3 partes de los costos, y las agencias internacionales de financiamiento, una tercera parte (ver cuadro 11).

Tendencias pasadas en los recursos externos

En lo que se refiere a la asistencia multilateral y bilateral, los datos suelen agruparse por región o por país, dado que los datos sobre sectores específicos tienen un menor interés operacional. Sin embargo, un estudio (Rannan-Eliya, Berman, Eltigani et al. 2000) desagregó los flujos de ayuda bilateral y multilateral por tipo de actividad para el año de 1990. Aproximadamente 44.5% de toda la asistencia externa se gastó en hospitales y servicios de salud; del resto, 18.8% se destinó a problemas de salud específicos, 9.4%, a programas de nutrición, 7.6%, a programas de salud materno-infantil, y 19.6%, a actividades de población.

También resulta interesante considerar las tendencias en el curso del tiempo. Un estudio realizado por el Banco Mundial en 1990 estimó los flujos de ayuda para el Programa para una Maternidad Segura antes y después de la conferencia de 1987 (Howard 1990). En el caso de las principales fuentes bilaterales, incluyendo la Comunidad Europea, la tendencia neta de 1986 a 1988 mostró un incremento gradual para el gasto en salud total. Los proyectos que tienen un efecto directo o indirecto en la salud materna representan cerca del 12% de todo el financiamiento bilateral, incluyendo la planificación familiar, la atención primaria a la salud, la nutrición, la capacitación y el control de enfermedades. Esto se ilustra en el cuadro 12. La asistencia al sector salud, luego de un estancamiento en términos reales durante la primera mitad de la década de los 80, ha ido incrementando a partir de 1986 a través de canales tanto bilaterales como multilaterales. En la década de los años 80, las instituciones multilaterales, particularmente UNICEF y el Banco Mundial, desempeñaron un importante papel en el financiamiento de la asistencia al sector salud.

Es necesario contar con análisis actualizados de las tendencias en el financiamiento para poder ilustrar el desarrollo de la asistencia externa en la última década14. En ausencia de datos disponibles actualmente, las tendencias en la asistencia de USAID para el sector salud pueden servir como guía (cuadro 13). Entre 1990 y 1995, el apoyo de la agencia para salud materna y nutrición fluctuó entre aproximadamente 30 millones de $EUA y 70 millones de $EUA, pero volvió a 30 millones de $EUA en 1995, lo que demostró una falta de compromiso serio para incrementar los recursos destinados a servicios básicos de salud reproductiva (Potts, Walsh, McAninch et al . 1999).

Recursos nacionales

Tal como lo expresó un autor (Howard 1990), existen dificultades generales para monitorear los gastos del sector salud en muchos países; sólo 20 países en desarrollo proporcionaron información al sistema de cuentas nacionales de las Naciones Unidas en 1990. Más aún, muy pocos gobiernos desarrollan una contabilidad funcional que permita la atribución de los recursos que entran a actividades específicas.

El cuadro 14 muestra la limitada evidencia disponible. En ninguno de los países es posible identificar las tendencias en el gasto a lo largo del tiempo. En el caso de Sri Lanka se cuenta con dos observaciones para 1982 y 1997, lo que parece sugerir que hubo una reducción en el gasto en salud materna como proporción del gasto total en salud (de 13% a entre 4 y 12%). Sin embargo, las metodologías de costeo utilizadas y las definiciones no son consistentes entre los estudios. La estimación más reciente derivó de los datos de las Cuentas Nacionales de Salud15 (Rannan-Eliya, Berman, Eltigani et al . 2000). Dependiendo de la definición seleccionada de salud materna (una definición estrecha que incluya sólo la atención prenatal y post-natal, o una definición más amplia que incluya el manejo de ETS, los servicios de planificación familiar y una proporción considerable de atención hospitalaria), la cifra varía de 1 a 12%. A menos que podamos estar seguros de que la definición de salud materna y el método de cálculo son consistentes en el curso del tiempo entre los diferentes estudios, cualquier comparación será potencialmente engañosa. La elevada estimación de 19% en el caso de Bangladesh se basa en los gastos para la salud materno-infantil y la planificación familiar. La estimación para la India incluye la salud materno-infantil y la de Uganda, la atención a los recién nacidos. Parece ser que, en conjunto, la proporción del gasto en salud reproductiva se encuentra entre el 12 y el 19%, la salud materno-infantil, entre 7 y 11%, y la salud materna, en cerca de 4%. Los estudios en Belice, Jamaica, Corea, Malawi y Omán muestran que el uso principal de los hospitales públicos se concentró en causas maternas, mismas que representaron entre el 23 y el 43% de todos los ingresos hospitalarios, pero sólo el 11% del gasto hospitalario (Barnum & Kutzin 1993). Esto sugiere que en los hospitales, las intervenciones de salud materna no reciben una proporción adecuada de fondos en función del número de ingresos hospitalarios.