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close this bookAdministración de Emergencias en Salud Ambiental y Provisión de Agua (PAHO-OPS, 1988, 38 p.)
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View the documentI. Introducción
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View the documentVIII. Campamentos, asentamientos temporales y albergues
View the documentIX. Control de la calidad del agua
View the documentGuías para la calidad del agua potable

VIII. Campamentos, asentamientos temporales y albergues

En este capítulo se analizarán los aspectos de salud ambiental en la administración de campamentos, asentamientos temporales y albergues, en casos de desastres. La mayor parte de la información contenida se puede aplicar también en otras áreas de elevada densidad, tales como las zonas urbanas marginales.


Instalaciones temporales superpobladas causan serios riesgos para la salud

Estas recomendaciones estan dirigidas, principalmente, a los funcionarios de salud ambiental, pero pueden resultar útiles para todos los niveles del servicio de salud pública y de las entidades de agua.

Los desastres naturales como terremotos, huracanes, inundaciones y erupciones volcánicas pueden tener serios efectos perjudiciales sobre la salud ambiental. Los desplazamientos poblacionales debido a conflictos sociales pueden resultar en la concentración de gente en zonas limitadas. A continuación se resumirán algunos de los problemas típicos de instalaciones temporales superpobladas: creación de áreas de elevada densidad poblacional; alteración de los servicios de salud ambiental, como el abastecimiento de agua y sanidad; contaminación del agua y de la comida; deterioro del saneamiento habitacional y de la higiene personal, y proliferación de vectores de enfermedades.

El concepto acerca de la provisión de albergues temporales para los damnificados ha cambiado considerablemente con el tiempo. Después de un desastre natural, el número de personas que reconstruyen o reparan sus casas por propia decisión es considerable, aunque otros pueden necesitar ayuda. Muchos se mudan con su familia o sus amigos o construyen albergues temporales cerca de sus casas dañadas. Los restantes deben ser alojados en instalaciones habitacionales temporarias o en campamentos. Ambos deben ser considerados solamente como último recurso. Aunque la decisión de establecer campamentos no radica en el sector salud, los funcionarios de salud ambiental deben participar en su diseño para reducir al mínimo los riesgos para la salud.

Es importante comprender la diferencia entre "albergues" durante los desastres y "centros de socorro" después de los desastres. Al seleccionar un edificio para que sirva de albergue, debe evitarse alterar los servicios esenciales como atención hospitalaria y protección policial. En la región del Caribe, a menudo los edificios públicos, como escuelas e iglesias, son asignados para servir de albergues contra los huracanes. Sin embargo, con frecuencia esos edificios no pueden alojar a los damnificados por períodos prolongados. Es necesario inspeccionar cuidadosamente todos los edificios que han sido asignados para albergues, a fin de garantizar que proveerán una protección segura y adecuada.

Si los edificios públicos van a ser utilizados como alojamientos temporales por períodos prolongados, los servicios vitales y las instalaciones sanitarias deben mejorarse considerablemente para que el edificio resulte adecuado. Estos edificios también deben volver a su función original lo más pronto posible después del desastre.

Puesto que los campamentos son difíciles de administrar y son caros, deben considerarse solo como un último recurso. Debe darse preferencia a las unidades familiares individuales sobre las carpas colectivas. En el pasado, las medidas de socorro, como la construcción de viviendas temporales prefabricadas, generalmente no han respondido a las expectativas. Las carpas proveen poca protección contra los elementos y los materiales con que están construidas tienden a ser de corta duración.

Aunque pocas veces se han registrado brotes mayores de enfermedades después de un desastre, existen otros riesgos para la salud si no se toman precauciones sanitarias apropiadas. El funcionario de salud ambiental debe dar prioridad a las instalaciones habitacionales de emergencia, campamentos y otras áreas de elevada densidad. Los campamentos improvisados y mal organizados representan riesgos especiales para la salud.

Los riesgos para la salud aumentan en proporción al número de damnificados. Por consiguiente, el funcionario de salud ambiental debe familiarizarse con los principios básicos de seguridad en la ubicación, y con las técnicas de edificación a prueba de desastres. De esta forma, el funcionario puede instituir programas de información pública acerca de los sitios apropiados y de métodos para la construcción de instalaciones sanitarias y de vivienda, y asistir en tales proyectos cuando se les lleve a cabo.

El funcionario de salud ambiental también puede desempeñar un papel importante y activo inmediatamente después de un desastre. Una vez que la gente ha sido establecida en un campo o en un centro de evacuación, a voces es difícil conseguir que salgan de él. Dado que estas instalaciones agobian los recursos humanos y materiales e incrementan los riesgos para la salud, debe instarse a la gente a regresar a sus casas o a las de sus parientes o amigos lo más pronto posible, o debe asistírseles en la reconstrucción de sus hogares.

