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close this bookCiudades en Peligro - Ciudades más Seguras... antes de un Desastre (IDNDR-DIRDN, 1996)
close this folderParte I: Los desastres en las ciudades
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View the documentUn vistazo a los peligros naturales y a sus incidencias urbanas
View the documentUna rápida urbanización aumenta el riesgo de desastres
View the document¿Qué es lo que hace a las ciudades vulnerables?
View the documentLos más pobres son los más vulnerables
View the documentDesastres naturales/tecnológicos: algunos planes para afrontar la creciente amenaza
View the documentCómo afectan los desastres a los centros urbanos

Los más pobres son los más vulnerables

Los desastres urbanos resultan muy selectivos por lo que se refiere a las personas afectadas, siendo los más pobres los más vulnerables. Quienes se lo pueden permitir evitan vivir en barrancos qué son propensos a desprendimientos tras una tormenta o un terremoto, o en zonas pantanosas o márgenes de los ríos, propensas a inundaciones estacionales. Pero como las ciudades continúan su crecimiento acelerado, a menudo, lo único que queda para instalarse son las tierras periféricas. Los más pobres viven en esas zonas para estar cerca de una fuente de ingresos (en el caso de que las tierras sean llanuras aluviales fértiles o haya fábricas industriales).

Las soluciones convencionales adoptadas para la mitigación de desastres urbanos en los países desarrollados no se pueden aplicar fácilmente a los grupos urbanos más pobres. Resulta difícil hacer respetar unos códigos de construcción, o medidas de zonación y técnicas de urbanismo, por ejemplo, si la gente ha ocupado las tierras ilegalmente. Por consiguiente, estas medidas ayudan bien poco a reducir la vulnerabilidad de los grupos más pobres.¹

Por qué insistir en el problema de los asentamientos ilegales

· Un alto porcentaje de habitantes urbanos en países del tercer mundo vive en asentamientos ilegales (véase gráfico).

· Este porcentaje sigue aumentando. El aumento de estos asentamientos es dos veces superior al crecimiento medio urbano. En efecto, los asentamientos sé duplican cada 5-7 años, mientras que la población urbana se duplica cada 12- 15 años ².

· Los grupos más pobres urbanos raramente son propietarios de sus hogares. Estos ciudadanos tienen pocos incentivos para tratar de mejorar la tierra de la cual no son propietarios.

· Las administraciones casi nunca pueden garantizar unos servicios mínimos para los habitantes de estos asentamientos. Resulta bastante complicado para estos habitantes llevar el mismo paso que el nuevo crecimiento económico. (La población de Estambul, sede de la Cumbre de la ONU "Habitat II", crece casi medio millón de personas cada año, y ya cuenta con 10 millones de habitantes). Por ello, las autoridades municipales temen tener que autorizar y promover los asentamientos en tierras no autorizadas proporcionando unos servicios indispensables.

· Muchos de los asentamientos ilegales están situados en zonas muy vulnerables desde un punto de vista geográfico: barrancos, laderas deforestadas, pantanos, orillas de los ríos y llanuras aluviales.



Porcentaje de asentamientos ilegales en algunas ciudades propensas a desastres

Fuentes: Informe undial sobre los Asentamientos Humanos, Centro de la ONU para los Asentamientos Humanos, Oxford University Press, 1987. At Risk, F Blaikie, T. Cannon, I. Davis, B Wisner, Routledge, 1994.

El seísmo "clasista" de Guatemala en 1976

Veinte años más tarde, lo más pobres siguen estando en peligro

La ciudad de Guatemala está situada en tina de las zonas más propensas a desastres del país, siendo altamente vulnerable a terremotos, inundaciones y movimientos del terreno. Pero no se recuerda una catástrofe tan grave como el terremoto de 1976, en el que murieron 1.200 personas y otras 90.000 se quedaron sin hogar, de tina población total de un millón trescientos mil habitantes. Veinte años más tarde, las consecuencias de esta tragedia siguen sirviendo de ejemplo sobre la desigual forma en que un desastre afecta a la población de una ciudad.

Las repercusiones de este terremoto en la estructura social del país fueron gravísimas y, aún hoy, es evidente la injusta naturaleza de los daños provocados. Muchos de los sectores más pobres de la sociedad están todavía a la espera de ser indemnizados por sus pérdidas. El seísmo demostró que la vulnerabilidad de los más pobres de la ciudad de Guatemala se debía tanto a factores políticos y económicos como al tipo de tierra y viviendas que ocupaban.

Un periódico local informó entonces que... casi todos (los que resultaron afectados) vivían en los suburbios de la ciudad. En esta conocida zona a riesgo, las casas de los ricos se han construido adoptando costosas medidas antisísmicas. En cambio, las viviendas de los más pobres se encontraban en barrancos y gargantas, zonas muy vulnerables a los desprendimientos cuando la tierra se mueve..."³

Después del terremoto, muchos supervivientes abandonaron las zonas más inclinadas y se instalaron en laderas más seguras y con menos pendiente. Desde entonces, la población ciudadana ha aumentado hasta casi dos millones de habitantes. Debido a este crecimiento acelerado de la población, se ha formado Una gran zona metropolitana que supera los antiguos límites de la ciudad. El recuerdo del terremoto de 1976 va desapareciendo poco a poco y, así, las nuevas generaciones de emigrantes y de los sectores más pobres vuelven a ocupar zonas propensas a catástrofes.

Las zonas residenciales de clase media y alta construidas en la parte este de la ciudad están preparadas para resistir y mitigar los efectos de los desastres naturales. Los más pobres, en un esfuerzo por encontrar soluciones a sus problemas de asentamiento, se organizan para ocupar tierras deshabitadas y construir casas de cualquier modo Un estudio reciente señala la existencia de 197 asentamientos precarios en los alrededores de las ciudad de Guatemala con un total de 589.900 habitantes, de los cuales 76 están considerados altamente vulnerables a terremotos inundaciones y movimientos del terreno.4 Así pues, 20 años más tarde, los más pobres siguen siendo los más vulnerables a los efectos de los desastres naturales.5


Otro ejemplo de ciudadanos pobres amenazados por los desastres: los asentamientos ilegales en Manila.