Es difícil trasladar un asentamiento temporal una vez que ha sido establecido, por lo que el sitio debe ser elegido muy cuidadosamente. La elección de lugares para albergue temporal antes de un desastre cumple con dos objetivos; asegura una buena selección de sitio y facilita su ocupación ordenada. El funcionario de salud ambiental desempeña un papel clave en esa selección, garantizando la disponibilidad inmediata de los servicios básicos de salud. Los servicios básicos incluyen abastecimiento de agua, instalaciones sanitarias y servicios de disposición de desechos.

El sitio no debí presentar riesgos para la salud de la población del centro, como tampoco debe presentar riesgos sanitarios para la comunidad vecina, por ejemplo, por sobrecarga de las instalaciones sanitarias locales.

Al elegir el sitio para un asentamiento temporal o un campamento, es importante evitar áreas susceptibles a los desastres; como un deslizamiento, por ejemplo.

Otras consideraciones:

· El área debe ser abierta y espaciosa.

· Si hay vegetación exuberante puede haber problemas con insectos y roedores.

· Debe disponerse de espacio adecuado para los desechos líquidos y sólidos.

· El proveer suficiente espacio para actividades sociales será beneficioso para el bienestar de los ocupantes.

· Hay que evitar los sitios cerca de centros comerciales e industriales.

· El terreno debe contar con buenos desagües para impedir charcos y condiciones insalubres; se recomiendan los suelos ligeramente inclinados.

Una de las tareas más importantes a continuación de un desastre es la de proveer una cantidad suficiente de agua potable pura y accesible. En la selección del sitio para un campamento de emergencia debe participar la entidad de agua, pero el desastre puede alterar el sistema público, haciendo necesaria la perforación de nuevas fuentes.

Si se ha interrumpido el abastecimiento público, a voces pueden utilizarse las fuentes privadas si está garantizada su pureza. En la búsqueda de nuevas fuentes, siempre debe darse preferencia al agua subterránea. El agua de superficie necesita un tratamiento mucho mayor, lo cual no es siempre posible y es caro.

El agua puede ser distribuida al público a través del sistema de tuberías o por medio de la distribución de emergencia por camión. Debe haber disponible suficiente agua almacenada en los campamentos de emergencia, especialmente si el agua debe ser trasladada al sitio en camiones cisterna que pueden llegar con poca frecuencia. Si se ubican tanques de almacenamiento de emergencia limpios que pueden ser cubiertos en diferentes puntos de distribución, el tiempo de descarga puede reducirse enormemente.

Es prudente asumir que el agua en el sistema de distribución está contaminada después de un desastre, a menos que su pureza haya sido garantizada. Verificar el agua es una de las responsabilidades del funcionario de salud ambiental. Cuando el agua ha sido clorada, se recomienda un residuo libre de cloro en los puntos de distribución de 0.2 mg/l o mayor, para asegurar su Notabilidad. La prueba bacteriológica con equipos portátiles de filtros de membrana se recomienda solamente cuando el agua no ha sido clorada, o cuando existe o puede existir un programa de vigilancia y pueden tomarse medidas correctivas. Cuando se ha determinado que el agua no es pura, debe aconsejarse a la población que hierva toda el agua antes de utilizarla. Si hay que distribuir pastillas de purificación, estas deben ir acompañadas de instrucciones detalladas acerca de su uso apropiado. Las autoridades también deben asegurar la disponibilidad de una provisión constante.

La experiencia ha demostrado que la manipulación y la preparación de alimentos pueden plantear serios riesgos para la salud después de los desastres. Por consiguiente, el garantizar la salubridad de la provisión de alimentos es una de las mayores responsabilidades del funcionario de salud ambiental, quien inspecciona los alimentos para decidir si aún pueden servir para el consumo humano

Los cortes de corriente eléctrica, que afectan directamente a las heladeras, congeladores y otras formas de almacenamiento en do, son comunes después de los desastres. Los alimentos de sumo deterioro como carne, pescado y leche deben ser consumidos lo antes posible, y después los alimentos moderadamente deteriorabais, como verduras y frutas. Finalmente, los alimentos no deteriorabais (enlatados, galletas y otros), son generalmente las fuentes más seguras de alimentación, pero también deben ser inspeccionados en todo momento si se usan para la alimentación masiva.

Los vendedores sin licencia que distribuyen comidas, bebidas y helados pueden ser fuente de problemas sanitarios. Sus prácticas de manipulación de alimentos deben ser vigiladas cuidadosamente y en forma continua. La expedición de licencias debe hacerse con rigor.

El funcionario de salud ambiental es responsable de garantizar la higiene adecuada en el almacenamiento, preparación y distribución de los alimentos para su utilización en masa en los campamentos o en otros lugares. Ello implica el emplear personal sano y limpio, así como la desinfección de utensilios y otros artículos que tengan contacto con los alimentos. También es importante el servicio adecuado de recolección de los desechos. Ello requiere un programa educativo completo.

En muchos albergues, asentimientos temporales y campamentos, las instalaciones sanitarias no son adecuadas o se carece por completo de estas. En ciertas áreas el desastre puede haber dañado o destruido las instalaciones existentes. El funcionario de salud ambiental asesora en el diseño y asiste en la construcción de instalaciones de emergencia. Es posible contar con varias opciones según las circunstancias y los recursos locales tales como letrinas grandes de campaña o pequeñas, de tipo hoyo. El sitio debe ser seco, con buen desagüe, sin maleza, y a una distancia adecuada de las viviendas. Los programas de sanidad existentes pueden ser ampliados para la producción de emergencia en gran escala de piezas para letrinas y otros elementos que puedan necesitarse.

Las letrinas de emergencia son un esfuerzo inútil si no se utilizan. Para evitar este problema, es imperativo utilizar diseños aceptables culturalmente, similares a los que se usan localmente. Se aconsejan unidades separadas por sexo. Para garantizar el uso apropiado y el mantenimiento de las instalaciones debe procurarse la participación comunitaria; los habitantes del campamento deben ser responsables de la construcción, el mantenimiento y el funcionamiento de las instalaciones.

Habiendo analizado la ubicación de los campamentos, el abastecimiento de agua, la seguridad de los alimentos y la sanidad, debe considerarse la disposición de desechos. Los residuos deben recolectarse puntualmente, para que no se conviertan en un criadero de moscas, mosquitos y cucarachas, o atraigan a perros vagabundos, roedores y otros animales indeseables. Los residuos sólidos no recolectados pueden contaminar el suelo y las aguas subterráneas y causar olores desagradables.

Los desechos deben ser colocados en recipientes a prueba de moscas antes de su disposición. Los tambores de metal pueden utilizarse prontamente como recipientes de basura, y se les debe proveer con tapas y manijas improvisadas. Los recipientes deben estar ligeramente elevados respecto del suelo. No deben ser muy grandes, para que dos personas puedan levantarlos fácilmente.

El servicio regular de recolección de desechos debe ser utilizado si todavía funciona. Se recomienda la recolección diaria en los campamentos debido a la gran concentración de gente, pero si ello no fuera posible habrá que seguir como regla general para el manejo de desperdicios: quemar lo que se pueda, y lo que no, enterrarlo. Si se quema la basura en un hoyo, una zanja, o en una franja de terreno para relleno sanitario, los desechos deben cubrirse con tierra inmediatamente. La quema no debe entrañar riesgo de incendios; hay que separar los materiales explosivos o inflamables.

La presencia de insectos aumenta los riesgos para la salud y las tensiones emocionales. Deben ser controlados, especialmente en las áreas donde hay enfermedades transmitidas por vectores. El funcionario de salud ambiental desempeña un papel importante en este respecto: puede descartar, quemar o enterrar receptáculos tales como latas, corteza de cocos y llantas, y desecar los criaderos. Sobre todo, el funcionario debe procurar la cooperación de la población. Se debe aconsejar al público que guarde comida y agua en recipientes o en otros lugares que estén bien protegidos de las moscas y de los roedores, y que reduzca la vegetación excesiva cerca de las casas o de los campamentos. Hay que fomentar también normas elevadas de higiene personal.

Las cocinas, instalaciones sanitarias y los dormitorios deben estar provistos de mosquiteros para reducir el problema de vectores. Si surgieran problemas que requieran medidas de control con productos químicos, debe apelarse a los especialistas de control de plagas. La mejor manera de prevenir la proliferación de insectos y roedores es manteniendo las instalaciones limpias en todo momento.

Para el bienestar de los ocupantes del albergue, asentamiento temporal o campamento, es necesario proveer suficiente espacio. Se recomienda para el diseño de los campamentos alto dador de treinta o cuarenta metros cuadrados por persona. La ventilación de los edificios deberá ser adecuada. Debe consultarse al funcionario de salud ambiental sobre los planes del campamento, incluyendo la ubicación de cocinas comunes, zonas; administrativas, lugares de almacenamiento, sanidad en las viviendas y áreas para actividades sociales.

En cuanto a la seguridad, se recomiendan rutas de acceso a los campamentos de doble vía, y para los edificios, como mínimo, dos puertas.

Debe contarse con equipos de prevención contra incendios en todo momento y el combustible debe almacenarse a una distancia razonable. Los productos químicos peligrosos, tales como insecticidas, deben estar bien controlados, guardados bajo llave y lejos de la comida, y utilizados únicamente por personal entrenado. Estos factores de seguridad se aplican no solamente a los campamentos sino también a las zonas densamente pobladas.

Aunque el funcionario de salud ambiental es responsable de garantizar condiciones ambientales apropiadas, esta tarea requiere la plena colaboración de una población bien informada y motivada. La mejor manera de reducir los riesgos para la salud entre la población consiste en mantener elevados niveles de higiene personal y de sanidad en las viviendas mediante la educación sanitaria.

Cuando la situación ha vuelto a la normalidad, es de importancia crítica evaluar las medidas para desastre que fueron tomadas. ¿Qué sucedió o dejó de suceder? ¿Qué hicimos? ¿Qué debimos haber hecho? Las respuestas a estas preguntas mejorarán la preparación para el próximo desastre y deben ser utilizadas en la revisión de los planes existentes.